¿Razón para la guerra?

El 18 de enero, Isarel y Hamas acordaron un cese al fuego de una semana. El Primer Ministro Olmert declare que Israel había logrado sus objetivos. “Hamas fue golpeada duramente, en sus brazos militares y en sus instituciones gubernamentales. Sus líderes están ocultos y sus hombres han muerto”, dijo Olmert.

Más de 1 000 palestinos murieron, más de un tercio mujeres y niños, incontables otros heridos y destruida o muy dañada la infraestructura física de Gaza. Trece israelíes murieron. Hamas aún gobierna en Gaza –desde dentro, pero no controla sus fronteras– y supuestamente puede traer armas de contrabando desde Egipto.
Fuente: Progreso Semanal.com

La tregua es poco menos que tambaleante mientras el Presidente Obama toma posesión con una política incondicional de “Yo apoyo a Israel” y un núcleo de lameculos de Israel como asesores (Dennis Ross y Martin Indyk son ejemplos).

El mundo fue testigo de otra guerra estúpida y desigual en la cual Israel lanzó una ronda mortífera de cohetes y bombas sobre vecindarios civiles en Gaza. Mientras la gente sacudía la cabeza con asco y perplejidad, el columnista Thomas Friedman de The New York Times explicaba las dos posibilidades: “Si Israel está tratando de erradicar a Hamas o está tratando de educar a Hamas al provocarles una gran cantidad de muertos a los militantes de Hamas y gran dolor a la población de Gaza. Si lo que desea es destruir a Hamas, las bajas eran terribles y el resultado podría ser un caos al estilo de Somalia. Si lo que quiere es educar a Hamas, Puede que Israel haya alcanzado sus objetivos”.

Un pequeño precio a pagar –1 100 muertos–por aprender una importante lección. Evidentemente los palestinos recién educados, pero menos numerosos gritarán “¡Nunca más!” como su lema al oponerse a Hamas en las próximas elecciones en Gaza, demostrando así que ellos “comprenden las consecuencias de haber votado previamente por Hamas”. (14 de enero.)

Friedman también calificó a la invasión de Bush a Irak como “el más noble acto de la política exterior de EEUU desde el Plan Marshall”. (The New York Times, 30 de noviembre de 2003.)

En 2006, Friedman alabó a Israel por haber tenido éxito en enseñar una lección bombardeando y matando a más de 1 000 libaneses. “La contraestrategia de Israel era la de usar la fuerza aérea para martillar a Hezbollah y, aunque no atacara directamente a los civiles libaneses con los cuales se mezclaba Hezbollah infligir un sustancial daño a la propiedad y bajas civiles en Líbano. No fue agradable, pero era lógico. Israel dijo en esencia que cuando se trata de un actor no gubernamental, Hezbollah, mezclado con los civiles, la única fuente de disuasión a largo plazo era causarles suficiente daño a los civiles –las familias y patronos de los militantes– para restringir a Hezbollah en el futuro”.

Hay un problema con la lógica de Friedman: Hezbollah quedó mucho más fuerte después de la invasión israelí de 2006; Israel mucho más débil.

Afortunadamente, los militantes árabes fanáticos, parecen rechazar el método pedagógico de Friedman. Imagínense si empezaran a enseñar a los judíos en todo el mundo una lección similar acerca de las consecuencias de apoyar a Israel. Imaginen al equivalente de Friedman escribiendo para la maquinaria nazi de propaganda y explicando cómo matar a civiles en Londres, Leningrado o Varsovia educaría a los que apoyaran la resistencia a la locura d su lealtad.

Los clones de Friedman en las páginas de opinión y editoriales y en las redacciones de medios impresos y de TV en todo el Occidente permiten que prevalezca la propaganda israelí. Pero no tanto como hace un tiempo.

En un encuesta de McClatchy/Ipsos poll con 1 000 norteamericanos adultos, 44 por ciento apoyó el uso de la fuerza por Israel y 44 por ciento culpó a Hamas por la invasión israelí. Solo 14 por ciento considera que Israel había iniciado el conflicto. Cincuenta y siete por ciento dijo que Hamas usó la fuerza en exceso, mientras que 36 por ciento dijo que Israel. (Los Angeles Daily News, 14/1/09.)

Los medios omitieron en su mayoría la historia coherente de la ocupación de Gaza por Israel después de la Guerra de los Seis Días en 1967 y su subsiguiente ocupación ilegal del territorio, o que la ONU ha exigido repetidamente en resoluciones que Israel se retire. Después de que Hamas ganara las elecciones de 2006 en Gaza, las autoridades israelíes dejaron de enviar los ingresos de impuestos las importaciones que el gobierno de Gaza necesitaba para pagar las facturas y la policía.

Israel bloqueó la frontera con Gaza –un acto de guerra según el derecho internacional. Esto provocó el lanzamiento de cohetes hacia Israel, la mayor parte de los cuales no provocaron bajas humanas. Simultáneamente, los israelíes dispararon misiles hacia Gaza matando e hiriendo más personas que los imprecisos cohetes palestinos. El bloqueo israelí impidió también la entrada de suministros médicos, lo que provocó más muertes y más desastre.

La prensa norteamericana no publica las declaraciones pro israelies más indignantes.

En un mitin en Nueva York, según reportó Max Blumenthal, “un hombre llevaba una pancarta que decía: “El Islam es un Culto a la Muerte”. Algunos asistentes pedían que Israel eliminara a la población de Gaza. (Alternet, 13 de enero.)

Avigdor Lieberman, líder de Israel Beiteinu, que las encuestas dicen que pronto será ml cuarto partido de Israel, exigió en un discurso en una universidad en Israel que continuará el bombardeo en Gaza hasta que Hamas “pierda la voluntad de combatir”. Lieberman prosiguió: “Debemos continuar luchando contra Hamas, al igual que Estados Unidos hizo con los japoneses en la 2da. Guerra Mundial”. (Jerusalem Post, 13 de enero de 2009.)

En vez de enterarse de esas declaraciones, el público norteamericano recibió reportes regurgitados acerca de líderes israelíes que retiraron valientemente a las tropas y a los colonos de Gaza en 2005. ¡Sorpresa! El 31 de diciembre CNN preguntó quién había violado el cese al fuego de junio de 2008 que provocó el bombardeo israelí a Gaza. Mustafa Barghouti obtuvo tiempo en el aire. En 2005, este médico palestino recibió casi 20 por ciento de los votos para presidente de la Autoridad Nacional Palestina, elección que ganó Mahmoud Abbas. “La prensa mundial”, declaró, “está llena de la narrativa israelí , que es incorrecta. Los voceros israelíes han estado contando mentiras”.

Barghouti hizo la acusación de que “Israel comenzó a atacar a Hamas y nunca quitó el bloque a Gaza”. Rick Sánchez, de CNN, dijo entonces que él había confirmado la versión de Barghouti. Israel, y no Hamas, había comenzado la guerra.

Un columnista de The New York Times (Nicholas Kristoff, 8 de enero), un periodista de The Wall St. Journal (George Bisharat, 10 de enero) y de Time (8 de enero) también cuestionaron el comportamiento de Israel. (“Por qué Israel No Puede Ganar.)

Hasta que Israel comenzara su masacre en Gaza, los medios de EEUU y de Israel habían aceptado como un axioma que Hamas significa “terroristas”. Los reporteros han repetido el argumento de que Hamas usa a los residentes de Gaza como “escudos humanos” después de lanzar cohetes contra israelíes inocentes. Humanitarios y muy pacientes, a los israelíes no les quedó más remedio que bombardear las “instalaciones militares” (hogares, clínicas, campamentos de refugiados y escuelas) para dar un escarmiento. Los israelíes, naturalmente, se sienten muy mal por los miles de muertos y los niños y mujeres heridos.

Rashid Khalidi señaló que “como potencia ocupante, Israel tiene la responsabilidad”.

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Saul Landau es un escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense cuyo trabajo se ha centrado en gran medida en América Latina. Profesor en la actualidad de la American University, ha trabajado también como director del departamento de Conocimientos Interdisciplinarios Aplicados del Instituto Politécnico de California (Cal Poly Ponoma) y como comentarista de Pacifica Radio.