Venezuela, los gángsters vuelven para asaltar la democracia

Venezuela está hoy bajo un gran peligro de guerra, caos y destrucción, con el activo papel de EEUU, la UE y Colombia. Esos países tienen intereses económicos y utilizan a un sector de la oposición venezolana haciéndole creer que existe un “gobierno paralelo”. Efectivamente, su mayor apuesta siempre ha sido el golpismo.

 

Hagámos un poco de memoria. Después de un resultado mayoritario en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, la derecha venezolana defendió una “Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional”. El objetivo no era liberar a los “presos políticos”, sino a los principales responsables de la operación golpista “La Salida” en 2014.

Cierto sector de la oposición venezolana fue a la mesa de diálogo sin que eso fuese nunca su intención. Eso condujo a la incomprensión de los mediadores internacionales, como el ex presidente español Rodríguez Zapatero. Ya desde 2017 tras su fallido intento de provocar un golpe en medio de violentas acciones de calle, anunció su plan de “gobierno paralelo”. Fatal ilusión.

Trump quiere destruir el ALBA, un sistema en el que la cooperación en función de necesidades humanas prima sobre ley del salvaje mercado. Venezuela, Cuba y Nicaragua son obstáculos en su ‘destino manifiesto’. ¿Acaso olvidó la histórica lección que le dieron Fidel y Sandino a las tropas USA en sus frustradas tentativas de invasión?

Tras reunirse con el gobierno de Trump, el presidente colombiano insistió en que está trabajando activamente para “liberar al pueblo venezolano” y que el “cerco diplomático” llevará a un “efecto dominó”. ¿Ha olvidado que millones de venezolanos han recuperado su dignidad desde el establecimiento de la Quinta República tras un referéndum a favor de la Asamblea Constituyente?

Como en el intento de golpe de Estado contra Chávez en 2002, la derecha española está en primera línea para poner fin a la democracia preparando el terreno para la infame guerra en Estados Unidos. Este era el sentido de la visita fallida y del encuentro previsto entre su delegación y Guaidó.

El presidente de un importante canal de televisión francés admitió una vez que su trabajo consistía en “vender tiempo de cerebro disponible” entre dos bloques publicitarios de una conocida marca de bebidas. Estos mismos medios no les dirán que ha habido varias marchas importantes a favor de la Revolución Bolivariana en el último mes.

Pero no es sólo una guerra mediática, sino también una guerra cultural. Una vez más, la historia nos ayuda a comprender el presente. Durante la Guerra Fría, los fondos del Plan Marshall se destinaron a la propaganda “cultural” en Europa Occidental, con el objetivo de borrar la memoria de los combatientes de la Resistencia en sus respectivos países. Estados Unidos tiene el grado de maestría en este ámbito, y nunca ha descuidado el impacto del arte y la cultura a la hora de justificar sus intervenciones militares.

Así, el 22 de febrero, el gobierno de Trump apostó por organizar un gran concierto, movilizando a músicos y personalidades políticas para la causa de la llamada “ayuda humanitaria” que quisiera enviar a Venezuela contra su voluntad. Algunos podrían pensar que un concierto es algo bueno después de todo….

El diputado chileno Alejandro Navarro resumió este asunto en dos líneas…: “Es irónico y humillante que la supuesta ayuda humanitaria se entregue por Cúcuta, una de las ciudades más pobres (más del 40% de la población) de Colombia y donde la precarización laboral supera 70%. Show mediático sin límite de Sebastián Piñera”. Y nos recuerda que el gobierno venezolano respondió al “espectáculo” enviando 20.000 cajas con una canasta básica de alimentos a las familias colombianas de ese lado de la frontera! Esto no es probable que salga en los titulares…..

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo. Una cosa explica la otra. El ex director del FBI Andrew McCabe ha reproducido en su libro “En la amenaza” el contenido de una reunión de la Oficina Oval en 2017: “Entonces el Presidente habló de Venezuela. Es con este país con el que debemos ir a la guerra”, dijo. Tienen todo este petróleo y no están más lejos que nuestro patio trasero. »

 

Fuente : Journal Notre Amérique