Los especuladores del coltán: ¡abajo con el Congo!

¿Puede el derecho internacional aplicarse en todos los países? Israel lo incumple con impunidad. Colombia asesina y deporta a sus ciudadanos mientras que las multinacionales se mantienen en una posición pasiva… y todo esto se recompensa con un tratado de mercado libre con la Unión Europea. Estados Unidos disfruta de su discreta acción, aunque se lucra de sus relaciones comerciales con los dictadores árabes.

Sin embargo, cuando los intereses de la autodenominada “comunidad internacional” se ven amenazados, se alarga la mano de manera rápida con pretextos relacionados con derechos humanos y con el principio de la intervención humanitaria, principio enunciado por el querido Bernard Kouchner, ex ministro de Asuntos Exteriores de Francia.

Raf Custers se pregunta por qué determinadas multinacionales, que apenas piensan en la vida de los habitantes del Sur, de repente han sacado a la luz  los derechos humanos con relación al coltán y a la República Democrática del Congo. Un interrogante al pseudo misterioso tema.

 

Tomaremos a la República Democrática del Congo como ejemplo.
 

El 8 de diciembre de 2009, un cierto Ron MacDonald participó en una reunión de trabajo de la OCDE en París. Se presentó así mismo como un asesor de política internacional para una empresa canadiense de minería. Esta reunión trataba sobre la inversión en el sector de la minería y de cómo el mercado debe distanciarse de los minerales “contaminados”.

Aunque la República Democrática del Congo no esté presente en la agenda, MacDonald desvió el tema de la reunión con una intervención que se alejaba de la realidad actual; ya que hizo un llamamiento, nada más y nada menos,  al embargo de los minerales exportados del ya mencionado país. No obstante, el destino de los congoleños no es el que apunta MacDonal, quien básicamente debe defender los intereses de la empresa para la que trabaja.

La OCDE, el club de los países más ricos de Occidente, se preocupa también por el mercado de los minerales, en especial por estos materiales que pueden catalogarse como “sucios” o “contaminados”.

Más de una organización para el desarrollo ha manifestado sus inquietudes con respecto a estos minerales, empleados en la fabricación diaria de aparatos electrónicos. Afirman que están “contaminados” porque su extracción se realiza bajo unas condiciones pésimas en minas explotadas por rebeldes, minas en las que trabajan niños como esclavos.

En el centro de la cuestión, se sitúa la tantalita, un mineral que se usa en la fabricación de algunas piezas de telefonía móvil, y el bióxido de estaño (casiterita). Estos dos minerales, entre otros, se producen en el Congo del Este, región devastada por una sucesión de guerras desde el 1994 y que, a día de hoy, sigue considerándose una zona inestable. Para poder prevenir la entrada de los minerales sucios al mercado, la OCDE pone en práctica la “diligencia debida”.

Los vendedores y los usuarios de estos materiales se han visto obligados, como consecuencia, a verificar explícitamente la procedencia “limpia” de sus materias primas y que las minas de las que los extraen operen de manera legal y ortodoxa.

En la OCDE, MacDonald representaba a la empresa Commerce Ressource, una empresa de Vancouver, Canadá, dedicada a la minería. Según nuestra investigación, esta empresa no tiene intereses relacionados con su actividad empresarial  en la República Democrática del Congo.

En el 2008 y 2009, Commerce Ressource no apareció en ninguna de las listas en las que se recogen las empresas que tienen intereses de explotación de minas en el Este del país, aunque en la reunión de la OCDE había empresas que sí que extraen el estaño del Congo.

Según MacDonald, estas últimas empresas no se encuentran en una situación mejor, debido al miedo generalizado que tienen a que los canadienses empobrezcan sus actividades. Además, son conscientes de que dicha empresa canadiense está en igualdad de condiciones que las dos empresas más fuertes en el mercado de la tantalita, la empresa Cabot y la Talisom, a las que luego volveremos. Hay otros participantes de este mercado que ni siquiera conocen la existencia de Commerce Ressources que simplemente se están preguntando que quién es este Caballero Blanco que está transmitiendo un mensaje definitivamente inaceptable.

Al ver que MacDonald no tiene respuestas a nuestra demanda de información, llegamos a la conclusión de que no es un experto en la explotación de minas, sino un mero cabildero. Es el director de una empresa de marketing, Cansource Marketing, y a través de ellos, Commerce Ressources le contactó (esta última tendrá que pagar los servicios prestados en septiembre de 2009 por la primera). MacDonald y su socio Marc Buggio (o Baggio según algunos documentos) recibieron una participación en acciones de la empresa Commerce Resources que ascendió a 8.750 acciones en el Mercado de Valores de Toronto. De esta forma, MacDonald y Buggio se han convertido en accionistas de Commerce Ressources.

Como ya hemos señalado, Commerce Resources no tiene actividad en la República Democrática del Congo, pero pretende perforar dos minas en Canadá, el proyecto Eldor en Quebec y el proyecto Blue River (Río Azul) en la Columbia Británica. En Eldor, un territorio de más de 19.000 hectáreas de extensión, esta empresa ha descubierto una mina de tantalita. Desde el 2008, ha estado calculando las cantidades de este mineral en dicha mina. Además, también ha señalado que ha descubierto otra fuente de tantalita en el Blue River, una extensión de 1.000 kilómetros cuadrados.

No es necesario profundizar más en el porqué de su complot contra el Congo. Esta empresa necesita dinero y promotores para la financiación de estos dos proyectos, el Eldor y el Blue River. Está intentando atraer a compradores, pero, con especial interés, quiere atraer compradores en los escenarios de los Mercados de Valores de Toronto y Fráncfort, en los que también cotizan.

Para seducir a estos inversionistas, ha emprendido una estrategia dual: presentar las minas de Eldor y Blue River como minas “limpias” y seguras a la vez que, sistemáticamente, denigra la imagen de la República Democrática del Congo.

 

Lobby politico

 

La campaña de Commerce Resources ha estado oculta durante cierto tiempo, pero es ahora cuando ha dado el paso definitivo. En un principio, la empresa solo tentaba a la República Democrática del Congo con sus palabras. En un folleto del Blue River en febrero de 2009, Commerce Ressources escribió: “La práctica de la minería en este parte del mundo rinde cuentas a Naciones Unidas (ONU) y, con frecuencia, dicha práctica es ilegal y se asocia con la violación extrema de los derechos humanos. Además, los beneficios generados por la venta del coltán africano se destinan, como es sabido, al apoyo de la violencia militar y tribal”.

En su página web, Commerce Ressources prefiere jugar la carta de “amante de la naturaleza”. La República Democrática del Congo y su vecina Ruanda no se mencionan con este mismo apelativo (una táctica infalible). El texto continua: “La guerra civil, el saqueo de los mercados nacionales y los beneficios de las exportaciones para financiar a las milicias ha llevado a que las organizaciones internacionales de tantalita hayan desaconsejado encarecidamente a sus miembros que compren este mineral procedente de regiones en las que tanto el bienestar de los seres humanos como el de la naturaleza están amenazados.”

La conclusión es obvia: los compradores deben adquirir este mineral de las “fuentes éticas como el Blue River” en países donde una legislación estable proteja los derechos humanos y el medio ambiente; aunque el Blue River no esté aún en funcionamiento y los compradores tengan que pagar más.

Mientras tanto, Commerce Ressources se ha unido al Lobby de NorteAmérica contra la República Democrática del Congo, cuyo núcleo duro se encuentra dentro del establecimiento político de Estados Unidos. El Proyecto Enough, que tiene como objetivo la opinión pública de EE.UU., es uno de los miembros más importantes.

Su cofundador, John Prendergast, en la actualidad es un activista de los derechos humanos. Sin embargo, bajo el mandato del presidente Clinton, era el responsable del Departamento de Asuntos Africanos del Consejo de Seguridad Nacional y desempeñaba la labor de Asesor Especial para el Ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos. Hoy se dedica de manera activa a encontrar apoyo para los proyectos de ley presentados por un diputado a título personal, el Acta sobre el Conflicto de los Minerales de la República Democrática del Congo en el Senado de EE.UU y el Acta sobre el Conflicto del Mercado de los Minerales en el Congreso.

Estas propuestas complicarían enormemente la tarea de las empresas norteamericanas que van en busca de la adquisición de “minerales conflictivos” procedentes del Congo. Si estos proyectos de ley se aprueban, significará, de hecho, el embargo de Estados Unidos a los minerales congoleños. Es más, el Proyecto Enough ha llevado a un proceso judicial público a empresas que tratan la tantalita del Congo, como es el caso de Niotan, en Nevada.

Commerce Ressources no está satisfecho únicamente con formar parte del lobby, sino que también le hace publicidad. El 21 de abril de 2010, en un mensaje que difundió por Facebook, esta empresa colgó un enlace que dirigía al lector directamente al sitio web del Proyecto Enough. Este grupo de presión ha dedicado de forma entusiasta diez días a reforzar su campaña de apoyo para el Acta sobre el Conflicto del Mercado de los Minerales.

Sus esfuerzos están obteniendo recompensas. También en Facebook, el 23 de abril, Shaun Ledding informó a Commerce Ressources de que: “el interés en la búsqueda de metales como la tantalita en áreas exentas de conflictos está en auge.” Shaun Ledding es uno de los cinco directores de Commerce Ressource.

Esta empresa además está introduciendo al lobby pro-embargo en el mundo de los negocios. A principios de abril de 2010, el Hotel Crowne Plaza de Los Ángeles albergó la Cumbre sobre Metales Poco Comunes, un mercado profesional para productores y vendedores.

El mayor patrocinador del evento fue Commerce Ressources. De esta forma, dicha empresa ha podido estampar su propio sello en la manera en la que las cosas progresan. Todos sus directores intervinieron como ponentes en distintos grupos de trabajo. También consiguieron que el ya conocido Ron MacDonald apareciera en la lista de intervinientes del grupo de trabajo “Minería Sostenible”.

No obstante, en esta ocasión, MacDonald no representaba el papel de un asesor de Commerce Ressources, sino que aparecía como el presidente de CasSource International. ¿Y quién estaba también en esta lista junto a MacDonald? Un cierto David Sullivan, del Proyecto Enough. Un amigo necesitado es un amigo de verdad.

El mensaje del dúo está haciendo eco en la casa. A través de Twitter, Commerce Ressources ha dejado constancia de que los “oficiales de Estados Unidos” (se aseguran de no mencionar a ninguno) están preocupados y de que ellos no comprarán tantalita del Congo para las reservas estratégicas de EE.UU. La conclusión en Twitter es “Necesitamos nuevos suministros limpios”.

 

Crisis en el sector

 

Si solo, dejando a un lado el puro interés egoísta, hubiera una sola empresa que está incitando los miedos sobre la República Democrática del Congo, pero hay muchas. De acuerdo con el Proyecto Enough, el congresista James McDermott está respaldado por diferentes fábricas de elementos electrónicos.  No está muy claro qué empresas son las que están participando en estas iniciativas, pero considerando todo, cada jugador individual importante de este juego de la tantalita está interesado en la supresión de las remesas congoleñas.

En enero de 2010, un periódico australiano informó de que la empresa Talison lideraba “la batalla contra la tantalita sangrienta”. “Las empresas de electrónica y otros usuarios finales ahora pueden comprar tantalita de empresas responsables y éticas. Y el poder del consumidor puede ayudar a avanzar en esta causa”, declaró David Miller, un ejecutivo de Talison.  ¡Pura hipocresía!

 

El aumento de los precios y la disminución de los suministros

 

A pesar de que Talison es potencialmente el mayor productor mundial de tantalita, en el 2008, esta empresa cerró su mina en Wodgina debido a diferentes motivos: la crisis económica; la demanda de tantalita en los mercados se colapsó; la industria electrónica ha reducido costes; y la demanda de tantalita más barata procedente del Congo, entre otros sitios, ha aumentado.

Ante esta situación, Talison no pudo hacer nada. ¿Por qué Talison aboga por una tantalita limpia? La respuesta es simple. Volviendo al 2008, esta empresa se quejaba de que los precios de la tantalita eran más o menos estables, mientras que los del cobre, el oro, el níquel y el estaño estaban en alza”. En el 2009, Talison afirmó que iba a reabrir Wodgina; “pero”, como dice un vendedor, “Talison necesita que los precios empiecen a ascender de verdad. El precio de la tantalita ronda los 40$ la libra y Talison quiere que aumente hasta los 120$.” Si los suministros se reducen considerablemente, sería posible. Entonces, ¿por qué no reducir aquellos que vienen de la República Democrática del Congo?

Otro de los jugadores en este juego no es otro que Cabot, en Estados Unidos. Esta empresa tiene una mina de tantalita en Manitoba, Canadá, y también suministra a la industria electrónica tantalita refinada como materia prima. Cabot lleva a cabo su propia campaña publicitaria por medio de la afirmación de que bajo ningún concepto comprará tantalita procedente del Congo. Además, dicen en su sito web que su tantalita se extrae exclusivamente de su mina en Manitoba, de la mina de Talison (en Wodgina) y de la mina de Noventa, que posee una mina en Mozambique.

Esta declaración se hizo en agosto de 2008. Desde entonces, ha cambiado mucho. Como ya mencioné antes, Talison ha dejado de trabajar con su mina de tantalita más importante. Cabot y Noventa han seguido la misma línea de actuación. Sin embargo, Cabot está muy lejos de quedarse anclado en un dique seco; ya que, según algunos de sus empleados, la empresa dispone de tantalita suficiente para dos años.

Otro jugador con mucho peso es HC Starck, una empresa ubicada en Goslar, cerca de Hanover, Alemania. Al igual que Cabot, HC Starck es un intermediario entre las empresas mineras y los usuarios de tantalita. HS Starck, junto con las empresas Cabot y Ningxia, en  China, podrían hacerse cargo de la compra del 70% de este mineral bruto del mercado mundial. Además, parece ser que HC Starck tiene por el momento una importante cantidad de stock.

 

Hacerse rico a costa de los congoleños

 

La República Democrática del Congo se ha convertido en un factor importante para salir de este punto muerto al que se ha llegado con el excedente de stock y los precios bajos. En otoño de 2009, un analista norteamericano anunció que la corriente estaba cambiando debido a que los suministros se han reducido considerablemente y que el stock se puede acabar de forma rápida, según sus palabras, existen solo tres fuentes: Brasil, China y algunas minas en África. Sin embargo, su conclusión es sorprendente: “esperemos que las dos nuevas minas en Canadá, incluyendo Blue River, comiencen a funcionar porque son dos fuentes de tantalita aceptables y éticas”.

¿Habrá caído este analista en la retórica de Commerce Resources? Unos meses después, HC Starck comenzó una nueva tendencia. La empresa alemana declaró que los precios están volviendo a la normalidad por una excelente razón: “los precios están bajo la presión de los consumidores finales porque se empiezan a demandar, desde un punto de vista ético, materiales no contaminados. Y estamos siendo testigo del cambio en los hábitos de compra: de las tierras afligidas y en conflicto de la República Democrática del Congo a otros proveedores, que solo pueden llevarlo a cabo con precios más altos.”
 
Si hay una fuente de contaminación en el sector de tantalita, esta parece ser que hay que buscarla en Commerce Ressources en el Congo del Este. El promotor del proyecto canadiense (que de momento es poco más que esto) está haciendo progresos remarcando la imagen negativa de la República Democrática del Congo con el propósito de incrementar sus beneficios.

Esto es la cima del cinismo. Es más, este “conflicto de mercado” abusa del Congo para aumentar el precio del stock de Commerce Ressources. Acciones como estas no ayudan, sin duda alguna, a mejorar la situación de los congoleños.

 

Raf Custers es Periodista especializado en Política Económica de la explotación de los recursos naturales en África. Su nuevo libro es Cazadores de Materias Primas (Investig’Action/El Viejo Topo, 2018)

 

Traducción: Silvia Melón. Fuente : http://www.belianis.es/Ecologia-social-Los-especuladores-del-coltan.htm 

 

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