La Embajada venezolana en Bruselas asediada : el golpe de Estado a la vuelta de la esquina

Desde el jueves por la noche, el personal de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Bruselas se encuentra recluido en el interior de sus instalaciones. Los opositores colgaron un cartel gigante en la fachada del edificio exigiendo que la Embajadora Claudia Salerno se fuera. Según ellos, ¡debería ser reemplazada por un nuevo representante del autoproclamado “presidente” Juan Guaidó!

 

La Sra. Salerno explicó que “todavía no se ha producido una violación de la sede diplomática, pero se nos ha alertado de la intención de algunos de hacerlo”. La pancarta “da la bienvenida a la nueva y exige que tome mis cosas y me vaya. Ese mismo día, recibí otras amenazas a través de twitter de venezolanos en Bélgica ‘o te vas o te sacamos’. Hemos documentado esta situación y transmitido la información pertinente a la policía de Bruselas”.

Un miembro del personal diplomático nos dijo: “Tenemos indicios de que las acciones futuras se iniciarán el 23 de febrero. Pero nuestro pueblo y nuestro embajador están allí, dando ejemplo de resistencia y dignidad”. La Sra. Salerno añadió: “Nuestros locales están ocupados por la solidaridad y el amor de Venezuela, de parte de los belgas y de la comunidad latinoamericana de la Patria Grande de Chávez”.

Cabe recordar que la sede de una embajada está protegida por las convenciones del derecho internacional y que sus pocos metros cuadrados pertenecen, en todos los sentidos, al territorio del país en cuestión. Esta amenaza ocurre poco después de que incidentes similares ocurrieran en menos de 24 horas en Ecuador y Costa Rica. El martes 19, la Embajada venezolana en San José fue asaltada por representantes de Juan Guaido, ingresando en ella por la fuerza y proclamando a una nueva embajadora, María Faría. Al día siguiente, siete asaltantes atacaron la sede del consulado venezolano en Guayaquil, intimidaron a su personal y a los ciudadanos que estaban dentro, y robaron el dinero de la caja fuerte.

Lejos de ser simbólicos, estos incidentes ocurren en un contexto tenso, tras el anuncio de un ultimátum de tres días dado a las fuerzas armadas por el diputado Juan Guaido, exigiendo que lo reconozcan como el nuevo presidente de Venezuela, al igual que las declaraciones que altos representantes de la administración Trump han estado machacando durante la última semana.

 

 

Detrás del ultimátum de Guaidó, la zanahoria o el palo

 

 

¿Qué pasará tras el final de este ultimátum, entre esta noche del viernes 22 de febrero y el día siguiente en la madrugada? Es difícil de predecir, pero en su discurso de hace unos días en Miami, el presidente Donald Trump dio un puñetazo a la mesa. La intervención militar contra Venezuela “sigue siendo una opción”, repitió.

Las condiciones para un cóctel explosivo parecen estar dadas en la frontera colombiana. En un tiempo récord, el viernes por la noche el multimillonario Richard Branson organizará en Cúcuta un concierto titulado “Venezuela Aid Live”, como parte de una campaña de “ayuda humanitaria” que Nicolás Maduro rechazó de inmediato, calificándola de “espectáculo de mal gusto”. El gobierno bolivariano ha anunciado un “contra-concierto” en el lado venezolano de la frontera para celebrar la paz “con nuestros hermanos colombianos”.

El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia, Christoph Harnisch, dijo que su organización no participaría en esta operación, porque “esa ayuda no es humanitaria”. El ex secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dijo: “Cuando se ve la participación del jefe del Comando Sur del ejército estadounidense, de generales de todo tipo, del senador Rubio y de otros, parece menos una ayuda humanitaria que un pretexto para la confrontación”.

En un discurso transmitido el jueves 21 desde la sede operativa de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, el presidente Maduro defendió con gran firmeza la soberanía nacional de su país: “No quisiera que el presidente colombiano obedezca las órdenes de Trump. Consideraré a Duque responsable en el caso de una acción violenta en la frontera colombo-venezolana. No fuimos nosotros los que amenazamos con cruzarla por la fuerza.

Al mismo tiempo, este fin de semana tiene lugar una campaña internacional, en la que simpatizantes de unas 100 ciudades de todo el mundo mostrarán su solidaridad con Venezuela ante la amenaza militar estadounidense. Este merecería ser una noticia, tanto o más que el concierto “humanitario” patrocinado por Estados Unidos.

A algunos les gustaría hacer de Maduro el Allende del siglo XXI. Todavía no es demasiado tarde para que los pueblos del mundo se unan en un frente común por la democracia en América Latina.

 

 

Fuente : Journal de Notre Amérique