Los árabes de Turquía, a favor de la paz en Siria

Turquía cuenta con numerosas comunidades de creencias y sensibilidades políticas « desviadas ». La mayor parte viven en Samandag, una localidad de la provincia meridional del Hatay, que se parece a una Siria en miniatura. Considerados anteriormente como « espías sirios » por el general turco Kenan Evren, autor del golpe de estado de 1980, sospechados por el gobierno islamo-militarista del AKP de ser propagandistas del régimen de Damasco, los árabes alauíes de esa provincia acusan al Occidente colonial de desestabilizar la región. Se preocupan por la degradación de las relaciones sirio-turcas, así como del impacto de los crímenes de carácter confesional cometidos del otro lado de la frontera por ciertas componentes de las fuerzas de oposición sirias.

Al pie de tres montañas sagradas

 

Samandag. Soueydiye en árabe. Una ciudad perdida en los confines de Turquía. Ultima franja litoral antes de llegar a la frontera siria. Es allí donde el Orontes, « el río rebelde », como lo llaman los árabes, desemboca sin fuerza en el Mediterráneo, tras una carrera loca de 600 km a través del Líbano y Siria. Es allí donde empiezan los primeros pliegues de la cadena del Amanus, un telón de piedras ocres, de pinos y garrigas que remontan hasta el Taurus. Es allí también donde los fenicios habrían transmitido su alfabeto, que gracias a los marineros griegos de la factoría de Al-Mina, se convertiría en el nuestro. Tres montañas de altitudes diversas delimitan el territorio de Samandag : la Djebel Samaan, cuyo nombre proviene del monasterio de San Simeón el Estilita[1] que domina su cima, la majestuosa Casius, llamada por los árabes « la montaña pelada » (Djebel El-Aqraa) y que culmina a 1709 metros de altitud, y el monte Moisés de dimensiones más modestas. De este último macizo habla Franz Werfel, el novelista austriaco que escribió en 1933 Les Quarante jours du Musa Dagh. Es allí donde los armenios se enfrentaron con las tropas jóvenes-turcas en abril de 1915 antes de ser evacuadas por la marina francesa. De aquella resistencia sobrevivirá un pueblo: Vakifli. El único pueblo armenio de Turquía.

 

Samandag, una ruina de hormigón en medio de un Edén

 

A primera vista, con sus fachadas de hormigón surcadas por las arenas marinas, sus carreteras destrozadas y sus canalizaciones al aire libre, Samandag, por sus encantos naturales, parece haber sido abandonada como objeto de los celos. Hay que reconocer que la ciudad, una especie de Borinage-sur-Mer, no tiene nada que ver con las demás estaciones balnearias de la Riviera turca. Samandag está sin embargo rodeada de interminables vergeles donde se cultivan cítricos, olivas, ciruelas, granadas. Más del 60% del perejil turco proviene de Samandag y de sus alrededores, perejil que llega a encontrarse hasta en el mercado de Singapur.  Lejos de los circuitos balizados de los tour-operadores, pocos turistas se aventuran en esa lejana tierra olvidada de la historia. Sin embargo es una parte del mundo agradable para vivir. Los templos alauíes, las mezquitas y las iglesias se erigen unas al lado de otras.

 

Un entrelazado de creencias

 

En la playa de Samandag, se encuentra por ejemplo un templo alauí, un « ziyara », el de Al-Khidr, el Siempre-verde, un misterioso santo citado en el Corán [2] y asimilado a veces al San Jorge de los cristianos. Los alauíes, pero también los musulmanes suníes y los cristianos van allí para recogerse. Los choferes de vehículos motorizados le dan la vuelta tres veces. Parece que trae suerte. Al igual que la tela verde que se encuentra en el templo y de la que se arranca un trozo delicadamente para atarlo alrededor del cuello o de puño. En país alauí, se bendice y se promete por Al-Khidr más que por todos los otros santos. Según los más supersticiosos, es peligroso nadar frente al templo. Cuando un aprendiz de natación se ahoga en esa parte del Mediterráneo especialmente agitada, el suceso se atribuye a una maldición de Al-Khidr. La sacralidad del lugar no parece datar de la presencia alauí en la región, que remonta al siglo XI, ni tan solo de la era cristiana. Efectivamente, según una leyenda local inspirada por la sura de la Caverna, la ubicación del templo seria el punto de encuentro entre el Siempre-verde y Moisés. Sir Leonard Wolley, el arqueólogo que excavó la región en los años 1930, pretende que en el lugar del templo se elevaba antaño un altar dedicado a Poseidón. Así, en Samandag, es incontable el número de religiones que se superponen y yuxtaponen.

 

El Hatay, tierra judía a pesar de Israel

 

Pero la religión que hoy cuenta con más fieles que todas las demás juntas, es sin ninguna duda la alteridad. Efectivamente, la mayoría de alauíes, de musulmanes suníes, de cristianos ortodoxos, de judíos y de armenios que pueblan esta pequeña ciudad y sus alrededores se jactan en primer lugar de pertenecer a una tierra fraternal antes de declinar su pertenencia étnica, filosófica o religiosa. Cultivan los valores que les unen a los otros antes que las diferencias. Antes del programa de desjudeización lanzado por el Estado de Israel en tranquilas ciudades árabes como Antioquia [3], vecina de Samandag, el día del Sabbat, los musulmanes que atravesaban el barrio judío apagaban su cigarrillo en signo de respeto.[4] Cuando llegaba la hora de la oración para los comerciantes suníes, sus colegas judíos se ocupaban de su puesto. [5] Todo el mundo se reunía para celebrar las fiestas religiosas de cada uno. Eran momentos de solidaridad interconfesional únicos en el mundo.[6]

 

Una mini-república soviética

 

En Samandag más que en cualquier otro lugar, hay una correlación manifiesta entre esa cultura ambiente de la alteridad y la orientación política de sus habitantes que se forjó en la resistencia al nacionalismo monolítico y a la asimilación suní preconizados por el régimen de Ankara. Samandag tiene efectivamente una reputación de ciudad roja. Se le apoda la « pequeña Moscú ». Innumerables militantes o veteranos de la izquierda revolucionaria pueblan la ciudad y los pueblos próximos.

Es en las riberas de Samandag donde los equivalentes turcos del mayo 68 embarcaban para alcanzar los campos palestinos del Fatah y del FPLP y entrenarse en la lucha armada.

Deniz Gezmis, el « Che turco » es el revolucionario más célebre de Anatolia que pasó por Samandag.[7] En cualquier caso, numerosos pescadores del pequeño puerto de Cevlik [8] se jactan de haber servido de pasador para el revolucionario. A menos que no se trate de una leyenda de marineros…Es igualmente a través de Samandag por donde numerosos revolucionarios turcos y kurdos efectuaron un repliegue en el Líbano tras el golpe de Estado fascista del general Kenan Evren, perpetrado el 12 de septiembre de 1980.

Hoy, incluso el alcalde de la ciudad, un veterinario que responde al nombre de Mithat Nehir, proviene de la izquierda radical [9]. Por cierto que es el único alcalde marxista del país. Ignoro si es fruto del azar, pero se encuentra en Samandag, desde hace lustros, una flota inextinguible de motos que datan de la época soviética. Si hay un sonido que recuerde a Samandag, ése es el zumbido infernal de las Csepel 250 húngaras y otras Jawas checoslovacas.

 

 La Múnich del Oriente

 

Con sus múltiples originalidades étnicas, culturales y políticas, uno llega a veces a preguntarse si Samandag se sitúa de verdad en territorio turco. Poblada esencialmente de árabes alauíes, acoge a una importante minoría cristiana ortodoxa en un barrio denominado « Zeytouniye »[10]. Se encuentran igualmente turkmenos suníes, un pueblo armenio como ya hemos mencionado e incluso una comunidad católica. Esa diversidad étnica y religiosa es típica de los campos sirios. Es que además, Samandag forma parte del Hatay, una provincia que antes era siria y que Turquía sustrajo hábilmente a los nacionalistas árabes haciendo aprobar por la Sociedad de Naciones (SDN) un referéndum completamente amañado a favor de la minoría turca de la provincia. En 1938, el gobierno kemalista hinchó artificialmente la presencia turca en la provincia a base de programas de poblamiento para lograr que su anexión a Turquía fuese aceptada. El Hatay, también llamado Liwa Al-Iskandarun (literalmente el Arco de Alejandreta) fue en cierta manera un regalo ofrecido por la Francia colonial a la Republica kemalista para evitar que ésta pasase al bando de la Alemania hitleriana. Para Lucien Bitterlin, el abandono del Hatay a Turquía por la Francia mandataria, hace de esta provincia la « Múnich del Oriente ». [11]


 

Libios en el Hatay

 

En nuestros días, la población de Samandag y, por extensión, la provincia del Hatay, se ve afectada de manera particular por el deterioro de las relaciones sirio-turcas y los disturbios que sacuden al país vecino. Esa población se queja de la presencia de yihadistas en los campos de refugiados sirios que el gobierno turco instaló en la primavera de 2011 en la región. Se sorprende de que las víctimas del seísmo de Van no se hubiesen beneficiado del mismo confort. Reprocha al gobierno turco el hecho de albergar a organizaciones paramilitares como el Ejército sirio libre (ESL), que aterrorizan a la población siria, arriesgándose así a sembrar la discordia entre las comunidades de la provincia del Hatay. Señala la presencia inhabitual de libios en la región, probablemente combatientes de Abdelhakim Belhadj, el gobernador militar de Trípoli con la marca de Al Qaeda. [12]

 

Campanas, muecines y hazanes

 

Afortunadamente, el Hatay, provincia multiconfesional donde resuenan armoniosamente las campanas de las iglesias, las llamadas a la oración de los muecines y los salmos de los hazanes[13] es extranjera a los discursos sectarios preconizados por los combatientes islamistas de tendencia takfirista[14] que se infiltran en territorio sirio para combatir el régimen baasista. Pero el equilibrio étnico de la provincia turca está cada vez mas fragilizado por las prácticas despóticas, comunitarias, y por eso discriminatorias del AKP hacia la comunidad alauí en particular, especialmente en materia de empleo, alojamiento y urbanismo.

 

La crisis diplomática se convierte en crisis económica

 

Los habitantes del Hatay conocen otras fuentes de inquietud, en especial las consecuencias económicas de la crisis siria. El 18 de diciembre de 2011, el presidente de la Cámara de comercio e industria de Antakya (ASTO), el Sr. Hikmet Cincin, anunció un déficit comercial de 300 millones de dólares en un año. « Ignoramos lo que va a ocurrir con las inversiones realizadas durante el periodo en el que las relaciones con Siria eran florecientes. Los hoteles que estaban completos al 90% de su capacidad ya no están ocupados más que al 40%, con la pérdida de los clientes sirios. Siria, para nosotros, no es cualquier país. Es la mitad de nuestro corazón. Cerca del 70% de mi familia materna vive en Siria », añadió. [15] El impuesto de 30% impuesto en esa época por el gobierno sirio sobre los productos en procedencia de Turquía y sobre el paso de los camiones de transporte turcos en represalia por la actitud ofensiva de Ankara hacia Damasco, no va a arreglar la situación.


Manifestaciones por la paz

 

Es por esas múltiples razones que el 22 de diciembre de 2011, Samandag acogió a una manifestación titulada « No queremos la guerra con Siria ». Esa concentración estaba organizada por una plataforma de organizaciones llamada « Fuerzas democráticas ».

Estaban presentes en ese mitin el Sr. Süleyman Sayar en nombre de la Asociación de valores alauíes, el presidente del centro cultural de Samandag el Sr. Adil Nural, un administrador de la casa del pueblo de Samandag, el Sr. Seyifi Alt?n, un responsable de la Asociación de solidaridad y cultura mediterráneas, el Sr. Ak?n Rencüzogullari, un miembro del Partido de la emancipación social (T.Ö.P.G), el Sr. Tuncay Y?lmaz, representante de Egitim-Sen, el sindicato de profesores progresistas el Sr. Tahsin Demir, el presidente de la Asociación de las artes, la cultura y la ayuda mutua de la municipalidad de Tekebasi (Djilliye en árabe) el Sr. M. Eser I??k, la presidenta de la asociación de la labor femenina la Sra. Gülay Firinciogullari. « No a la guerra », « Viva la fraternidad entre los pueblos », « Los USA y sus colaboradores, fuera del Próximo Oriente », eran los eslóganes pronunciados por las decenas de personas concentradas en la plaza Oytun. Algunos manifestantes gritaron incluso eslóganes favorables al presidente sirio Bachar El-Assad. El 29 de diciembre, unos cincuenta miembros del Frente popular (Halk Cephesi), una organización de izquierda extraparlamentaria, se reunieron en la misma plaza de Samandag para condenar la política islamo-militarista del AKP contra Siria, recordando que el AKP recibió las felicitaciones del ministro estadounidense de la defensa y ex director de la CIA Leon Panetta por su política anti siria durante su visita un mes antes. [16] Esas dos concentraciones contra los planes de desestabilización llevados a cabo y dirigidos contra Siria no son los primeros de ese tipo en Samandag. En junio de 2011, la ciudad había acogido a una manifestación anti-AKP y pro Bachar, de la cual informó el periódico The Independent.[17] Y en julio, banderolas favorables al gobierno sirio fueron desplegadas durante un concierto realizado al borde del mar por Grup Yorum, un grupo etno-rock de tendencia marxista.

 

¿Corredores humanitarios o pasillos de la muerte?

 

Para la población del Hatay, testigo y rehén de las maniobras políticas y militares llevadas a cabo por las grandes potencias, « los corredores humanitarios » de Alain Juppé (ex-ministro de exteriores francés) y de su homólogo turco Ahmed Davutoglu ya existen, pero se parecen más bien a corredores terroristas, por los cuales transitan armas, medios de comunicaciones, dinero y combatientes. De ahora en adelante, esos pasillos de la muerte se extienden desde la frontera turca hasta el maquis islamista del Djebel Zaouia, en el corazón de la provincia siria de Idleb.

« Razón humanitaria » es una vez más el pretexto invocado por el gobierno islamo-militarista del AKP para alojar al coronel Riad El-Assad, tránsfuga y nuevo mercenario de los reinos del Golfo, el Estado turco, la CIA, Francia y la Otan.

Puesto bajo protección turca, ese mismo coronel dirige un ejército de conjurados instalado no muy lejos de Samandag. Vista la importancia y el horror de su cuadro de caza, difícilmente se podrá concluir que el Ejército sirio libre (ESL) se comporta de manera humanitaria con los soldados y los ciudadanos sirios que muestran su simpatía por el régimen. Mientras tanto, las minorías religiosas de la región se ven abandonadas a sí mismas y no saben a qué “santo” encomendarse si no es al presidente sirio, a quien consideran como un mal menor.

 

Votos…piadosos

 

Esperemos que la unidad de las fuerzas sociales árabes y europeas antiimperialistas y por ello realmente humanitarias, desarticulen la fitna y la depuración religiosa apoyada actualmente por un Occidente ansioso por enfrentarse a Irán y todos sus apoyos regionales, por la perennidad de Israel.

Por mucho que se sea ateo o agnóstico, cuando se es originario de una provincia como el Hatay, por donde Moisés, Al-Khidr, San Pedro y San Simeón supuestamente pasaron, y adonde además se festeja la Navidad, no puede uno impedirse expresar unos votos piadosos.


 He aquí el comunicado leído en la plaza Oytun en Samandag durante el mitin del 22 de diciembre 2011:

« En este siglo XXI, el mundo conoce progresos excepcionales en ciencias y tecnologías. Sin embargo, los pueblos continúan sufriendo las guerras, la miseria y el hambre. La codicia y la sed de beneficios de los países capitalistas e imperialistas, con los Estados Unidos a la cabeza, se materializa en sangre, sufrimientos y en lagrimas para los pueblos.

Vemos hoy que para resolver su crisis, los Estados imperialistas recurren al Proyecto del Gran Medio Oriente (GMO).

La invasión de Afganistán y de Irak fue la primera etapa de ese proyecto. Cerca de dos millones de seres humanos murieron como consecuencia de esas intervenciones y tres veces más fueron heridos. No menos de 5 millones de personas fueron forzadas al exilio.

Los Estados imperialistas vomitaron la muerte con sus aviones furtivos, sus misiles de cabeza inteligente, sus tanques y blindados. Torturaron, violaron y asesinaron. Y cometieron todos esos crímenes invocando de manera vergonzosa la democracia y los derechos humanos.

 

LA REALIDAD DEL GRAN MEDIO ORIENTE: ATROCIDADES Y BARBARIE

 

Siria es hoy el teatro del mismo guion utilizado en Afganistán, en Irak y en Libia. En cuanto al AKP, su papel es el de subcontratista del belicismo imperialista. Es interesante constatar que el AKP no es un simple simpatizante del GMO, sino un actor veterano. Erdogan se llama a sí mismo por cierto vice-presidente del GMO mientras que su gobierno declara la guerra a los países vecinos preparando la instalación de un escudo antimisiles de la OTAN en Malatya y apoyando grupos paramilitares.

El AKP pretende tener una sensibilidad musulmana. Deseamos aquí dirigirnos a su comunidad: atentar al pudor, a los bienes y a la vida de esos vecinos, ¿no es contrario a todas las religiones?

Es tragicómico ver que los sermoneadores de democracia y derechos humanos a otros países guardaron silencio cuando Arabia Saudí lanzo sus tanques contra los opositores en Bahréin. Esos mismos apóstoles de la democracia no logran resolver los problemas de los obreros, mujeres, Alevis, cristianos, musulmanes, armenios, árabes, circasianos, siriacos, kurdos y otras comunidades étnicas de nuestro país. Peor aún, nos dirigen recurriendo a métodos dignos de la junta militar del 12 de septiembre. Una política de tensión con los países vecinos tiene un impacto negativo sobre la economía turca. Ese efecto se siente todavía más en las provincias frontaleras. Esas provincias no conocen otra cosa que dificultades económicas. Debido a lazos familiares e históricos que unen a la gente más allá de las fronteras, las tensiones provocadas por el gobierno turco tienen repercusiones directas sobre una población que son el blanco de tensiones sociales y culturales. La provincia del Hatay es un lugar donde cohabitan diversas religiones, culturas y etnicidades en paz y fraternidad. La paz y la tolerancia son dos cualidades que caracterizan a nuestra provincia. No queremos que nuestra provincia se vea asociada a la guerra. Las principales actividades económicas que constituyen el nervio vital de la provincia del Hatay desde unos años, como el transporte, el comercio transfrontalero y el turismo están casi en un punto muerto. Las tensiones con Siria tienen no solo consecuencias económicas sino también consecuencias sociales. Teniendo en cuenta las intensas relaciones comerciales, lazos familiares e históricos que unen a la gente más allá de las fronteras, la estrategia de la tensión preconizada por el gobierno AKP, así como los enfoques racistas y provocadores de ciertos grupos de prensa, siembran un clima perjudicial entre la población del Hatay.

 

Como ONG’s y organizaciones democráticas de Samandag, declaramos que:

 

-No tenemos problema alguno con los pueblos de los países vecinos como Siria, Irak e Irán.

-Toda intervención en uno de esos países es inoportuna y eso, sea cual sea la razón invocada.

-Nos oponemos a toda intervención guerrera.

-Nos oponemos al alojamiento en nuestra provincia pacífica, tolerante y fraternal, de toda fuerza paramilitar.

– Denunciamos la autorización dada por el gobierno turco a las fuerzas imperialistas, en especial a los USA, de hacer de nuestro territorio una base de actividades hostiles hacia los países vecinos y exigimos el cese de esas actividades.

– Pedimos la paz en nuestro país y en el mundo y el retorno a una política de cero problemas con los países vecinos.


 

 

Notas:

[1] Ese lugar santo dio su nombre a la vez al relieve montañoso y a la ciudad (Saman Dagi significa en turco la montana de Simeón).
[2] Sura XVIII llamada « La Caverna »
[3] Es interesante notar que en Antioquia se encuentra la primera iglesia del mundo, la de San Pedro y que la primera mezquita de la ciudad, construida en 636 lleva el nombre del primer habitante de la ciudad en convertirse al cristianismo, a saber Habib el carpintero (Habib Al-Najjar).
[4] He encontrado una anécdota similar transmitida en un libro que habla de la ciudad de Zakho. Cf. Moti Zaken, Juifs, Kurdes et Arabes entre 1941 et 1952, Errance, et terre promise, Juifs, Kurdes, Assyro-chaldéens, dans Etudes kurdes, Ed. L’Harmattan, 2005, p. 8
[5] Nota de prensa Cihan aparecida en Hatay Gündem, 26 de enero 2010
[6] Como consecuencia del colonialismo sionista, Antioquia se vio desposeída de su población judía por Israel. Actualmente, desafortunadamente no quedan más que unos cuarenta judíos en Antioquia, según el presidente de la comunidad judía del Hatay, el Sr. M. Saul Cenudioglu.
[7] Deniz Gezmis fue ahorcado por la junta el 6 de mayo 1972.
[8] Cevlik es una palabra derivada de Séleucie de Piérie, ciudad construida en 301 antes J.C. por Séleucos Nicatôr, general de Alejandro Magno.
[9] Mithat Nehir es miembro de Partido de la libertad y la solidaridad (Özgürlük ve Dayanisma Partisi)
[10] El web de los árabes de rito griego ortodoxo de Samandag es: www.samandagortodoks.com
[11] Alexandrette, le « Munich » de l'Orient ou Quand la France capitulait, Éd. Jean Picollec, 1999
[12] Daniel Iriarte, reportero del periódico español ABC, se encontró con esos combatientes libios en la provincia siria de Idleb, vecina del Hatay. Ver: ABC, Islamistas libios se desplazan a Siria para « ayudar » a la revolución, 17 diciembre 2011
[13] « Çan-ezan-hazan » (respectivamente la campana, la llamada musulmana a la oración y el canto de sinagoga) es el eslogan trinitario de la ciudad de Antioquia, capital del Hatay.
[14] El takfirismo es una tendencia surgida del sunismo ortodoxo que preconiza la exterminación pura y simple de todos los no-musulmanes.
[15] Ziya Özisik, Radikal, 18 diciembre 2011
[16] Halkin Sesi TV, 31 diciembre 2011 (www.halkinsesitv.com)
[17] The Independent, 15 junio 2011

 

Por Bahar Kimyongür,

autor del libro Syriana, la conquête continue, disponible en Investig’Action

Fuente : investigaction.net

Traducción : Collectif Investig’Action