«Cuando uno está en Venezuela se da cuenta de todas las mentiras que se dicen afuera»

Como el proceso electoral “más tranquilo que he visto en mi vida”, catalogó el intelectual colombiano Hernando Calvo Ospina los comicios que se celebraron en el país el pasado domingo 20 de mayo y en el que el presidente Nicolás Maduro fue reelecto con 6 millones 245 mil 862 votos, que representan el 67.84 por ciento de los sufragios.

Calvo Ospina fue parte de la comisión de observadores internacionales que, como su nombre lo indica, presenciaron la jornada electoral y verificaron que esta se desarrollara con normalidad y ajustada a las normativas establecidas para todo proceso democrático.

En conversación con Todasadentro, el periodista, documentalista y escritor neogranadino, quien se encuentra radicado desde hace varios años en Francia y ha presenciado anteriores procesos electorales tanto en Venezuela como en España, Ecuador y Perú, señaló que lo importe de lo ocurrido el pasado 20 de mayo fue que, a pesar de las adversidades, “la gente fue a votar y ganó a Maduro y por amplio margen”. Entrevista realizada por Rosa Ángela Latorraca

 

 

Libreto preparado

 

 

¿Cómo vio el proceso electoral que se llevó a cabo en el país?

 

Es el proceso más tranquilo que he visto en mi vida. Me sorprendió la eficacia y la rapidez para el voto. Ya había conocido sobre la seguridad del voto y le creo al expresidente Jimmy Carter cuando dijo que el sistema electoral venezolano era de los más seguros del mundo. Y le digo una cosa, cuando uno está aquí se da cuenta de todas las mentiras que se dicen afuera.

Si bien es cierto que hay problemas – y lo sé porque hablé mucho con la gente – el país no está, como se pretende hacer ver, en una situación de caos social y que tiene ser salvado. El día de ayer la gente hubiera podido salir a la calle a protestar y demostrar su inconformidad y no lo hizo.

 

¿Qué le parece los resultados que se obtuvieron?

 

Hay dos cosas: Me puso a pensar el abstencionismo que para el proceso social y político de Venezuela no es un problema, se puede explicar, se puede entender, el problema es afuera porque es allí donde se está preparando una posible invasión.

Ya desde la noche del domingo mismo están diciendo que esta abstención es un sinónimo de que el pueblo no quiere participar más, que rechazó a Maduro, pero si uno lo ve desde este lado nos damos cuenta de que el hecho de que la oposición haya participado y haya sacado un millón de votos es algo importante, porque una democracia es para eso.

Creo que estos resultados son también una demostración de cansancio, de que hay que hacer algo. Lo positivo es que a pesar de toda esta situación que hay, tan difícil para la mayoría de la población, la gente fue a votar y ganó Maduro por amplio margen. Ese es el lado positivo.

 

¿Cree qué ese porcentaje de abstención pueda ser la puerta de entrada a una posible invasión estadounidense?

 

Ya la están utilizando. De todas maneras así Maduro hubiera ganado con 80 millones de votos, todo estaba preparado. Lo que iban a decir hoy lunes ya estaba cantado.

Lo preocupante de todo esto, y la gente no cae en cuenta ni siquiera los periodistas, es que si hay un tipo que es conocido a nivel internacional como Falcón, y otros personajes de la oposición que están participando, por qué dicen que las elecciones son ilegales y qué hubo fraude antes que suceda.

Esto lo que quiere decir es que Estados Unidos y la Unión Europea a quien apoya es a la oposición violenta, a la de las guarimbas del año pasado.

 

En guerra

 

 

¿Qué mensaje cree le envió al mundo el pueblo venezolano que salió a votar el domingo?

 

El mensaje es muy claro: déjennos tranquilos y no jodan, nuestros problemas los arreglamos nosotros.

 

¿Está vencido el imperialismo con esta elección?

 

Ellos no se vencen así tan facilito, ahora es que continúa. La pelea es peleando, esto va pa’ largo y hoy lunes amanecieron mas enojados todavía.

 

¿Entonces Trump no se va a olvidar de Venezuela así tan fácil?

 

No, ni Trump, ni Obama si regresa, o si renace Kennedy, el que sea. Venezuela es el problema y hay que acabarlo, así de simple.

 

¿Y por qué Venezuela es un problema?

 

Uno por sus recursos estratégicos y dos por su imagen internacional. Venezuela es culpable por el mal ejemplo, como fue Nicaragua en los 80 cuando la revolución sandinista. A Estados Unidos le importa tres pepinos si Maduro declara mañana que Venezuela es comunista, lo que le importa es el mal ejemplo de que un país puede tener participación popular y democrática, que los recursos naturales son del Estado.

Chávez tuvo “el descaro” de comenzar a desorganizarles el terreno, les invento la Alba y una cantidad proyectos regionales independientes de ellos y eso no se perdona. Ya esto es una cuestión de orgullo, el problema para Venezuela se acaba cuando quede nuevamente en manos de los yanquis, cuando esa oposición violenta vuelva al poder, cuando vuelva la democracia de ellos, mientras tanto esto no acaba y con ese vecino que tienen al lado (Colombia) menos.

 

¿El mundo mediático quedó desmantelado frente a los calificativos de dictador que le hacen al presidente Maduro?

 

Ellos van a seguir, alguna gente de vez en cuando cae en cuenta, pero es la repetición de la misma historia todo el tiempo. Yo les he preguntado a algunos periodistas franceses por qué Maduro es un dictador y no saben responder.

Les he dicho “muéstreme una fotografía o una filmación donde la policía o la guardia venezolana golpee a los manifestantes como lo hace la francesa casi todos los días”, no hay, no existe. Ya hay un libreto que está allí y que lo usaron contra Irak, Siria, Libia, Irán, el mismo de Venezuela lo usan ahora con Nicaragua, cambie los nombres de los políticos y los lugares y es los mismo.

 

¿Y qué le espera a Venezuela en estas próximas semanas?

 

Malo, estamos en guerra y ellos saben lo que es una guerra, nosotros no porque tenemos el problema tan jodido en la izquierda que así nosotros hablemos lo que hablemos, no tenemos conciencia de clases, ellos sí la tienen, saben lo que tienen que ganar y lo que tienen que perder. No sabemos defender lo que tenemos.

Ellos están en guerra y nosotros no sabemos que nos tienen una guerra, donde los medios de comunicación en este momento, sobre todo los internacionales, son los principales generales de esta guerra.

Le voy a poner un ejemplo: el año pasado cuando las guarimbas, buscando información encontré en Youtube un pequeño reportaje que hicieron en Colombia y en el que entrevistaban a la gente sobre Venezuela, a un tipo que estaba recogiendo basura en la calle para vivir, sin camisa, en arapos, casi sin zapatos, le preguntaron usted qué piensa sobre Venezuela y respondió “no queremos que Colombia sea como Venezuela y que llegue la miseria”. La campaña es tremenda, ellos lo saben hacer muy bien.

 

¿Y nosotros hemos sabido responder esa campaña?

 

No, ni los intelectuales han sabido responder, y cuando respondemos ya ellos nos llevan como 10 días de ventaja dándonos con otras cosas. La pelea nos la están ganando desde hace rato, no sabemos informar, además no sabemos hablarle a la gente, nunca vamos a donde los borrachitos, a los bares, nunca andamos las calles de los barrios, no nos sabemos hacer entender por la gente.

Las mejores lecciones que he tenido para entender lo que está pasando en Venezuela a nivel económico me la dio la gente de la calle, una vez me la dio un borrachito en un barcito que queda por las torres de El Silencio y un vendedor de aguacate. Allí entendí que era lo que pasaba con el dólar.

 

¿Qué le dijeron?

 

El vendedor de aguacate es el que más recuerdo. El primer día fui y le compre uno aguacates bien grandes y al día siguiente fui a comprarle más y era más pequeños y más caros, entonces le pregunté por qué y me explicó todo el proceso del cambio que se hace con el dólar en Estados Unidos y entonces cuando el compra el aguacate aquí ya tienen otro precio.

Me dio toda una explicación que me dejó abismado. Ningún intelectual cuando hacemos las reuniones aquí, salvo Pasqualina Curcio que sabe explicar las cosas muy bien, logra explicar lo que pasa con la moneda estadounidense. Hay que ir a donde los trabajadores y decirles qué sucede, porque además ellos lo sienten cuando tienen que ir al mercado.

 

¿Puede la Revolución Bolivariana sobrevivir?

 

No es que puede, es que le toca, está obligada, cómo no sé, pero le toca.

 

 

El cielo y el infierno

 

 

Para Hernando Calvo Ospina no hay comparación posible entre Colombia y Venezuela en materia electoral, dadas las irregularidades suelen presentarse en los comicios del vecino país que van desde la compra de votos hasta el utilizar fotocopias para alterar las actas de votación.

 

¿Qué diferencia hay entre el proceso electoral colombiano y el venezolano?

 

No, no se ponga a comparar el cielo con el infierno. Son dos cosas totalmente opuestas, en el lado colombiano es la corrupción total.

 

Pero el presidente Santos llama corrupto al Gobierno venezolano…

 

El diablo hablando de cachos, son una partida de descarados los gobernantes colombianos. Allá todo el mundo compra el voto, hasta los muertos votan.

 

El próximo domingo hay elecciones en Colombia…

 

Sí y tiene que ganar la derecha como sea

 

Pero Gustavo Petro va punteando las encuestas

 

Vamos a ver si lo dejan ganar. Si gana y lo dejan seguir es porque es amigo de los Estados Unidos, si no lo matan, eso es muy simple allá, es más fácil armar una guerrilla que un sindicato. A nosotros nos enseñaron a convivir con la muerte, en Colombia uno no se saluda como se hace aquí ¿cómo amaneció?, allá uno pregunta ¿cómo?, ¿amaneció?

Lo que pasa es que somos el Israel de América Latina, la oligarquía colombiana es la más violenta y sanguinaria del mundo. Desde el fin de la segunda guerra mundial somos la otra estrella de la bandera gringa.

Las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, 6 dictaduras que duraron cerca de 15 años, incluidos Pinochet y Videla, no dejaron tanto muerto y desaparecidos como lo hace cada presidente colombiano durante 4 años que le toca de mandato. 

 

 

Fuente : semanario TODASADENTRO, N° 714, Caracas 26 de mayo 2018.