Tres preguntas a Majed Nehmé sobre las elecciones legislativas en el Líbano

No hay una mayoría clara en las elecciones legislativas libanesas. El país, ya sumido en una grave crisis económica y sometido a sanciones, ¿tendrá que enfrentarse también a un bloqueo político?


 

¿Qué lecciones extrae de los resultados de estas elecciones legislativas?

 

Se habló mucho de la pérdida de la mayoría parlamentaria de Hezbolá. Pero esto es sólo parloteo. Hezbolá siempre ha tenido que aliarse con otros partidos para formar una mayoría. Esta vez, de nuevo, ningún partido se ha impuesto por una clara mayoría. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Estados Unidos y Arabia Saudí querían acabar con Hezbolá. El ex subsecretario de Estado de Estados Unidos para Oriente Medio, David Schenker, lo dejó claro. Pero este objetivo no se logró. De hecho, Hezbolá mantuvo su número de escaños y otros aliados incluso aumentaron su puntuación.

En los partidos cristianos, existe un precario equilibrio entre el Movimiento Patriótico Libre, la alianza del presidente saliente Michel Aoun, y las Fuerzas Libanesas, un partido fascista apoyado por Estados Unidos e Israel. Además, han aparecido nuevos partidos a raíz de las manifestaciones. Pero podemos ver que este fenómeno fue exagerado. Hay que decir que esos partidos estaban muy divididos. Algunos, por ejemplo, apoyaron la resistencia, pero pidieron cambios políticos. Otros estaban abiertamente en contra de Hezbolá.

Nadie puede cantar victoria después de estas elecciones. Estados Unidos, Arabia Saudí e incluso Francia estuvieron muy implicados. El embajador estadounidense fue visto recorriendo las oficinas y haciendo listas. El embajador saudí interrumpió sus vacaciones para volver al Líbano a hacer campaña con maletines llenos de dinero. Pero no hizo mucho. No podemos decir que los partidos cercanos a la resistencia hayan perdido o que los otros hayan ganado. Estamos en una situación de estancamiento. O se llega a un compromiso o se produce un enfrentamiento. La crisis económica no ayuda.

 

El Líbano era considerado la “Suiza de Oriente Medio”. No sólo por sus instalaciones, sino también por sus bancos que atraían el capital ofreciendo altos rendimientos. En la actualidad, la libra libanesa se desploma, el 80% de la población se ha sumido en la pobreza, el desempleo casi se ha triplicado en los últimos tres años y los cortes de electricidad son cotidianos. ¿Cuáles son las razones de la caída de la economía libanesa?

 

La “Suiza de Oriente Medio” es una fórmula exagerada al servicio de la publicidad del Líbano. Ciertamente, era un estado relativamente próspero que atraía capitales de países gobernados por socialistas árabes. La burguesía de estos países prefirió invertir su dinero en el Líbano, donde el sistema bancario estaba dirigido por tecnócratas libaneses, sirios, egipcios e incluso palestinos. Sobre todo, en aquella época, había una apariencia de Estado. Esto ya no es así hoy en día y es una de las razones de la crisis económica. Firmado en Arabia Saudí, el Acuerdo de Taif puso fin a la guerra civil libanesa en 1989. Pero se acentuó el carácter confesional del Líbano. El pastel se repartió entre las diferentes denominaciones, un reparto descarado.

Luego se implementó el sistema Hariri. Sus orígenes saudíes eran evidentes porque este sistema se basaba esencialmente en la compra de lealtades. Hariri también pensaba que la paz con Israel llegaría y que el Líbano tendría su parte del pastel. Pero pronto quedó claro que la paz no llegaría. Luego, vino la resistencia en 1982. Hezbolá ganó y expulsó al ocupante. La guerra dejó de ser sólo regional y, a partir de entonces, Estados Unidos decidió que, o bien el Líbano permanecía en el redil occidental, o había que doblegarlo.

La dolarización fue otro factor de la crisis. Se estableció un tipo de cambio de 1.500 libras libanesas por dólar, pero era totalmente artificial. Fomentó la especulación en detrimento de la inversión en la economía productiva. Cuando se puede obtener un 30% en las letras del tesoro, ¿qué sentido tiene trabajar? Desde entonces, la libra libanesa se ha desplomado. Estaba en 20.000 por dólar durante la campaña. Justo después del resultado de las elecciones, ¡subió a 30.000!

Las sanciones económicas también desempeñan un papel. Hay algunas que se destinan directamente al Líbano. Pero el país también se ve afectado por las sanciones aplicadas a Siria. De hecho, los sirios que ya no podían hacer negocios con el país se retiraron al Líbano para continuar con sus negocios. Se calcula que había 42.000 millones de dólares de activos sirios en bancos libaneses. Fueron confiscados en virtud de las sanciones y no se sabe si quedará algo. Obviamente, esto ha tenido un gran impacto en la economía libanesa.

Por último, también podemos señalar el comportamiento de la burguesía libanesa, que es una caricatura de la burguesía compradora. En el sistema neocolonial, la burguesía compradora se enriquece con las importaciones y las exportaciones en lugar de invertir en el desarrollo de una economía nacional productiva. Pero sigue habiendo cierta redistribución. En el Líbano, la situación es catastrófica. Tomemos el ejemplo de la electricidad. La burguesía libanesa podría haber recurrido a China o a Rusia para construir centrales eléctricas. En su lugar, prefirieron hacer negocios, comprar navíos centrales de gran potencia por los que tuvieron que pagar sumas astronómicas. Y al final, los libaneses se encuentran carentes de electricidad.

 

Rudolf El Kareh nos dijo recientemente que, para salir de la crisis, los libaneses debían liberarse de las numerosas injerencias extranjeras y confiar en la unidad nacional. ¿Hay algún signo alentador tras estas elecciones legislativas?

 

Mientras no haya un poder central fuerte capaz de tomar decisiones, el Líbano seguirá en un punto muerto. El miércoles, Hassan Nasrallah, líder de Hezbolá, pidió un compromiso para salvar el país. Independientemente de la confesión o la orientación política, el Líbano es el país de todos los libaneses. Pero existe esta clase compradora que tiene intereses en Occidente y que está siendo chantajeada por Estados Unidos. Bastaría con que hicieran una política más soberana para que se les impusieran sanciones inmediatamente. Además, Estados Unidos ha reconocido que ha sancionado al líder del Movimiento Patriótico Libre para separarlo de Hezbolá y garantizar que ninguna base cristiana llegue a asociarse con el movimiento chiíta.

Sin aislarse de Occidente, el Líbano debe mirar a Irán, Irak, Rusia y sobre todo a China. Es en el Este donde hay un enorme potencial. El Líbano es rico en recursos humanos, podría dedicarse a una economía productiva. Desgraciadamente, uno tiene la impresión de que quienes gobiernan el Líbano no tienen la voluntad de salvar el país y prefieren someterse a los dictados occidentales. Sin embargo, existe una posibilidad: hay una resistencia armada que Israel no puede derrotar. Ahora debemos dar el paso hacia una política más independiente y tratar con los países sí que tienen los medios para ayudar al Líbano.

 

Nacido en Damasco, Majed Nehmé estudió en la Escuela Superior de Letras de Beirut y luego en la Universidad de Lyon 3. Es redactor jefe de la revista Afrique-Asie.

 

Traducido por Edgar Rodríguez para Investig’Action

Foto de portada: Middle East Monitor (CC)

Fuente: Investig’Action