Trump no es el primero en amenazar a la OMS, pero es el más peligroso

John Cavanagh trabajó en la OMS hace 40 años. En aquel momento, el presidente Ronald Reagan ya amenazaba con cortar las subvenciones porque el trabajo de la OMS ponía en riesgo los intereses de las grandes multinacionales de EEUU. Cavanagh vio cómo su investigación sobre bebidas alcohólicas fue interrumpida. 40 años después, Donald Trump ha ido un paso más allá. Y todo esto llega en el peor de los momentos. (IGA)

Donald Trump no es el primer presidente que amenaza con poner punto final a las subvenciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero es el primero en realmente hacerlo. Además, en hacerlo en el peor momento, en medio de una pandemia, sin tomar en cuenta que el principal objetivo de esta organización es salvar vidas.

Estuve trabajando en la OMS en Ginebra hace 40 años, en el periodo en el que Ronald Reagan resultó electo como presidente de Estados Unidos. En aquella época, la OMS se encargaba de vigilar algunas campañas de marketing peligrosas como las que ponían la leche en polvo como mejor que la materna. La OMS anteponía la salud sobre el beneficio.

Después de enfocarse en aquellas campañas sobre la leche materna, la OMS se enfocó hacia el tabaco y el alcohol. Yo era el encargado de investigar las prácticas publicitarias engañosas de las grandes compañías de bebidas alcohólicas.

Mientras tanto, el gobierno de Reagan puso un freno a todas las organizaciones que interferían en lo que él denominaba bajo el eufemismo: “Mercado Libre”. En realidad, solo estaban protegiendo los intereses de las corporaciones americanas.

Los representantes de Reagan avisaron a los dirigentes de la OMS y de la ONU que los Estados Unidos no iban a aceptar que estas instituciones le pusiesen trabas al libre mercado. La OMS, al depender en gran medida de Estados Unidos, tuvo que detener su trabajo y fue así como pudo continuar recibiendo subvenciones.

Los estudios sobre las bebidas alcohólicas de los que yo era coautor junto con otro colega, fueron retirados de la prensa de la Universidad de Oxford, donde la OMS había planeado publicarlos.

Desde el comienzo del mandato de Reagan, la derecha de ese país libró una guerra contra las agencias de la ONU, como la OMS. Los miembros de esa corriente promulgaban que dichas organizaciones eran ineficaces. Pero en realidad era porque estaban preocupados por servir a los intereses de sus multinacionales.

Ahora, Trump intenta continuar esta misión con razones aún más corruptas: desviar la atención de su catastrófico fracaso en la gestión del coronavirus. Mientras tanto, él como sus aliados de extrema derecha, están dispuestos a pegarle fuego al polvorín activando la economía. Uno de sus más fervientes aliados es la familia DeVos quienes organizaron una protesta anti-cuarentena en Michigan y en otros lugares de EEUU, donde algunos de los manifestantes iban fuertemente armados.

En un tweet del 14 de abril Trump anunció que ponía “fin a las subvenciones” de la Organización Mundial de la Salud.

También acusó a la OMS de tener acuerdos secretos con China y de “no compartir la información a tiempo y de manera transparente”. Trump lanzó estas acusaciones mientras los más altos dirigentes de su administración, incluidos Anthony Fauci del NIS, sí se mantenían en contacto constante con la OMS durante la crisis.

Como es el caso con todas las grandes organizaciones, la OMS está muy lejos de ser perfecta. Sin embargo, juega un rol primordial en los países en vías de desarrollo y esta importancia se acrecentará mientras la pandemia siga propagándose.

La mayor parte de estos países deben hacer frente a un sistema de salud deficiente para combatir este virus. Muchos no tienen suficiente agua en un momento en el que justamente el agua – siempre vital para sobrevivir – es muy importante para lavarse las manos y así poder frenar la propagación del virus. Michel Merson, exdirector de la Universidad de Duke Global Health Institute indicó que “la OMS es un bote salvavidas para que en esos países se puedan evitar millones de casos de contagios y muertes.”

El jefe de redacción del diario medico The Lancet , ha denunciado el recorte presupuestario como “un crimen contra la humanidad”. Ha escrito un tweet indicando que “cada científico, cada miembro del personal de salud y cada ciudadano debe resistir y combatir esta traición que va en contra de la solidaridad internacional.”

Tanto con Reagan como con Trump la historia es igual: descuidar la salud de la humanidad para servir a los intereses de una pequeña minoría. Para Reagan, el objetivo era apoyar a un puñado de millonarios conectados con las multinacionales. Para Trump se trata de ayudar a un solo millonario en particular: el mismo.

En estos momentos, estamos en medio de una pandemia que ha comenzado a afectar regiones muy vulnerables y la OMS juega un rol indispensable. Los Estados Unidos no deberían cortar el apoyo, por el contrario, deberían aumentar el presupuesto de OMS.

Fuente original: Counter Punch

Traducido del francés a partir de la versión de P. Mirmiran por Paola Cruz Rosas para Investig’Action