No todo es un cuento de hadas, la enseñanza en tiempos del coronavirus

 

Hoy con mucha razón proclamamos y aplaudimos en honor del personal del sector médico y de algunas otras profesiones esenciales. Sin embargo, la crisis del coronavirus ofrece múltiples dificultades también para el sector de la enseñanza. Algunos representantes de este campo nos comparten su experiencia.

 

Un cambio precipitado

 

Han pasado ya tres semanas desde que los profesores, sin planificación alguna tuvieron que realizar cambios en sus métodos de enseñanza. El salón de clase ha sido sustituido por un ordenador o un portátil, los materiales de trabajo reemplazados por herramientas en línea y el contacto directo con los alumnos se realiza ahora mediante “Smartschool” o Smartphone.

Que los instructores hayan realizado este cambio y adaptado sus métodos rápidamente en dos o tres días es realmente impresionante. Una vez más se demuestra el hecho de que la enseñanza es una verdadera vocación, incluso para algunos una pasión.

 

Carga de trabajo

 

Para algunos, la enseñanza en línea puede parecer un cuento de hadas, algo no demasiado complicado. Pero la realidad es más complicada.  Para la mayor parte de los profesores la enseñanza desde casa es particularmente pesada, incluso para los que de por sí ya tienen una carga muy elevada de trabajo, con esta situación se ha aumentado considerablemente.

Las clases y lecciones que se enseñan son nuevas y requieren de mucho tiempo de preparación.  Suena interesante hacer videos instructivos, pero cuesta mucho trabajo realizar cada uno de ellos.

Además del tiempo que se toma en corregir los trabajos que los alumnos realizan en línea, hay que sumar el de dar seguimiento a los estudiantes. En una “buena” clase, los alumnos están dispuestos a cooperar y la enseñanza no requiere la preparación de tanto material de apoyo suplementario.

En algunas clases actuales, se ha dado el caso de que una parte considerable de los alumnos no responden a una instrucción que se deja para realizar en un periodo determinado y ni hablar de la dificultad que representa tener que dar seguimiento en una clase en directo. Con estos resultados se requiere intentar contactar a los estudiantes para motivarlos, pero hay quienes están pasando este periodo en modo “vacaciones”, y se niegan a estar en contacto, esto crea frustración y una mayor presión laboral para los profesores.   

 

Combinación familia y enseñanza

 

Además, por supuesto, existe la combinación de educación desde casa con el cuidado de los propios hijos, es especialmente complicado para los profesores que tienen niños pequeños. Los bebés, sobre todo los más pequeños necesitan atención constante. Intente dar una clase al mismo tiempo que cambia a un bebé o con un pequeño sentado sobre las piernas. Los profesores que tienen hijos, alumnos de primaria o secundaria, requieren darles apoyo en la realización de los deberes. Un profesor molesto explicó que tenía que estacionar a su hija frente a la tele para poder dar una sesión en directo.

A esto se suman las tensiones que ya están presentes en el seno familiar a causa del confinamiento, el hacinamiento, la incertidumbre en cuanto a lo que se viene, la angustia de estar infectados, la ansiedad de no contagiar a los parientes mayores, etc. Queda muy poco tiempo de reposo, particularmente para los hogares jóvenes. No existe mucha separación entre la vida laboral y la vida privada y los verdaderos momentos para pasar en familia son muy pocos.

 

No es muy intuitivo

 

Prácticamente todos los profesores se encuentran en terreno desconocido. La enseñanza en línea no les resulta familiar y algunos no tienen las habilidades digitales que se requieren. Para muchos de ellos es casi insuperable. Desde el punto de vista de la tecnología, muchos problemas pueden producirse: conexión wifi insuficiente, ordenador muy viejo que no funcione para la enseñanza digital, falta de micrófono…. Hay quienes disponen de un buen ordenador, pero es probable que tengan que compartirlo con la compañera o con los hijos que también lo necesitan para hacer frente a sus actividades de trabajo y estudio desde casa. 

Bruno es profesor de formación profesional y explica porque no es práctico para él: “Como la mayoría de mis colegas, no tengo ninguna experiencia. No me he podido preparar de antemano, ahora tengo muchas dudas respecto a la calidad de mis primeras lecciones. Mis alumnos tienen de por si problemas para comprender cuando doy la lección presencialmente. Ahora va a ser más difícil. No cuento con pizarra, proyector, etc …en mi casa para ilustrar lo que sea necesario. Tengo que enseñar con mis dos pequeñas hijas alrededor de mí, que dan lugar a fuertes turbulencias en mis clases”.

Laura, otra profesora de práctica profesional, confirma: “La enseñanza en línea es difícil, puedo dirigir tareas desde ‘Smartschool’, pero no puedo utilizar nada para ilustrarlas, porque no tengo material didáctico en casa. Además, en una situación “normal” ya es muy difícil captar la atención de mis alumnos. Es peor desde casa.

 

 El desafío de la desigualdad

 

El Covid-19 amenaza con acrecentar aún más las diferencias entre los estudiantes fuertes y los frágiles.

Con los estudiantes que cuentan con una situación familiar favorable, la enseñanza en línea es susceptible de funcionar medianamente bien. Pero para muchos otros el contexto no es tan favorable. Hay hogares en los que ninguno de los padres es capaz de apoyar de manera didáctica. A veces, no tiene la posibilidad de aislarse para realizar sus trabajos en línea en calma. Los alumnos no siempre cuentan con las habilidades digitales para realizar sus tareas. Pueden ellos también tener problemas con la conexión a internet, que el ordenador no funcione bien, etc…

Pascale: “En las últimas semanas, parece que la mayor parte de mis alumnos, (enseñanza profesional de segundo grado), no pueden realizar los deberes en línea. Tengo ciertas dudas respecto a que sea posible beneficiarlos con una enseñanza de calidad en un aprendizaje a distancia, sobre todo si esta situación se prolonga mucho más tiempo”.

Jean: “Yo mantengo contacto con mis alumnos. Me señalan que es muy difícil. Para muchos, el hecho de poderse planificar es simplemente desastroso. Si los padres no están para apoyarlos es realmente un problema. No fustiguemos a nuestros alumnos por estos problemas, ellos también son víctimas y no autores o beneficiarios de esta crisis”.

 

Capacidad de relativizar

 

Hoy día debemos atacar el problema más urgente, que la mayor parte posible de alumnos progresen y que los alumnos de sexto año de enseñanza secundaria obtengan su diploma.

En este contexto Sophie, profesora de historia nos alienta a relativizar:” Todos nosotros somos víctimas de esta situación, así como nuestros alumnos. Como ellos, nosotros también vamos a adquirir muchas habilidades que se salen del marco estrictamente escolar: solidaridad, ciudadanía, labor cívica, etc…. Esto puede ser tan útil como las materias escolares. No considero este periodo como “perdido”. Pienso que no debemos intentar rellenar a nuestros estudiantes con toda la información que hace falta. No se convertirán en ciudadanos, trabajadores o personas menos aptas porque no les demos ciertas partes del programa pendiente. Creo que es tiempo de reflexionar sobre lo que es realmente esencial en vista de lo necesario para hacer frente al próximo año escolar. Para mí eso puede significar que muchos temas quedarán incluso en segundo plano. Esto no me ocasionará ningún problema pues respecto al curso de historia; los estudiantes están ahora mismo escribiendo la historia, esto para mí ya es suficiente por el momento”.

 

Traducido del francés por Paola Cruz Rosas para Investig’Action