“Se ha demostrado que la empresa privada de Nicaragua es golpista”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parece que las aguas están volviendo a su cauce en Nicaragua. Amplios sectores de la sociedad se han movilizado en apoyo al gobierno, el cual ha logrado contener los focos de violencia, conocidos como “tranques”. Pero los medios siguen defendiendo a la oposición, y la diabolización de Nicaragua se amplifica mediante las condenas de la OEA, el departamento de Estado de EEUU y el vicepresidente Mike Pence. Para comprender a quién ha beneficiado y perjudicado la crisis, y quién defiende realmente la paz para Nicaragua, hemos entrevistado a Luis Barbosa, dirigente sindical de la Confederación Sindical de Trabajadores (CST).

 

Alex Anfruns: Justo antes de la crisis que ya ha cumplido tres meses, usted participó en reuniones con representantes del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y del gobierno para aumentar el salario mínimo ¿Qué balance personal hace de aquellos encuentros?

 

Luis Barbosa : Antes del 18 de abril teníamos un diálogo de consenso en instancias tan importantes como era la mesa del salario mínimo, donde participaba el gobierno y la empresa privada y las Organizaciones Sindicales. Teníamos acuerdos tripartitos en el sector de la maquila, que es el que produce vestimentas para Estados Unidos. Hubo otros acuerdos en el sector de la construcción y el sector minero. En esos sectores lógicamente íbamos caminando de la mano y acompañando al gobierno, cuya propuesta era ir generando mayor cantidad de empleo y estabilidad. Por consiguiente, el trabajo del gobierno era el de garantizar la seguridad ciudadana, para atraer la inversión y obtener préstamo para el desarrollo de infraestructura, hospitales, escuelas, carreteras, etc.

Era un buen trabajo que habíamos hecho y estábamos avanzando, pero justo antes de los acontecimientos del 18 de abril se puso de por medio el Banco Mundial y el FMI. Proponían un cambio alrededor de la Seguridad Social. Sepa que en Nicaragua la edad de jubilación son 60 años, y los trabajadores tenemos que cotizar 750 semanas, es decir el equivalente de 15 años continuos. Hay sectores que no trabajan 15 años continuos, como es el campo, la construcción etc. Pero la propuesta del FMI era que teníamos que pasar ¡a 1500 semanas! Es decir, pasar de 15 a 30 años de cotización. Y pasar la jubilación hasta los 70 años, o sea duplicar la edad y las cotizaciones.

Además también planteaba que se le quitara una pensión reducida a miles de personas de la tercera edad que habían sido beneficiadas, y reducir gastos en los medicamentos de los jubilados. Nuestras organizaciones sindicales y el gobierno vimos que eso era inaceptable. Entonces vino la reforma por parte del gobierno y los representantes de los trabajadores, donde se acuerda mantener la pensión, la edad de jubilación en 60 años, la cotización de 750 semanas… y nada más se aplica un 5% deducible a los pensionados. Eso era con el afán de mejorar las condiciones de acceso al medicamento y atención para esos sectores.

La reforma también plantea quitar el techo. Por ejemplo, había un techo de 75 mil córdobas. Al quitar el techo, si un funcionario o un administrador de empresa privada gana más de 120 mil o mas, entonces va a pagar por el total de su salario recibido. Y claro, ¡eso no les gustó a los empresarios! Esa posición no la aceptaron. Pero nosotros sí, y eso fue uno de los detonantes que sirvió de pretexto y alimentó la protesta.

 

En aquel momento, además de los empresarios, ¿qué otros actores contribuyeron a avivar el fuego?

 

La protesta la iniciaron los estudiantes por la reforma del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Unos días después el gobierno derogó el decreto y lo dejó sin efecto, ¡pero las protestas continuaron! Se ve a todas luces que fue un pretexto para iniciar un proceso de golpe de estado contra el gobierno electo constitucionalmente. Entonces comenzaron los tranques, a darse enfrentamientos, pero también se instala una mesa de diálogo y se nombra a la iglesia católica como mediadores. Porque ellos no quisieron llamarse nunca garantes, solo mediadores de este diálogo.

Sin embargo, nosotros tenemos abundantes evidencias de cómo desde los púlpitos se llamaba a derrocar a este gobierno. Han habido campañas abiertamente en todos los colegios e iglesias para recoger víveres, medicamentos, ropa…¡para llevarlo a los tranques! Las iglesias se volvieron un centro de acopio. ¡En algunos casos se han encontrado incluso armas! Eso ha sido hecho público, después las trasladaban desde allí en camioneta a los puntos donde estaban los tranques, para repartirlas. Así es como han actuado los representantes de la iglesia. No hay que confundirlo con la iglesia, porque la iglesia somos todos nosotros, los feligreses de una determinada religión.

 

Y ¿qué papel tuvieron los actores institucionales?

 

Eso fue escalando y escalando. Entonces las organizaciones sindicales y diferentes sectores de la sociedad presionaron al gobierno, pidiendo que la policía actuara. Ya se habían dado muertos, saqueos, y se estaban quemando instituciones tanto del partido, el Frente Sandinista, como de instituciones municipales, alcaldías, universidades privadas, etc. Toda esa destrucción hay que cuantificarla, es una gran pérdida millonaria.

Esos tranques – o barricadas, como le dicen otros-, lo que realmente tenía era secuestrada a la población. Había una persecución contra todos aquellos que estuvieran identificados como militante o simpatizante del Frente. Por eso mucha gente salió de las comunidades para buscar otros lugares donde poder estar sin ser asesinada.

 

Junto a la oposición, la organización patronal COSEP ha hecho varios llamados al paro nacional como protesta contra el gobierno. ¿Qué eco tuvo en los trabajadores aquel llamado?

 

En primer lugar debe decirse una cosa. Ciertos sectores de la oposición han acusado al FSLN de que obligaría a los trabajadores del estado a asistir a celebraciones o movilizaciones. Siempre han acusado al Frente de eso. Pues en esa ocasión, cuando los empresarios iniciaron un paro de 3h por la tarde, los trabajadores fueron obligados a salir. Y fue bajo amenazas de que se despediría a quien no saliera. Así, amenazados. Después fueron obligados a que se les dedujera de sus salarios 100 córdobas para apoyar la lucha. Hay denuncias de los trabajadores, que nos pedían por favor que no diéramos nombres.

En los trabajadores del sector productivo y turístico -estamos hablando de la pesca, el agro, la construcción, la maquila, hoteles y restaurantes-, ha habido poco eco. En el último llamado que hicieron, por ejemplo en el sector de la maquila, que tiene a unos 120 mil trabajadores, trabajó el 98% de los trabajadores, no haciendo caso al llamado. Incluso los empresarios de la maquila se reunieron y dijeron “¿por qué vamos a participar en un paro?”. Recuerde que estos señores venden al exterior y tienen que cumplir con sus pedidos. Y si no lo tienen a tiempo, pierden el pedido y se irían miles al desempleo. Por eso había conciencia de lo que significaba ese paro, y los trabajadores asistieron a sus centros de trabajo. los tranques que había del sur de Managua-Nicaragua, entre Masaya y Niquinohomo, donde bajaban a la gente de los buses y la gente tenía que caminar 3 o 4 kilómetros para ir a su fábrica a trabajar.

Grupos de protestantes llegaban a amenazar a las empresas y les decían “si usted abre su empresa le pegamos fuego”. Los empresarios han sido presionados, amedrentados y extorsionados, para cerrar por la fuerza. Algunos lo hicieron. Por ejemplo, hay un lugar que se conoce como “Astro Cartón”, donde llegaron más o menos unas 150 personas, empujando los portones, entrando con morteros, y les dijeron a los empresarios : “si no sacan a sus trabajadores vamos a pegarle fuego a este lugar”. Estamos hablando de unos 8 mil o 9 mil trabajadores, y realmente los empresarios se vieron obligados a abandonar ese dia, pero eran cosas forzadas, obligadas. No es por una cuestión de conciencia, como cuando hay un paro nacional, se invita a la población y se suma. No, aquí querían sumar a todo el mundo, pero a la fuerza. Y hay evidencias en videos sobre las cosas que han hecho.

 

¿Qué papel han tenido los medios en el desarrollo de esta crisis?

 

Han jugado un papel bastante importante en la desinformación. Por ejemplo ahora circula en CNN en español que en Nicaragua no se puede andar por las calles porque hay paramilitares matando jóvenes. Que andan asesinando aquí…¡es una gran mentira! La policía actuó como dice la ley: fue a desmontar los tranques y lógicamente se encontró con gente armada con fusiles de guerra. Hay pruebas de ello. Se ponen a jóvenes con morteros y armas hechizas, que al final es un arma porque lo cargan con cartuchos de escopeta. Incluso se han capturado fusiles de alto calibre, de francotiradores en los tranques como AK47 entre otras armas.

Con esa mentira quieren hacerles aparecer como angelitos, pero cada vez que ha habido un desalojo con detenidos, y se encontraba una cantidad enorme de adultos que estaban en ese tranque, llegaba la iglesia para liberarlos. La policía iba en aras de mantener la paz y la concordia, así como también cumplir con el precepto constitucional de retomar el orden y la libre circulación. En el departamento de Carazo se liberó a más de 200 transportistas centroamericanos, que permanecieron secuestrados por más de dos meses. Pero nunca se vio a la iglesia llegar, por ejemplo a un centro que se volvió famoso, al lado de Carazo, un tranque que se conoció como San José. Allí había una escuela de monjas y en un aula de la clase metían a gente y la torturaban. Existen fotos y videos, y eso se hacía en frente de las señoras monjas. Hay padres que miraron toda esa barbarie, las torturas, etc.

Pero eso no lo sabía el público: eso no lo recoge CNN en español, 100% Noticias, El diario La Prensa de Nicaragua, las grandes corporaciones…Esos medios son los que han estado recibiendo fondos económicos para hacer una campaña sucia. Recientemente se ha sabido que la USAID ha aprobado una ayuda en cooperación de un millón y medio de dólares para seguir con el plan del golpe blando aplicado actualmente en países. Es decir para que sigan habiendo muertos, porque han habido 22 policías asesinados y más de 400 heridos entre hombres y mujeres. Más la población civil, que también ha salido herida, también asesinados. Y gente que nada tenía que ver, que salió herida o muerta y que venden como si fueran de la oposición. Porque también se han dado casos de que se han herido algunos transeúntes cuando se producía un conflicto. Si usted revisa su lista ahora, hablan de más de 500 muertos. Pero si la revisa, usted encontrara a gente que murió en accidente, gente que lo hizo de forma natural, gente a la que se identifica, que desaparece un mes y aparece al mes siguiente…

Entonces hay una duplicación de la cantidad de muertos. Hay más de 100, ¡pero hay muertos de los dos lados! Por ejemplo, una de las muertes más horrendas es la que ha recibido un compañero militante, a quien le dispararon y le pegaron fuego vivo. Ahí están las imágenes, eso es terrorismo en vivo. Después hubo otro compañero policía, a quien le hirieron y luego también le pegaron fuego. A otro lo capturaron en Masaya, donde incluso se vio involucrado un sacerdote.

 

Pasados tres meses, ¿cuál es la situación ahora?

 

Gracias a Dios podemos decir que hoy estamos libres de tranques y hay una libre circulación, de modo que la población ya camina con confianza en la ciudad. Antes, a las dos de la tarde todo el mundo andaba buscando cómo irse a su casa. Ahora la gente puede salir el fin de semana a dar una vuelta con la familia, a compartir nuestras comidas populares…Ya se siente que estamos recuperando el ambiente, pero ahí están los golpistas todavía, recibiendo financiamiento y queriendo instalar otra vez una lucha. Dicen que ahora va a ser a nivel internacional, con denuncias. Pero ¿quién va a poner la denuncia y quién nos condena?

Para nadie es un secreto que los nicaragüenses nacemos con el antiimperialismo, porque somos antiimperialistas desde nuestros ancestros. Pero estos señores golpistas son pro imperialistas. Es público hoy quién los financió y quién sigue financiando a estos pequeños grupos de gente que ha destruido lo que teníamos, y que nos había costado a todos los nicaragüenses: un país en paz, en progreso y en desarrollo. Y uno de los países de los que podía decirse que uno podía andar caminando por las calles a cualquier hora del día y la noche, con mucha seguridad. Estábamos haciendo esfuerzos, pero eso nos lo arrebataron los golpistas con el acompañamiento de Estados Unidos de Norteamérica.

 

El hostigamiento y persecución a los sindicalistas en países como Colombia, Guatemala, Honduras o México es preocupante ¿Cómo es en su país?

 

Tras llegar a la presidencia del gobierno el comandante Daniel en 2006, nosotros logramos crecer sindicalmente. Durante los 16 años anteriores, del 1990 al 2006, cuando estuvo el gobierno de la Sra. Violeta Barrio de Chamorro, del señor Arnoldo Alemán y el señor Bolaños, había persecución sindical, nos arrebataron todos los derechos. Y ahí está el informe y la documentación de la OIT, que reconocía desde 2006 en adelante, cómo se han restituido los derechos de manera consensuada a favor de los trabajadores por el gobierno de Nicaragua.

Esos derechos se han logrado por el diálogo y el consenso que estábamos construyendo entre los empresarios, el gobierno y los trabajadores. La OIT publicó en su página el acuerdo tripartito que firmamos, por ejemplo en las maquilas, y otros que hemos venido firmando a lo largo de estos últimos 11 años.

Actualmente el sindicalismo en Nicaragua tiene aproximadamente una afiliación de alrededor del 35% de la población a nivel nacional. Es un porcentaje bueno en comparación de otros países de la región y demuestra la apertura a los sindicatos.

 

¿En qué destacaría la situación de Nicaragua respecto a la de otros países centroamericanos vecinos?

 

Hasta antes del 18 de abril, teníamos un país con crecimiento económico, con mejores condiciones salariales que de donde veníamos, en ascenso…En el resto de la región, en Salvador, Honduras, Guatemala, también tienen desarrollo y un buen PIB. Pero si hablamos de organización sindical, a nivel centroamericano la afiliación sindical no llega ni a un 5% de la población económicamente activa. Si se va a Costa Rica es peor: allá no hay sindicalismo, son contados con los dedos de la mano y se promueve el solidarismo, lo cual ha sido condenado por la OIT.

El sindicalismo en Nicaragua es un mal ejemplo para ese tipo de gobiernos que hay en los países centroamericanos. Aquí si se goza de la libertad sindical, y lo demuestra los convenios colectivos que tenemos. Tenemos convenios nacionales en el sector de la pesca, en las minas, en la maquila, en la construcción. Tenemos convenios y ramales con cobertura en hoteles y restaurantes, que es uno de los sectores más golpeados. Se han cerrado muchos hoteles, hostales, etc. Pero en cuanto a la relación que teníamos aquí en Nicaragua, nuestra situación como movimiento sindical era envidiable.

Ahora se ha demostrado que la empresa privada es golpista. Estamos hablando de un grupo de personas que se han aprovechado de la situación y se demuestra una vez más que el capital no tiene amigos. Y también hay un grupo que traicionó al FSLN, y que también está detrás del golpe.

Los trabajadores y empresarios honestos de la grande, mediana y pequeña empresa y el gobierno queremos que el mundo sepa que Nicaragua está recuperando la paz, la estabilidad, y nos disponemos a convertirla nuevamente en uno de los países más seguros de Latinoamérica.

 

Fuente : Journal de Notre Amérique