Tres preguntas a María-Elena Saludas sobre la crisis económica en Argentina

Decenas de miles de personas se han manifestado en las calles en las últimas semanas para denunciar el deterioro de la situación social en Argentina y una tasa de inflación que se acerca al 50%. El 12 de mayo, caravanas de “piqueteros” de todo el país confluyeron en Buenos Aires para exigir medidas urgentes contra la pobreza y la inflación.


 

 ¿Puede explicar el origen de las recientes manifestaciones a gran escala en Argentina?

 

En Argentina y otros países de América Latina y el Caribe, hay constantes movilizaciones de los movimientos sociales, sindicales, de mujeres, ambientalistas y ecologistas contra el FMI y otras instituciones financieras internacionales (IFI) y el pago de la deuda pública. Todas ellas tienen un denominador común: la grave situación socioeconómica de nuestro continente, el más desigual del planeta. La desigualdad social es estructural y representa un reto fundamental para nosotros. El género, la etnia, la raza, la edad o etapa del ciclo vital y el territorio son los principales ejes que estructuran esta desigualdad social.

En Argentina, concretamente, la pobreza se mantiene en torno al 37-40% en el primer semestre de 2022. 17,4 millones de personas son consideradas pobres en Argentina y el 8,2% vive en condiciones de miseria.

Entre las manifestaciones más importantes de los últimos tiempos se encuentra la “Marcha Federal Piquetera”, compuesta por organizaciones de izquierda y movimientos sociales de base que, bajo el lema Por el trabajo, por el salario, contra el hambre y contra la pobreza, marcharon en diferentes regiones del país, confluyendo en la capital federal el 12 de mayo. Los tres ejes principales de la demanda eran los siguientes: Aumento de los planes sociales, nuevas inscripciones en el programa Potenciar Trabajo y cambios en las políticas económicas.

 

También continúan las actividades de calle en el marco de la “Semana de Acción: ¡Fuera el FMI!” Se trata de una iniciativa popular abierta, que rechaza el cogobierno pactado con el FMI y el acuerdo de pagar la estafa con más austeridad, inflación, saqueo, impunidad y represión. También es una invitación a seguir ampliando la lucha para conseguir su anulación y sacar al FMI de nuestro país. Por eso nuestros lemas son: No más austeridad, saqueo ni represión / NO a la impunidad y al cogobierno con el FMI / Las estafas NO se pagan / La deuda es con el pueblo y con la naturaleza.

 

 ¿Qué pasa con los acuerdos con el FMI que imponen condiciones tan estrictas al gobierno argentino y, por tanto, al pueblo?

 

En primer lugar, Argentina está en el centro de la atención y el debate por el acuerdo recientemente firmado con el FMI que se extiende hasta el 2034. Este acuerdo legaliza los vicios originales de un préstamo concedido en 2018 elevado a 45.000 millones de dólares con el apoyo deliberado de EEUU (durante la administración Trump). Este préstamo es absolutamente cuestionable en la toma de decisiones de la organización. Con este préstamo, Argentina es ahora el mayor deudor del FMI y acaba de emprender un programa de ajuste fiscal y monetario en un contexto de alta inflación y deterioro de las condiciones de vida de la mayoría empobrecida.

Es importante recordar que el FMI es un órgano de dirección del sistema financiero mundial en el marco del orden económico surgido tras la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, Estados Unidos ha ejercido su hegemonía sobre las organizaciones internacionales, el FMI y el Banco Mundial, y ha actuado así de acuerdo con la lógica de la política económica diseñada desde Washington. Fue en la década de los 90 cuando se definió el “Consenso de Washington», política que todavía hoy se mantiene de forma antidemocrática.

 

 Hablando de inflación, ¿en qué medida se debe a la guerra de Ucrania?

 

No cabe duda de que la guerra en Ucrania ha tenido un impacto en todo el planeta, afectando especialmente a los procesos inflacionarios relacionados con los alimentos y la energía. Pero hay que decir que la inflación es una cuestión de relaciones sociales, es una cuestión de lucha de clases.

Como dice el economista Julio Gambina: “La inflación nos perjudica a todos, es cierto, pero hay que considerar que la inflación, desde el punto de vista del consumidor, no es lo mismo para un jubilado con el salario mínimo, un trabajador con el salario mínimo vital y móvil o trabajadores con convenciones de nivel bajo y medio, que para un ejecutivo de una empresa de primera línea o un dueño de grandes empresas, es decir que el proceso inflacionario no les afecta de la misma manera”.

En Argentina, si observamos las causas de la inflación y los actores que tienen el poder de influir, incluso sobre el Estado, y de aumentar los precios sin ningún control, encontramos a las grandes empresas nacionales y transnacionales, especialmente en los sectores agroalimentario y energético, que son las que determinan los aumentos excesivos de precios. Esto también es un signo palpable de la pérdida de soberanía, especialmente en lo que respecta al modelo productivo, y nos impide soñar con un proyecto de país con independencia económica que nos permita alcanzar una verdadera democracia distributiva.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta que la responsabilidad de la inflación no puede buscarse únicamente en cuestiones económicas, sino que es una cuestión de poder y, por lo tanto, una cuestión política.

 

Foto de portada: Buenos Aires: Manifestación contra el Corralito. (Wikimedia Commons).

Traducido por Edgar Rodríguez para Investig’Action

Fuente: Investig’Action