Lecciones del ALBA para África

El 14 de diciembre de 2014 la Alianza bolivariana para los Pueblos de nuestra América-Tratado de comercio de los Pueblos (ALBA) celebraba sus diez años con sus once países miembros. Construida sobre los “principios de solidaridad, de mera cooperación y complementariedad”, la Alianza tiene como objetivos “la erradicación total de la pobreza, de la exclusión social y de la dependencia externa”. (1)

La joven Alianza tiene ya en su haber numerosas actuaciones que atraen la atención y la solidaridad de los pueblos africanos. Sobre todo, el ALBA despierta la esperanza de todos los combatientes antiimperialistas como ejemplo de soberanía frente a las potencias imperialistas y por asumir posiciones revolucionarias a nivel internacional. El trabajo ya realizado ofrece múltiples lecciones a los pueblos africanos sobre los que se abate la rapacidad de todas las potencias imperialistas enfrentadas entre ellas por el saqueo de las riquezas petro-gasísticas y los minerales estratégicos del continente.

{{{La solidaridad regional para aflojar el control del mercado capitalista mundial}}}

África no carece de experiencias revolucionarias. Todos los gobiernos progresistas instaurados por las luchas populares se se han enfrentado siempre al sistema capitalista mundial, a la desigualdad en las relaciones de intercambio, a las estratagemas mafiosas establecidas para presionar a la baja sobre los precios de las materias primas y a la deuda internacional que asfixia a los Estados. En 1963 el líder panafricanista Kwame Nkrumah ya puso de manifiesto la necesidad de una solidaridad, como mínimo regional, para poder hacer frente a las presiones neocoloniales. (2)

En su libro «África debe unirse» Nkrumah desarrolla las distintas razones materiales que hacen necesario una dinámica de convergencia regional, si no continental: a nivel económico, el autor considera la imposibilidad de salida de la situación de dependencia de los distintos países de manera aislada; los Estados no disponen, por separado, de los capitales necesarios para un crecimiento consistente; la existencia de diversas monedas, alguna de ellas en dependencia directa de las potencias imperialistas, es un obstáculo para los intercambios; las políticas económicas discordantes generan una competencia entre los países aprovechada por los centros imperialistas satisfechos con la fragmentación del continente; los proyectos industriales o sociales de gran alcance necesarios para la mejora de las condiciones de vida de la población y para la independencia económica sólo son posibles a nivel continental.

El ALBA es la aplicación concreta de este programa de desconexión progresiva del mercado capitalista mundial. En apenas una década, sus actuaciones han sido consecuentes con ese objetivo: los programas comunes de salud y educación han elevado el índice de desarrollo humano del 0,658 en 2005 al 0,721 en 2012; el nuevo banco de cooperación (banco del ALBA) financia 42 proyectos por valor de 345 millones de dólares (en áreas tan diversas como las infraestructuras o las comunicaciones, la alimentación o el medio ambiente, etc.); para llevar a cabo alguno de estos proyectos se han creado empresas comunes llamadas Grannacionales (Grand-nationales); se creó una moneda virtual común para servir de unidad de intercambio dentro del ALBA y permitir intercambios regionales sin utilizar el dólar, etc.

La nueva dinámica regional, basada sobre el principio de la complementariedad (exactamente lo inverso del principio de competencia del FMI y del Banco Mundial) pone los logros de cada uno de los países al servicio del resto: los conocimientos médicos cubanos permitieron a millones de personas de todos los países del ALBA acceder a cuidados sanitarios, el analfabetismo ha sido completamente eliminado de Venezuela, de Bolivia, de Ecuador y de Nicaragua gracias a la difusión de un método cubano de alfabetización popular de masas; el petróleo venezolano ha sido puesto al servicio del conjunto de los países miembros por medio del plan Petrocaribe, la cadena Telesur asegura una información libre de las manipulaciones de las potencias imperialistas, etc.

Desde el momento en el que la Unión Europea impone a los países africanos los Acuerdos de Partenariado Económico (APE), es decir, la apertura completa de las fronteras a la competencia de las multinacionales (o sea, una vez más, el hundimiento en la miseria de millones de campesinos y de artesanos), el ejemplo bolivariano de una integración complementaria sin competencia abre otra vía para África.

{{{Apoyarse en las potencias emergentes para disminuir la dependencia de los imperialismos}}}

El colonialismo, en su forma más pura, se concreta en el pacto colonial, es decir, en un régimen de intercambios impuesto por el colonizador por el que la colonia sólo puede importar productos provenientes de la metrópoli. En el período en el que los países accedieron a la independencia, las potencias coloniales impusieron (por medio del chantaje, de los asesinatos de los líderes africanos de liberación nacional, de golpes de estado, etc.) “acuerdos de cooperación” que reproducían el {“pacto colonial”} reduciendo de esta forma las independencias a meras independencias formales.

Iniciar un desarrollo independiente supone aflojar la tenaza que constituye ese pacto colonial. La existencia de potencias emergentes es, a este respecto, el activo mayor de nuestra época. Los países de África tienen un interés objetivo para desarrollar sus intercambios con China, India, Brasil, etc., para restringir las posibilidades de represalias de los países imperialistas y de esta forma salvaguardar su soberanía nacional. De igual modo, sobre este aspecto, el ALBA es un ejemplo. El desarrollo de los intercambios de los diferentes países del ALBA con las economías emergentes ofrece una base material a su política de independencia nacional. Desde su nacimiento el ALBA hace pública su elección política en la materia: apoyarse en el nuevo paisaje multipolar mundial para liberarse del sistema imperialista. En esta línea, el 29 de septiembre de 2014 el presidente venezolano reclama una reforma de la ONU para que éste organismo refleje la realidad del mundo actual:

{“Las Naciones Unidas deben adaptarse a un mundo multipolar y multicéntrico con nuevos actores, países y regiones emergentes que tienen una voz y un pensamiento propio y que quieren ser respetados. (…) Otro mundo es posible y nosotros lo demostramos en Nuestra América»}. (3)

Esta política de rechazo del pacto colonial es la verdadera base material de las posiciones antiimperialistas del ALBA admirada por todos los pueblos africanos: apoyo al pueblo palestino, condena de la agresión contra Siria, Libia o Irán, apoyo a las reivindicaciones argentinas sobre las Malvinas, denuncia contra los Estados Unidos por crímenes contra la humanidad, etc.

Las economías africanas están siendo hoy asfixiadas por acuerdos escandalosos con las potencias imperialistas. El ejemplo bolivariano de desarrollo de los intercambios con las potencias emergentes y de desarrollo de la cooperación Sur-Sur es también pertinente para nuestro continente.

{{{La diversidad étnica y cultural es una riqueza}}}

Amilcar Cabral (4) y Rubén Um Nyobe (5) (los dos asesinados por las potencias coloniales) nos legaron una lección que ha sido olvidada demasiado rápido: el desarrollo de los estados africanos debe basarse en la realidad de sus pueblos, es decir, en sus diversidades. De lo contrario, esta diversidad puede ser instrumentalizada por el imperialismo para dividir y justificar las intervenciones imperialistas. “Nosotros no somos unos “desestribalizadores” (…). Reconocemos el valor histórico de las etnias de nuestro pueblo. Es la fuente misma de donde brotará la modernización de la cultura nacional” proclamaba Um Nyobe, añadiendo “pero no tenemos derecho a servirnos de las etnias como medios políticos de lucha”. (6)

La única forma de oponerse a la instrumentalización imperialista de la diversidad cultural es el tratamiento equitativo de todas las naciones, de todas las culturas, de todas las etnias. En este tema, el ALBA aporta, de nuevo, una esperanza para el conjunto del mundo y en particular para África. Demuestra que la construcción de estados no supone la uniformización, la asimilación forzosa, la negación cultural, etc. Por el contrario, la unidad política duradera debe basarse y afianzarse en la riqueza cultural heredada de la historia. La insistencia del ALBA en el orgullo de ser descendiente de africanos y de indios es una convicción política profunda más que una moda. El nombre mismo que eligió el Estado bolivariano resume esta convicción: Estado plurinacional de Bolivia.

La emancipación sólo puede movilizar a los pueblos apoyándose en las culturas populares reales. Los pueblos sólo podrán progresar hacia su liberación del capitalismo si movilizan y ponen en marcha a las masas populares. La socialización de los medios de producción se encarna aquí en la palabra “nacionalización” y en la expresión “derecho de la Pacha Mama” (Tierra madre).

El presidente Evo Morales resume esta lección del ALBA de la forma siguiente: {“la defensa de la madre Tierra, que nosotros los indios llamamos Pachamama, es el mejor estandarte de la lucha contra el capitalismo irresponsable y la la industrialización irracional}”. (7)

África, tantas veces víctima de las intervenciones imperialistas basadas sobre la instrumentalización de la diversidad étnica, cultural, lingüística o religiosa debe, sin ninguna duda, escuchar la experiencia bolivariana.

{{{Apoyarse en los movimientos sociales}}}

Thomas Sankara, a lo largo de su experiencia revolucionaria en Burkina Faso, insistió siempre en la necesidad de movilización de las masas. Sólo las masas organizadas en la base y desde la base pueden garantizar una emancipación real. Constantemente, Thomas Sankara nos lo recordaba así:

{“La revolución tiene como primer objetivo el trasladar el poder de las manos de la burguesía voltaica aliada al imperialismo a las manos de la alianza entre las clases populares que constituyen el pueblo. Lo que quiere decir que el pueblo en el poder deberá, de ahora en adelante, oponer su poder democrático y popular a la dictadura antidemocrática y antipopular de la alianza reaccionaria de las clases sociales favorables al imperialismo”.} (8)

La experiencia bolivariana es, en este aspecto, igualmente esclarecedora. En la quinta cumbre del ALBA en 2007 se ratificó el principio de la creación de un Consejo de los movimientos sociales en su seno. Invita a cada país miembro a hacer lo mismo. Este consejo es, desde entonces, uno de los cuatro (junto al Consejo social, al Consejo económico y al Consejo político) que determina las decisiones de la alianza, reagrupando no sólo a los movimientos sociales (sindicatos, organizaciones de luchas, movimientos feministas y movimientos de mujeres, organizaciones de pueblos indígenas, etc.) de los países miembros sino también a los de los países no miembros que se identifican con el enfoque del ALBA (como el movimiento de Los Sin Tierra de Brasil, por ejemplo). Tiene por objetivo asociar los movimientos sociales a todas las decisiones de la alianza.

La asamblea de los movimientos sociales de las Américas se ha adherido a esta iniciativa del ALBA. En su documento constitutivo del 2 de abril de 2009 se demuestra que los pueblos del continente en su conjunto se reconocen en la experiencia bolivariana “Para construir la integración a partir de los pueblos, para promover e impulsar el ALBA y la solidaridad de los pueblos frente al proyecto imperialista”. Este documento especifica que:

{“El capitalismo central está sacudido por una crisis estructural. (…) Es una crisis del sistema que genera la superproducción de mercancías y la acumulación excesiva de capitales y cuyo reverso es el aumento brutal de la pobreza, las desigualdades, la explotación y la exclusión de los pueblos así como el saqueo, la contaminación y la destrucción de la naturaleza; (…) Desde Belem, donde nos hemos reunido, nosotros, cientos de movimientos sociales de todos los países de las Américas identificados con el proceso de construcción del ALBA, hacemos un llamamiento y nos comprometemos a realizar asambleas plenarias en todos los países para crear colectivos unitarios de construcción del ALBA”.} (9)

Uno de los puntos débiles, y que resulta esencial, de las experiencias revolucionarias en África, fue el apoyo insuficiente de los movimientos sociales. En este área, igualmente, la experiencia del ALBA es enriquecedora para África.

En África se hacen frecuentemente llamamientos a la lucha por una {“segunda independencia”} que no sería formal. Esto es precisamente lo que el ALBA ha comenzado a construir. Esta independencia la define así el presidente ecuatoriano Rafael Correa:

{ “Hace 200 años nuestros liberadores nos dieron la independencia política. Hoy, nosotros, las naciones del continente, debemos alcanzar nuestra independencia económica, cultural, social, científica, tecnológica”.} (10) Vayamos por el mismo camino.

{{{Notas:}}}

1) Acuerdo para la constitución del espacio económico del ALBA-TCP (ECOALBA-TCP), http://www.elcorreo.eu.org/IMG/pdf/ECOALBA.pdf

2) Kwame Nkrumah, L’Afrique doit s’unir, Éditions Présence Africaine, Paris, 2001, et Le néo-colonialisme: Dernier stade de l’impérialisme, Éditions Présence Africaine, Paris, 2009.

3) Nicolás Maduro, Assemblée générale des Nations Unies, 29 septembre 2014, http://vivavenezuela.over-blog.com/2014/09/l-onu-doit-s-adapter-a-un-monde-multipolaire-nicolas-maduro.html, consultado el 3 de febrero de 2015 a las 16 horas.

4) Amilcar Cabral, Unité et Lutte, La Découverte, Paris, 1980.

5) Rubén Um Nyobe, Écrits sous maquis, L’Harmattan, Paris, 1989.

6) Rubén Um Nyobe, Extrait de la lettre à André-Marie M’bida, 13 juillet 1957, in Achille M’Bembe, Ruben Uml Nyobe, Le problème national Kamerunais, L’Harmattan, Paris, 1984.

7) Evo Morales, 9ª cumbre del ALBA, http://www.editoweb.eu/vive_cuba/attachment/200466/, consultado el 3 de febrero de 2015 a las 17 horas 04 min.

8) Thomas Sankara, Discours d’orientation politique, 2 octobre 1983, “Oser inventer l’avenir”, La parole de Sankara, Pathfinder, New York, 1988, p. 46.

9) Para construir la integración a partir de los pueblos, para promover e impulsar el ALBA y la solidaridad de los pueblos frente al proyecto imperialista, carta de los movimientos sociales de las Américas, 2 de abril de 2009, http://franceameriquelatine.org/IMG/pdf/Lettre_MS_Belem_2009-2.pdf, consultado en febrero de 2015 a las 18 horas 15 minutos.

10) Rafael Vicente Correa Delgado, 9ª cumbre del ALBA, http://www.editoweb.eu/vive_cuba/attachment/200466/, consultado el 3 de febrero de 2015 a las 17 horas 04 minutos.

{{{Fuente:}}} Diario de Nuestra América n°1, Investig’Action, Bruselas, Febrero 2015.