“Con Israel nació un nuevo antisemitismo”, afirma el filósofo Edgar Morin

“Mezclar nacionalismo y fanatismo religioso nos sitúa en el peor escenario y en esta situación estamos en Oriente Próximo”. El filósofo francés Edgar Morin (París, 1921) valoró el miércoles en estos términos el conflicto entre israelíes y palestinos y responsabilizó a ambos por haber mezclado la religión en un conflicto que “es político”. La reflexión del reputado ensayista se produjo en el acto de presentación de su libro Vidal y los suyos,(Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) una historia de sefarditas a partir de la biografía de su padre, cuya traducción al español llega a los 20 años de su publicación en francés.
Fuente: Diario Público, España

Tras la presentación del libro, Morin pudo extenderse en su análisis del conflicto arabo-israelí; una pregunta de la prensa se lo puso en bandeja. En un esforzado castellano, y con la pausa propia del filósofo, Morin se destapó con una crítica abierta al Estado israelí. “Los judíos, en Israel, han hecho nacer un nuevo antisemitismo “, dijo y añadió: “Israel actúa en Palestina para defender su seguridad, pero el componente religioso, el de la tierra prometida, está ahí».

Paradoja histórica

Pese a la aparente dureza de sus palabras, Morin las acompañó de un análisis historicista de la trayectoria errante del pueblo judío, haciendo gala de su capacidad y voluntad multidisciplinar a la hora de disertar. Lo paradójico, según Morin, es que mientras “los cristianos rechazaron a los judíos”, éstos fueron “acogidos y respetados por el Imperio Otomano-islámico”, y sin embargo ahora parecen condenados a no entenderse judíos y árabes.

Cuando reflexiona sobre las vicisitudes del pueblo judío, Morin sabe de qué habla. Con razón, el libro que el miércoles presentaba es una particular biografía de su padre (Vidal), un judío de origen sefardí, procedente de una familia que se estableció en Salónica, pasando por Livorno, antes de hacerse francesa en París.

Algunas revelaciones

El pensador francés subrayó un hecho poco conocido, como es “el papel de algunos de los marranos (judíos conversos) en el desarrollo de la cultura europea”. Para ejemplificarlo, Morin citó a dos personajes de relieve: el también pensador francés Michel de Montaigne y el fraile y cronista español Bartolomé de las Casas, “ambos de origen marrano y que, con la conciencia de las persecuciones vividas por los judíos, llegaron a ver con compasión a los indios de América”.

De Vidal y los suyos, Morin confesó que nunca tuvo la intención de convertirla en una novela, “porque no pretendía idealizar a una persona, ni hacer un elogio fúnebre, sino que quería dar todos los rasgos de Vidal, incluidos los menos gloriosos”. Sin quererlo, la obra está más cerca de la novela que del ensayo y quizás sea, como el propio Morin admitió el miércoles, por la “vida novelesca” de su padre.

El filósofo argelino Sami Naïr, que acompañó el miércoles a Morin en el acto de presentación, apuntó que con esta obra el lector descubrirá la “dimensión humana” del filósofo, más allá de su perfil conocido de pensador. Naïr elogió la figura del padre de Morin, Vidal, de quien dijo que encarna la dualidad “particularismo y universalidad” que los sefarditas de Salónica representaban.

El pensamiento complejo de Morin

La complejidad: La complejidad no es la simplificación puesta al revés, sino la interrelación de las distintas disciplinas del conocimiento. Comprender esto es clave para llegar a “civilizar” el conocimiento.

Necesidad de síntesis: El pensamiento de Morin conduce a un modo de construcción del saber que aborda el conocimiento como un proceso que es a la vez, biológico, cerebral, espiritual, lógico, lingüístico, cultural, social e histórico. La ‘transdisciplinaridad’ es su apuesta para llegar a comprender.

Nivel prehistórico: El filósofo sostiene que todavía estamos en una fase prehistórica con respecto al espíritu humano. La evolución sólo es posible si se aborda la complejidad.