Las dos Venezuelas

En Venezuela se pueden observar dos Venezuelas. Una, en los titulares de algunos grandes medios internacionales, la otra en la calles y escuchando a sus ciudadanos. Una es la periodística, la otra es la real. Vale la pena observar algunas que otras sorprendentes diferencias. En la Venezuela periodística, es sorprendente ver los grandes titulares de algunos grandes medios internacionales, particularmente estadounidenses, españoles, franceses y pequeñas naciones “afiliadas”. Lo sorprendente son las mentiras y manipulaciones, pero lo más significativo son las mentitas por omisión, que consisten en esconder verdades para no poner sombra a las mentiras.

Vale la pena confrontar esta Venezuela periodística con la Venezuela real. Son tantas las evidencias que es casi imposible presentarlas en las líneas limitadas de un simple artículo, y es por esto que nos limitaremos solo a unos temas y casos puntuales.

En la Venezuela real hay un pueblo que lucha a diario para sobrevivir contra una crisis evidente, un pueblo que, para parafrasear al General de Gaulle, es “la mayoría silenciosa”, más bien en este caso, la mayoría silenciada por la Venezuela periodística.

Entonces, bien vale la pena confrontar algunos grandes titulares periodísticos con el cotidiano de esta mayoría silenciada, obligada a una guerra de resistencia.

De las fuentes de informaciones y primeras planas

En la Venezuela real existe, desde hace mucho tiempo, una clase pudiente pero de minoría privilegiada, y es verdad que tiene más que motivos, solo para ella, por estar en desacuerdo con la situación actual de un país que se orientó hacia un socialismo con raíces humanísticas a favor de la mayoría de su pueblo. Esta minoría, gracias a su poder y con la ayuda de grandes medios internacionales y sus titulares, proyecta a diario la Venezuela periodística, mientras descarta la Venezuela real.

De la escasez, las sobras y el hambre de un pueblo

Es cierta la escasez de productos en Venezuela que difunde la Venezuela periodista con sus fotografías de colas y de venezolanos tratando de comprar su pan o cubrir sus necesidades cotidianas.

Pero, en la Venezuela real lo que hay son también sobras, sobras de productos acaparados y escondidos en depósitos, sobra de especuladores que revenden estos productos a precios desorbitados. Curiosamente, escasean únicamente los productos de primera necesidad, al mismo tiempo que se pueden encontrar en todas las tiendas delicadeces y productos de lujo, por supuesto a precios astronómicos. Todos los restaurantes están abiertos ofreciendo sus acostumbrados menús a la carta de quienes pueden costearlos.

La Venezuela periodística tampoco titula que a diario las autoridades capturan toneladas de productos escondidos en depósitos. Que buen titular habría sido hace una semana “En Venezuela, retenidas 600 toneladas de carne destinadas a ser vendida con 2.800% de beneficio”.

De la inflación y sus consecuencias

En primera plana, la Venezuela periodística presenta una enorme inflación, cierta en la Venezuela real, atribuyéndola a la política del Gobierno. Pero obvia de presentar que esta inflación esconde un enorme porcentaje de especulación, y menos, quienes son los responsables de este repugnante hecho, ni que es inducida y metódicamente preparada.

La consecuencia es evidente. El pueblo no solo debe conseguir los productos que escasean, y lo que se consigue no siempre se puede comprar por sus precios exorbitantes.

En cuanto a la clase privilegiada, hasta se alegra de esta situación por varios motivos. El primero, es que esta clase privilegiada desde muchos lustres (situación que no tiene nada que ver con la Revolución Bolivariana) posee por evasión de divisas, confortables cuentas por lo general en dólares y en bancos estadounidenses, y además fija el valor del cambio paralelo. Así que para esta clase privilegiada que maneja su calculadora cerebral en dólares, los altos costos de los productos de primera necesidad no le afectan en lo absoluto.

El segundo motivo, es que esta clase privilegiada se alegra de presenciar las penurias que sufre el pueblo, sencillamente porque esta es la idea básica: producir una hambruna para provocar el descontento del pueblo, para de esta manera, intentar convencerlos de que sus gobernantes son los responsables de la penuria. Así la oposición ganó su mayoría en la Asamblea Nacional, con un pueblo tan molesto que aunque chavista no estaba en sus plenas capacidades de juicio y se abstuvo de votar. Una técnica tan antigua como la historia del mundo.

De un revocatorio contra el Presidente Maduro y de manifestaciones

Los grandes titulares de la Venezuela periodística presentan de forma insistente millones de firmas opositoras solicitando la revocación del presidente Maduro.

Pero ningún gran titular sobre la Venezuela real donde se descubrieron, por los momentos, más de 600 mil firmas defectuosas, casi once mil firmas de muertos, firmas de ciudadanos centenarios con hasta uno de 138 años y mil 335 firmas de presos ya condenados por la Justicia.

En resumen, los que activaron el Revocatorio han tratado de hacerlo de forma fraudulenta, y de hecho son delincuentes. ¿Es de preguntarse para el ciudadano bolivariano si la democracia le impone el enfrentarse en las urnas con delincuentes y para el ciudadano opositor de compartir la idea de apoyar delincuentes con su voto?. La respuesta está en la conciencia de cada quien.

También la Venezuela periodística proyecta con frecuencia manifestaciones opositoras y fotografías con la clásica técnica de Plan Cerrado. ¿Por qué? Porque en la Venezuela real las manifestaciones de apoyó del pueblo a su Presidente, son mucho más frecuentes y concurridas que las de la oposición. Mentira por omisión de la Venezuela periodística porque la verdad no se debe presentar en sus medios que llegan a demasiada gente.

De la geopolítica y la diplomacia

Al ver los grandes titulares de la Venezuela periodística, el lector se puede sentir ignorante al descubrir un nuevo Presidente para América Latina y el Caribe, un uruguayo llamado Luis Almagro, que desde la Secretaria General de la Organización de Estados Americanos, pretende decidir de las políticas internas de cada nación pertenecientes a su nuevo reino de facto.

El lector descubre también el nombramiento de Mariano Rajoy como Jefe del Comando Sur de la OTAN, para planificar sus operaciones bélicas en el hemisferio sur de América.

Es probable que el lector de la Venezuela periodística seguirá en su ignorancia porque no le presentaran las declaraciones de las naciones del Caribe en su Cumbre recién celebrada, ni tampoco les presentarán las exitosas declaraciones en la misma OEA de la valiente canciller venezolana, de quien debe ignorar el nombre. Se lo revelamos, la Canciller venezolana se llama Delcy Rodríguez.

También seguirá el lector con su ignorancia, porque no le presentarán las declaraciones de Pepe Mujica o de Tabaré Vázquez (ex y actual Presidente de Uruguay) que no comparten el comportamiento en la OEA, y de su ex canciller uruguayo, Luis Almagro.

De un narco Estado

Los titulares favoritos de la Venezuela periodística son para presentar Venezuela como un narco Estado. Sin embargo, poco o nunca se refieren a la Venezuela real, en este caso la Venezuela geográfica que se sitúa limítrofe a la ruta entre Colombia y Estados Unidos, respectivamente un importante narco productor y el narco consumidor más grande del mundo.

Y por supuesto, que de esta situación la Venezuela real, es de hecho una víctima, por el clásico narco cortejo de traficantes, corrupción, distribuidores y consumidores.

Pero por supuesto la Venezuela periodística tampoco titula que a diario los servicios de seguridad libran la batalla contra este flagelo, capturando narcotraficantes, decomisando droga o inclusive con programas de carácter social preventivos para proteger la población.

De la resistencia de un pueblo

La Venezuela periodística es la de un Presidente a punto de ser revocado, de inmensas manifestaciones de opositores y de un pueblo hambriento a punto de una revuelta popular.

La Venezuela real es muy diferente. Su pueblo, en parte engañado para sus últimas elecciones, empieza a saber por qué y por quién sufre de escasez de sus productos básicos, pero es a diario el testigo de la profusión de los productos destinados a la élite.

Con la ayuda de su gobierno, se organiza poco a poco para resistir. Nacen los cultivos agro-urbanos, y actúan los CLAP, Comités Locales de Abastecimiento y Distribución para la organización, formación, producción y distribución, casa por casa, de alimentos. También entre los ciudadanos del pueblo se instauró el trueque para cubrir sus prioridades.

Hasta algunos aprenden a hacer sus arepas (típico alimento venezolano) con por ejemplo plátanos en cambio de maíz, o fabricar de forma casera jabón y otros productos de higiene.

Y este pueblo no olvida las orientaciones y lineamientos de su líder Hugo Chávez, que lo sacó de su ignorancia. Al mismo tiempo que recibe los beneficios de pensiones y viviendas populares, observa con atención cómo en los mismos países que producen e impulsan la Venezuela periodística, se desalojan ciudadanos, se disminuyen sus pensiones y servicios médicos. También observa las fuertes represiones policiales en países como Argentina o Brasil, donde la derecha impuso sus candidatos para desplazar los presidentes progresistas.

Conclusión

La conclusión es que si la Venezuela periodística puede engañar al mundo, la Venezuela real, que es la mayoría silenciosa del pueblo venezolano, tomará en cuenta para expresarse. Los venezolanos tienen una expresión popular que reza: El sol no se puede tapar con un dedo.

Del futuro

Algunos dicen que para conocer el futuro hay que conocer al pasado. ¡Ojalá que no!

El pueblo venezolano es por naturaleza un pueblo pacífico, y actualmente demuestra una paciencia ejemplarizante. Salvo casos aislados de una panadería o de algunos depósitos saqueados, sigue con paciencia haciendo colas para sus compras.

Pero no se ha producido, en la Venezuela real, ningún acto como por ejemplo en Inglaterra el recién asesinato por disparo y puñalada contra la parlamentaria Helen Joanne Cox, del Partido Laborista o en Estados Unidos la tentativa de asesinato del candidato republicano, Donald Trump, cuando Michael Sandford trató de apoderarse del arma de un policía para perpetrar el crimen.

Ojalá que en Venezuela no se produzcan algunas situaciones sangrientas que nos enseña la historia. En Francia por ejemplo, en la época de su Revolución, cuando para provocar una hambruna quemando sus campos de trigo, parte de la nobleza terminó juzgada y bajo la guillotina. En la misma Francia, el Mariscal Pétain, jefe del gobierno colaboracionista de Vichy, terminó juzgado a cadena perpetua y encarcelado hasta sus más de 90 años, y las francesas colaboradoras con el cráneo raspado para exponerlas al escarnio público.

En cuanto a la familia Renault, por su colaboración con los nazis, al concluir la guerra, el gobierno nacionalizó su empresa que se transformó en la Industria Nacional de Automóviles Renault.

Durante la época de estas páginas negras de la historia francesa, la ocupación nazi, también había escasez de productos de primera necesidad y no faltaron los especuladores que hicieron fortunas gracias al mercado negro.

La historia universal refleja que pocos países han perdonado a sus ciudadanos de actuar contra los intereses de la nación, poniéndose para sus propios intereses al servicio de potencias extranjeras enemigas. Un tema de reflexión para el actual Presidente de la Asamblea Nacional venezolana, que no vaciló en ir a Washington para impulsar una intervención contra su país.

Fuente: Investig’Action