La América rebelde en plena ebullición

Las manifestaciones de las últimas semanas en Brasil, Colombia y Honduras lo demuestran: el fatalismo no ha conquistado las mentes de la gente, esas sociedades jóvenes y dinámicas no están dispuestas a aceptar el destino que se les ha impuesto desde el norte del hemisferio. Una injerencia estadounidense cada vez más flagrante, como observó sin fruncir el ceño la llamada «comunidad internacional» durante la crisis venezolana.

 

Sin embargo, en la patria de Bolívar, el plan no funcionó como se esperaba. Es porque el pueblo venezolano ha comprendido desde hace mucho tiempo – desde la revuelta del «Caracazo», reprimida a sangre – que los designios del FMI no les van a satisfacer, y que las políticas que exigen una intervención militar externa tampoco. También ha pasado un año tras el fracaso de un golpe de Estado en Nicaragua que no fue llamado por su nombre. Se ha necesitado tiempo para que las investigaciones arrojen nueva luz sobre la realidad de los hechos y pongan al descubierto el verdadero rostro de los delincuentes que actúan con la complicidad de los manipuladores. Pero Cuba es probablemente el país con mayor experiencia en este campo, en lo que se refiere a los múltiples ataques y sabotajes que ha sufrido en los últimos 60 años. El fortalecimiento del bloqueo por parte de la administración Trump no tiene otro objetivo que el de doblegar a su pueblo, como castigo por haberse atrevido a continuar la Revolución, mediante la brutal asfixia de su economía.

No importa que un ejército de verdugos de los nuevos medios, verdaderos especialistas en comunicación y marketing al servicio del imperio, hayan logrado estigmatizar los procesos históricos al apuntar a sus líderes y a los movimientos populares que los dirigieron. Los pueblos latinoamericanos saben lo que ya no quieren: esa privatización que los condena a enviar a sus hijos a escuelas sin pupitre, a no poder recibir tratamiento en los hospitales por falta de dinero, a vivir para siempre en casas con techos de cartón. Es gracias a los países reunidos en el ALBA – Cuba, Bolivia, Nicaragua, Venezuela…- que se pudo pasar página a esa época.

Pero Estados Unidos está regresando al ataque. Y ahora las palabras del vicepresidente Mike Pence, fuera de la Academia Militar de West Point, dirigiéndose a los futuros soldados en las guerras sucias, anuncian lo que viene : «América (Estados Unidos, sic) siempre ha buscado la paz. Pero la paz sólo es posible a través de la fuerza. Y ustedes son esa fuerza. Es una certeza virtual que ustedes lucharán en un campo de batalla por América (ídem) en algún momento de sus vidas. Llevarán a los soldados a la batalla. Esto sucederá (…) Algunos de ustedes pueden incluso ser llamados a servir en este hemisferio. Y en ese día, sé que oirán el sonido de las armas y cumplirán con tu deber, lucharán y ganarán».

Sin duda, las nuevas páginas de la lucha por la dignidad de millones de latinoamericanos se están escribiendo ya en estos momentos. Pase lo que pase, anuncian un destino común, el de la resistencia de los pueblos de «Nuestra América».