La imprescindible lucha política

Después de que Macron promulgara su discurso apelando a la “unión nacional”, fue el turno de Philippe et Véran, ministro de sanidad, que ocupó durante dos horas y media los medios informativos para continuar con esta política, Dos horas y media de palabrería y demostraciones para preparar “las mentes hacia una crisis económica brutal”, como así lo subrayó el periódico “le Figaro”. Se trata de preparar “el día después”, dicho de otra manera: reanudar rápidamente y por todos los medios posibles los beneficios capitalistas.

De Bézieux, presidente del MEDEF (Movimiento de Empresas de Francia) había dado ya la orden antes de estas intervenciones televisadas por los miembros del equipo en el poder. “Todos a trabajar”, fue igualmente el mandato de la ministra de trabajo Muriel Pénicaud. El poder, incapaz de gestionar la actual crisis sanitaria que se acentúa gravemente por el fracturado sistema de salud, está preocupado por los efectos de ésta sobre la economía capitalista en Francia. También del lugar que tendrá en la competencia capitalista mundial. Esta es la principal inquietud del MEDEF que observa como sus ganancias se ralentizan, lo cual le es insoportable.

Parece que la salud de los trabajadores no les importa a los patrones. No les importa y no les importará mientras el capitalismo siga teniendo el control de la producción, el poder financiero y el poder político.

El contexto en el que la crisis sanitaria ha sobrevenido es el siguiente: luchas sociales masivas del personal del sector de la salud, luchas contra la reforma capitalista de las pensiones, luchas diversas por todos lados en Francia contra el pésimo estado de los salarios, los empleos y las condiciones de trabajo…

La crisis sanitaria llegó en el momento oportuno para desviar la atención.

Más allá de los daños catastróficos que está ocasionando y que ponen en evidencia el estado del sistema de salud francés, esta crisis está siendo utilizada para continuar e intensificar la política capitalista.

Todos los partidos políticos están, cada uno a su manera, en el debate sobre la urgencia del tratamiento de la crisis y sobre el famoso “día después”. Los hay que están al servicio del capital y quieren reanudar la actividad rápidamente para apuntar hacia objetivos más lejanos. Y hay otros Partidos que se afirman contra la política de Macron y sus corporaciones, pero luego no cuestionan al propio capitalismo. En efecto, pretenden organizar y arreglar el capitalismo, como esas organizaciones sindicales y políticas que se dedican a firmar textos y peticiones pidiendo que el capitalismo sea un poco menos doloroso y que más bien consiguen desviar los movimientos sociales y la lucha de clase.

El gobierno de Macron restringe libertades. De hecho, en nombre de una crisis sanitaria como esta, ha sido votada “una ley de urgencia” que les da plenos poderes a los patrones _que de hecho no se privan de ejercerlos_ y al poder político con el fin de acrecentar aún más las restricciones de las libertades individuales y colectivas.

El poder dirige junto con sus aliados de los medios de comunicación, una campaña global para desviar la atención de la realidad y hacer presión en la opinión pública. Se está desarrollando una propaganda extravagante sobre la solidaridad y la compasión, presentándolas como la solución a todos los problemas. Esta campaña está orquestada por el poder y todo un sector de la burguesía.

¿Quién no hace su “gesto de solidaridad”? ¿Quién no aplaude al personal médico cada tarde a las 20h desde su balcón? ¿quién no fabrica su propia mascarilla protectora? (por cierto ¿no son capaces de fabricarlas en las fábricas?) Se ha promovido el voluntariado, en nombre de la solidaridad como en esas campañas “Restaurantes del corazón (restos du cœur)” para hacer frente al hambre, o a la operación “maraudes” destinada a los sin techo; aquellos que sufren más que nadie las consecuencias de esta misma política, aquella que los poderosos han puesto al servicio del capital.

Y por supuesto están las multinacionales que “dan ejemplo” de su gran generosidad altruista como Sanofi, multinacional de la industria farmacéutica que ha deslocalizado masivamente sus producciones y que ahora participan en este gran “impulso” de generosidad.

En la cima de esta manipulación encontramos a Pierre Gattaz, anterior presidente del Medef. Este señor es responsable de decenas de miles de supresiones de empleo, cierre de empresas y ruptura del sistema social de la Seguridad Social. Y este señor pretende ahora llegar a nuestros corazones participando en este ímpetu generoso a favor del personal de la salud.

Estas acciones no tienen otro objetivo que desviar la atención y continuar con la política actual.

Esta política no se detiene

Los planes de Macron en materia de salud continuarán después de la crisis sanitaria. De hecho, ya se desarrolla una campaña encargada de incentivar la privatización del sistema de sanidad. La privatización del transporte público está en marcha. En efecto, a través de sus filiales, La RATP organiza la privatización de los transportes regionales, entre otros la SNCF.

Los salarios de las enfermeras y del servicio público siguen congelados, las pensiones también.  El gobierno anuncia unas primas para algunos funcionarios que hagan méritos. Con estas primas tratarán de minimizar el descontento que seguramente se presentará “el día después”.

La multinacionales no esperarán “el día después” para continuar con sus políticas.
Los millones se acumulan en Francia para salvaguardar los intereses. Ya se va informando a los trabajadores de la pésima situación que se les viene encima: vacaciones pagadas, reducción del tiempo de trabajo (RTT), flexibilidad laboral, derechos del trabajador, ley de emergencia contra el pueblo… Por otro lado, motivan el teletrabajo, se “prestan” a los trabajadores de una fábrica a otra… Todos los ingredientes para una nueva etapa del desarrollo capitalista ya están listos y en funcionamiento.

Seguimos en la lucha

Las llamadas a hacer huelgas, a detener la actividad se están planteando en los servicios públicos, en las colectividades, en el sector privado, en el comercio, en los servicios, en la metalurgia, en el trabajo temporal…

Y el poder, el MEDEF temen que se desarrollen. El periódico financiero “Les Echos”, cita al jefe de economía del FMI que estima que “la crisis podría relanzar los movimientos sociales”.

“El día después” habrá que continuar con la lucha, fomentar por todos lados la lucha de clases cada vez más fuerte contra la explotación capitalista, contra la política de regresión social del poder. Comprometerse en la lucha, contra esta política es el único camino, no hay otro posible, únase a nosotros.

 

Fuente: Communistes

Traducido del francés por Paola Cruz Rosas para Investig’Action