Producción y conflicto en la Comuna El Maizal

En este artículo analizamos las actividades productivas de la Comuna El Maizal, tras nuestra visita en el pasado mes de mayo. Analizamos también la relación de la comuna con las empresas del Estado, y exploramos las contradicciones que surgen mientras avanza el proyecto de la comuna.

 

La Comuna El Maizal se extiende en los estados Lara y Portuguesa, comportando 22 consejos comunales (10 en Portuguesa, 12 en Lara), y un total de casi 9000 personas. Además de la actividad productiva, la comuna es una referencia por su actividad política, organizando constantes asambleas y funcionando como un polo del movimiento comunero venezolano. Contando también con una política comunicacional bien desarrollada, la comuna es una referencia del panorama político de Venezuela, lo que hace que hasta militantes extranjeros (como es nuestro caso) se acerquen para conocer la experiencia.

El Maizal también ha conquistado espacio político más allá de sus fronteras territoriales, por ejemplo eligiendo una concejala legislativa en las pasadas elecciones del 20 de mayo. Sin embargo, el episodio más importante fue la polémica elección municipal del pasado diciembre, donde se postuló el vocero de la comuna Ángel Prado (1), que ya había sido elegido para la Asamblea Nacional Constituyente. Pero esto no detiene el proyecto político, cuyo próximo paso es la conformación de la ciudad comunal junto a las comunas vecinas (2), para seguir consolidando el poder popular en el territorio.

 

Locomotora productiva

 

Las capacidades productivas de la comuna han crecido año tras año. De las 2300 hectáreas del territorio, 900 son dedicadas a las dos principales actividades: 600 para la siembra de maíz y 300 para la ganadería. La empresa de mecanización y siembra, que lleva el nombre de Ezequiel Zamora, líder revolucionario campesino del siglo XIX, tiene en la siembra de maíz su principal y más emblemática tarea, con una producción que viene creciendo a cada año que pasa. En 2018 la meta es sembrar, junto a los pequeños productores vecinos, 1300 hectáreas, y cosechar 9000 toneladas de maíz (3).

La empresa de ganadería se llama Argimiro Gabaldón, en honor al guerrillero comunista, y cuenta con 800 cabezas de ganado, una parte para producción de carne y otra para producción de leche y queso. Los niveles de producción naturalmente fluctuan.

A la producción de maíz, carne y leche hay que añadir también la producción de otros rubros, sea en la comuna o en esfuerzo con los campesinos de alrededor, como caraotas, quinchonchos, calabacín y varias otras hortalizas.

Como si no fuera suficiente, la comuna tiene también una empresa, llamada Camilo Cienfuegos, de distribución de gas en botija, producido por PDVSA, a 120 consejos comunales en Lara y Portuguesa. También hay la bloquera Simón Bolívar, que produce bloques que han sido utilizados para la construcción de 400 viviendas, una escuela, pavimentos y demás.

Toda esta producción permite que, a través de ferias de abastecimiento comunal, la población de la comuna y de la vecindad tenga acceso a todos estos productos a precios no especulativos. La satisfacción de las necesidades más básicas de la población es lo que sustenta el proyecto político de la comuna.

 

Producción de pimentón en los invernaderos ex-FONDAS recuperados por la comuna (Foto: Ricardo Vaz)

 

Tras nuestra visita y conversar con varios comuneros, no es exagerado decir que la Comuna El Maizal es una verdadera locomotora de la producción en toda esta región. Su relación con los pequeños productores vecinos, cerca de 80, es un buen ejemplo. La comuna tiene un modelo de crédito para la siembra que consiste en suministrar semillas e insumos, preparar la tierra con sus máquinas, sembrar y cosechar. La responsabilidad del productor es simplemente cuidar sus tierras y garantizar que el maíz, u otro rubro, crezca.

Lo que sucede con la cosecha es que los pequeños campesinos se quedan con una parte de la producción para su consumo, y hacen llegar todo el resto a El Maizal para ser vendido en conjunto, y una pequeña parte de esta venta sirve entonces para cancelar el crédito inicial. Hasta recientemente la cosecha era vendida a los silos del Estado, de la empresa Agropatria, pero a partir de ahora no será así, como explicamos abajo. Acuerdos similares también existen para producir otros rubros, por ejemplo con los productores de café en las zonas más altas.

Durante nuestra visita a la comuna pudimos ver uno de estos acuerdos “en vivo.” A un ritmo casi hiperactivo, Ángel Prado discutió la situación de los campesinos, les recordó sus responsabilidades y dictó un acta del acuerdo donde se les concedía crédito bajo la forma de semillas de maíz e insumos. Al final se tomó una foto para divulgar en redes sociales, ya que los campesinos están sembrando en tierras dejadas como improductivas, y el apoyo del Maizal es importante para disuadir a quienes consideren venir a desalojarlos.

El crecimiento de las capacidades productivas de la Comuna El Maizal se ha reflejado en una creciente confrontación con Agropatria. Ésta empresa estatal, nacionalizada por Chávez en 2010, es responsable por suministrar semillas, fertilizantes y agroquímicos para la producción agrícola. En el caso de ElMaizal, la relación con Agropatria supone que ésta suministra las semillas e insumos para la siembra, y al final la comuna vende la cosecha a los silos del Estado. Pero es una relación que ha tendido hacia el conflicto en los últimos tiempos.

Por un lado el hecho de que la cosecha es entregada a Agropatria, que luego la vende a otras empresas estatales o a privados, está en contradicción con el proyecto de la comuna. Esto es porque construir el poder popular en el territorio incluye asumir más factores de producción, lo que en este caso concreto significa para la propia comuna procesar el maíz y producir harina. En las instalaciones de la comuna hay un pilón, y recientemente se aprobó la construcción de una planta artesanal de harina precocida que permite procesar una tonelada diaria. Sin embargo, el proyecto que la comuna planteó de una planta industrial para procesar 30 toneladas diarias sigue esperando la aprobación del Estado.

No es difícil entender que un mayor poder productivo y político de la comuna representa una amenaza para los intereses privados de los que defienden estos intereses dentro del Estado. La coherencia política de la comuna y su actitud implacable hacia factores de producción ociosos incomodan a los terratenientes y a los que se acomodan en sus posiciones. Y como lo que hemos visto en los últimos tiempos han sido intentos de sabotaje, por ejemplo no entregando los insumos necesarios para la siembra.

Estos actos de sabotaje “pasivo” son acompañados de hostigamiento por parte de los cuerpos de seguridad. Sin recibir los insumos necesarios, y con un período de siembra limitado, la comuna se vio obligada a comprar insumos a bachaqueros, ¡insumos de la propia Agropatria! Y para completar el absurdo, una unidad del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) vino a investigar, ¡y detuvo a Ángel Prado y otros dos comuneros por comprar insumos agrícolas en el mercado negro! Una fuerte campaña logró que fuesen liberados, y en el día siguiente se dio una ocupación de las instalaciones más cercanas de Agropatria, revelando semillas e insumos acaparados en vez de ser puestos a la orden de los campesinos, y exigiendo la reestructuración de esta empresa.

Como consecuencia de las acciones de Agropatria, El Maizal está dedicando parte del área de cultivo para la producción de semillas, y en asamblea, la comuna decidió no vender la cosecha de este año ni al Estado ni a privados, sino colocarla directamente en el pueblo organizado, en iniciativas de distribución directa como Pueblo a Pueblo. En El Maizal el conflicto entre los poderes constituido y constituyente ciertamente no es un asunto académico, y los comuneros claramente no van a rendirse. Esto revela también que es fundamental tener control sobre toda la cadena productiva, desde la siembra hasta el consumo.

 

Búfalos en las instalaciones ex-UCLA (Foto: Ricardo Vaz)

 

“¡Ven a mi que tengo flor!” (4)

 

Un ejemplo de un proyecto improductivo del estado, tomado y recuperado por la comuna, que tuvimos la oportunidad de visitar, son las casas de cultivo de Sabana Alta. Originalmente propiedad de FONDAS (Fondo de Desarrollo Agrario Socialista), solamente 12 de los 18 invernaderos planificados habían sido construidos, y estaban en estado de total deterioro hasta que la comuna los tomó y se los entregaron. En este momento, tras una continua inversión de la comuna, ya hay 7 invernaderos en funcionamiento, produciendo pepino y pimentón. Son rubros que crecen en cuestión de semanas y rinden varias cosechas.

Los trabajadores nos dijeron que esta unidad agrícola actualmente tiene la capacidad de producir 100 toneladas de pimentón al año. Añadiendo también la producción en canteros de cebollín y cilantro, la producción permite abastecer por lo menos las comunidades locales con estas hortalizas a precios justos. Los trabajadores nos señalaron también que la capacidad de producción todavía puede crecer bastante, no solamente restaurando los demás invernaderos y poniéndolos a producir, sino también permitiendo avances cualitativos, por ejemplo, a nivel de investigación sobre semillas.

El segundo caso de un rescate productivo ocurrió en una unidad experimental de la Universidad Centro-Occidental Lisandro Alvarado (UCLA). Con un área de casi 100 hectáreas, esta unidad tenía algunos búfalos y docenas de vacas Carora, de alta genética. En el momento en que la comuna recuperó las instalaciones prácticamente abandonadas, en octubre de 2017, el ganado estaba muriendo o siendo robado.

El ganado fue recuperado, y, como pudimos observar, ya se produce todos los días leche y queso, aunque sin llegar a las capacidades máximas de operación del sistema de ordeño de la unidad. Cabe añadir que parte del ganado del Maizal fue trasladado hacia las instalaciones de la UCLA tras el “misterioso” incendio que consumió 200 hectáreas de pasto durante la campaña electoral de Ángel Prado en diciembre de 2017.

En estas instalaciones los comuneros encontraron una cadena de frío por estrenar, laboratorios que nunca fueron terminados y que se plantea poner operacionales. Otra gran potencialidad aquí son 8 lagunas para creación de pescado, principalmente cachama, una actividad que se está iniciando. Cabe señalar que la comuna ha contado con el apoyo de expertos, algunos de ellos extranjeros, por ejemplo de Argentina, en este proceso de recuperar las capacidades productivas de las ex instalaciones de la UCLA.

 

Lechones recién nacidos en la unidad Argimiro Gabaldón, ex Porcinos del Alba (Foto: Ricardo Vaz)

 

El último, y quizás el más ilustrativo, ejemplo de una unidad productiva recuperada por El Maizal que queremos mencionar, es el caso de Porcinos del Alba. Esta empresa estatal surgió de un convenio con Cuba, estableciendo varias granjas en el país. Sin embargo, en junio de 2017 la situación era catastrófica. La granja solo tenía cerca de 400 cerdos que estaban muriendo de hambre o siendo robados, mientras el alimento era desviado antes de llegar. Junto con los trabajadores, la comuna tomó la granja, creando una empresa también llamada Argimiro Gabaldón. Los animales fueron atendidos por veterinarios y se firmó un acuerdo con Porcinos del Alba.

Seis meses más tarde, en el momento de nuestra visita, la situación era completamente diferente. De 400 pasaron a ser más de 3000 cerdos, hasta el punto de llegar esta granja a suministrar cerdos a las demás unidades de Porcinos del Alba. Sin embargo, la capacidad máxima operativa de las instalaciones sería de 10000 animales. Cuando visitamos la granja (mayo 2018) pudimos ver cientos y cientos de animales saludables, incluso algunas hembras preñadas y otras que habían parido hace poco. La recuperación de esta unidad ha permitido a las comunidades al rededor del Maizal tener acceso a proteína animal a precios accesibles, una de las principales dificultades en estos tiempos de guerra económica.

El principal problema, según nos dijeron los comuneros, sigue siendo el acceso al alimento. A base de soja, es muy costoso y por veces hay que sacrificar animales debido a la incapacidad de alimentarlos a todos. El alimento debía ser suministrado por el Estado, sin embargo la comuna ha denunciado constantemente que no ha recibido las cantidades acordadas. Finalmente en el pasado mes de junio se decidió romper las relaciones con Porcinos del Alba y vender o sacrificar la mayoría de los cerdos, manteniendo apenas los que se pueden alimentar hasta que la comuna empiece a producir su propio alimento tras la cosecha de maíz en algunos meses.

 

Avanzando y confrontando contradicciones

 

En resumen, podemos decir que cualquier tierra o factor de producción que esté ocioso en un radio de bastantes kilómetros de la Comuna El Maizal, privado o del estado, está bajo amenaza de ser expropiado. Y para que no queden dudas, ¡esto es sumamente positivo! Porque, al contrario de los procesos de acumulación capitalistas, nada está siendo expropiado para que una persona o un grupo se enriquezcan. Se trata simplemente de un conflicto entre la satisfacción de necesidades humanas y el carácter sacrosanto de la propiedad privada.

Sin embargo, los conflictos entre la Comuna El Maizal y las empresas estatales, en este caso Agropatria y Porcinos del Alba, son manifestaciones de contradicciones fundamentales entre el proyecto de construcción del socialismo y el Estado burgués. Es innegable que Chávez logró abrir camino, junto al pueblo organizado, para la superación de algunas de estas contradicciones, y es por eso que todavía sigue en pie el horizonte socialista en medio de esta crisis sin precedentes. Pero otras contradicciones, quizás escondidas bajo la superficie, sea debido a los altos precios del petróleo u otras causas que fueron simplemente postergadas hasta explotar.

 

Mural en la Comuna El Maizal (Foto: Ricardo Vaz)

 

Al analizar la situación en Venezuela, hay una tendencia a apuntar hacia desviaciones individuales: funcionarios que sacan productos para el bachaqueo, gerentes que hacen acuerdos con los grandes empresarios, directores que se apropian de fondos… Todo esto es muy grave, más aún cuando se torna generalizado, pero es ilusorio creer que el problema es solamente ético y moral. Dicho de otro modo, una empresa monopolista como Agropatria tendría un funcionamiento obvio si fuera una empresa privada. Para funcionar cómo se desea en cuanto a empresa del Estado, es necesario tanto una fuerte planificación y transparencia desde arriba como una contraloría hacia abajo. De lo contrario, la tendencia, más aún en tiempos de crisis, será de seguir suministrando mayoritariamente a los grandes productores y de acciones “piratas” de funcionarios.

El Estado burgués, sea en las instituciones o las empresas estatales, tiene su lógica interna, que es esencialmente vertical, con jerarquías establecidas. Esta cuestión es aún más aguda cuando la gestión está en manos de militares, como es el caso de bastantes empresas estatales en el sector agroalimentario. Cómo tal es un esfuerzo constante invertir esta lógica desde adentro, porque las estructuras no están montadas para rendir cuentas hacia abajo ni menos para ayudar en la construcción del poder popular. Basta recordar que, en lo que respecta a las tomas y rescates de tierras, el Estado, especialmente el sector judicial y las fuerzas de seguridad, ha sido mucho más ágil en actuar para defender los intereses de los latifundistas que los de los campesinos.

No queremos caer en la fantasía de que se puede avanzar hacia el socialismo al margen del Estado, ignorando su existencia. Tampoco podemos creer que todo se resolverá cambiando la gestión de las empresas estatales o algunas orientaciones políticas, lo que no significa que no haya mucho que hacer en este aspecto. Solo un mayor control obrero y popular en estas empresas y en toda la cadena productiva, acompañado naturalmente por otras medidas revolucionarias, permitirá reorientar el rumbo de la Revolución Bolivariana.

Y es aquí que entra la consigna “¡Comuna o Nada!”. Esto no es un grito romántico, o una exigencia infantil donde se decrete mañana el estado comunal. Es un reconocimiento del legado de Chávez y de su planteamiento de la construcción del socialismo. Pero más allá de esto, es un llamado a que se juegue todo con las comunas y otras organizaciones de poder popular. Porque son estos sectores quienes han demostrado, en las más terribles circunstancias, su capacidad política y su capacidad de producir para satisfacer las necesidades del pueblo, cercano y lejano. Con más recursos, más apoyo y más poder, comunas como El Maizal podrán (re)impulsar el proceso revolucionario.

 

Notas

(1) Tras superar varios obstáculos, la comuna logró plantear a Ángel Prado como candidato a la alcaldía de Simón Planas para las elecciones de diciembre de 2017. Pero su victoria no fue reconocida y sus votos fueron atribuidos al candidato del PSUV. Han sido presentadas protestas ante el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo, pero hasta ahora no ha habido ninguna decisión. En la entrevista con Ángel Prado este tema es discutido más detalle.

(2) También la cuestión de la ciudad comunal es discutida en detalle con Ángel Prado en la entrevista.

(3) La harina de maíz se utiliza para hacer arepas, el alimento más común de la dieta venezolana.

(4) Expresión de un juego de cartas venezolano, utilizada por Chávez cuando hablaba de expropiaciones.

Foto de portada: “Comuna o Nada – Tierras y Hombres Libres” – mural en El Maizal (Foto: Ricardo Vaz)

 

[Originalmente publicado en Venezuelanalysis]

Fuente: Investig’Action