La frustración de Israel por su fracaso en detener la campaña del BDS

El gobierno israelí está exasperado por su fracaso en contrarrestar el movimiento internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), a pesar del enorme presupuesto asignado a esta iniciativa y el reclutamiento de activistas pro-israelíes en todo el mundo. Los esfuerzos del movimiento por obligar a Israel a respetar el derecho internacional tienen cada vez más éxito.


 

¿Cuál es la razón del fracaso de Israel? ¿Está relacionado con cuestiones financieras, políticas o de seguridad? ¿Cuál es su impacto y cómo afecta la imagen de Israel en el mundo?

Al Ministerio de Asuntos Estratégicos le fue asignada la tarea de ocuparse del BDS en 2017, bajo la dirección del ministro Gilad Erdan, quien es ahora el embajador de Israel ante las Naciones Unidas y se convertirá en el embajador ante los Estados Unidos. Las filtraciones recientes sugieren que la burocracia es una de las razones del fracaso en la lucha contra el BDS.

Dos generales han sido reclutados para supervisar los esfuerzos israelíes contra el BDS: Yaakov Amidror, ex jefe del Consejo de Seguridad Nacional, y Yossi Kuperwasser, ex presidente de la División de Investigación de Inteligencia Militar (Aman). Estos han puesto bajo la mira a organizaciones por la defensa de los derechos humanos comprometidas con actividades en favor de Palestina.

Los esfuerzos de Israel se han centrado en los estudiantes, académicos e intelectuales que se atreven a criticar las políticas del Estado de ocupación, cuando participan en cursos y conferencias en todo el mundo.

Los activistas pro-israelíes han publicado los nombres y números de teléfono de docenas de profesores para someterlos a acoso; han pedido a los estudiantes que boicoteen sus clases y han presionado a las universidades para que corten sus lazos con ellos.

Esta estrategia ha fracasado.

El gobierno israelí ha sido objeto de muchas críticas acerca de los medios desplegados para contrarrestar el BDS, incluyendo el abuso de poder de los ministerios involucrados, en particular el de Asuntos Exteriores y el de Asuntos Estratégicos. El informe del contralor del Estado pone de relieve la falta de cooperación entre esos ministerios.

El gobierno oculta el monto del presupuesto destinado a las actividades anti-BDS, alegando supuestas razones de seguridad, aún cuando no hay justificación para mantenerlo en secreto. Sin embargo, los datos disponibles hablan por sí mismos; el presupuesto del Ministerio de Asuntos Estratégicos para 2019 era de 120 millones de shekels (unos 35 millones de dólares).

 

Powerless Israel facing BDS - Cartoon [Sabaaneh/MiddleEastMonitor]

 

Extrañamente, a pesar de todos sus esfuerzos, Israel no ha aprovechado los medios sociales en su cruzada contra el BDS. Los medios sociales tienen una influencia significativa en la opinión pública y son utilizados por el movimiento BDS para sensibilizar a la gente sobre Palestina y los palestinos, y para contrarrestar la propaganda israelí.

El gobierno de Israel parece haber sido incapaz de convencer a sus ciudadanos para que se involucren efectivamente en esta lucha on line.

Aunque Israel despliega a sus diplomáticos e instituciones cuasi nacionales en todo el mundo, como la Agencia Judía, para hacer frente al BDS, y ha tenido cierto éxito en lograr que los gobiernos aliados tomen medidas contra el movimiento, cada uno de esos «éxitos» sólo subraya la naturaleza de apartheid del Estado de ocupación.

De hecho, los logros del BDS han llevado al gobierno israelí a escribir un informe que enumera más de 80 ejemplos de actos «hostiles» de este movimiento que, según Israel, tienen como objetivo «satanizar» a Israel y a todos los judíos.

Erdan presentó el informe «Detrás de la máscara» a los parlamentarios europeos. El objetivo del documento de 90 páginas era desacreditar al movimiento de boicot e instar a la UE y a la comunidad internacional a tomar medidas en su contra.

El informe incluye ejemplos de clichés antisemitas supuestamente utilizados por el movimiento. No se puede descartar que estos hayan sido publicados en páginas falsas de medios sociales pro-BDS, ya que las «operaciones encubiertas» son una característica común del activismo pro-Israel y anti-Palestina.

Sin embargo, estas dudosas tácticas han tenido cierto éxito a la hora de convencer a los estados cercanos a Israel para que tomen medidas contra el BDS y sus activistas, tal es el caso de Estados Unidos, Alemania y Suiza.

Se ha prohibido la entrada a estos países de algunos activistas y les han cerrado sus cuentas bancarias.

Los escritores y los periodistas son particularmente el blanco de estos ataques a sus derechos y libertades individuales. Israel califica a los activistas de derechos humanos y miembros de la sociedad civil más destacados del movimiento BDS de «saboteadores con corbata».

El objetivo es crear una imagen totalmente falsa del BDS como si se tratara de «terrorismo» aún cuando es un movimiento totalmente pacífico que se opone a la violencia.

Además de su incapacidad para lidiar eficazmente con el BDS, Israel se enfrenta a otros desafíos, como las acciones legales ante los tribunales internacionales y las Naciones Unidas, así como el coronavirus y la crisis económica.

La inestabilidad social tiene la ventaja de poner en evidencia la injusticia, e Israel es un blanco fácil para las protestas en pro de la justicia debido a su ocupación claramente injusta y a sus políticas discriminatorias, incluso contra sus propios ciudadanos no judíos.

Por lo tanto, a pesar de todos sus esfuerzos, Israel todavía no ha logrado neutralizar al movimiento BDS, por lo que no es sorprendente que el Estado de ocupación esté agotado.

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Adnan Abu Amer dirige el Departamento de Ciencias Políticas y Medios de Comunicación de la Universidad de Educación Abierta de Umma en Gaza, donde imparte cursos sobre la historia de la causa palestina, la seguridad nacional e Israel. Tiene un Doctorado en Historia Política de la Universidad de Damasco y ha publicado varios libros sobre la historia contemporánea de la causa palestina y el conflicto árabe-israelí. También trabaja como investigador y traductor para centros de investigación árabes y occidentales y escribe regularmente para periódicos y revistas árabes.

 

Traducido del inglés por América Rodríguez para InvestigAction

Fuente: Middle East Monitor