Continúa la represión de los detenidos palestinos en las cárceles israelíes

Se realizan detenciones administrativas que permiten mantener a los prisioneros tras las rejas sin ningún motivo y durante largos períodos de tiempo. Hay menores de edad que se pudren en las celdas. Se llevan a cabo traslados sistemáticos de una prisión a otra para confundir a los presos y a sus familias. Hay también una falta de cuidado sanitario, agravada por la pandemia del coronavirus. La situación de los prisioneros palestinos es un escándalo que continúa en medio de un silencio desconcertante. (IGA)


 

Según el diario palestino Al-Hadaf, la semana pasada las fuerzas de seguridad de las prisiones israelíes “asaltaron varias secciones de la prisión de Megiddo e hirieron al menos a 20 prisioneros” con gas lacrimógeno.

El Movimiento de Prisioneros declaró en un comunicado que los enfrentamientos comenzaron tras las protestas de los prisioneros después de “un nuevo traslado arbitrario de muchos prisioneros de la prisión de Gilboa a la prisión de Megiddo. El objetivo de las operaciones de traslado es –de nuevo según el Movimiento– mantener a los prisioneros en un estado de inestabilidad, ejercer presión sobre ellos y maltratarlos, trasladando a los prisioneros de forma sistemática y a veces mensual”.

De hecho, las autoridades penitenciarias israelíes utilizan a menudo la práctica del traslado de prisioneros para impedir el atrincheramiento de los presos en las cárceles y para hacer que las visitas de los familiares de los presos sean difíciles, sino imposibles, también a causa de las medidas de encierro utilizadas en Israel.

Al-Hadaf añade que “este mes, la administración penitenciaria intensificó la represión en varias prisiones, las más violentas de las cuales fueron las de Ofer, Gilboa y Majdou”.

Se han producido numerosos actos de violencia e incursiones de las fuerzas de seguridad en todas las prisiones israelíes, tras las manifestaciones vinculadas a la muerte de Daoud al-Khatib: murió a principios de septiembre de un ataque cardíaco en la prisión de Ofer, después de más de 18 años de prisión y cuando faltaban poco menos de seis meses para su liberación.

“La muerte de Daoud al-Khatib refleja la política sistemática de abandono médico que se practica contra los prisioneros palestinos en las cárceles israelíes y la denegación de una atención sanitaria adecuada, situación que se agrava aún más por la pandemia de Covid-19 con los prisioneros palestinos abandonados en sus celdas sin ninguna medida de precaución contra el contagio”, explica la ONG palestina Addameer, que supervisa el estado de los prisioneros en las cárceles israelíes.

225 presos palestinos han perdido la vida en las cárceles israelíes en los últimos años, todos ellos debido a “negligencia médica intencional o malos tratos en las prisiones”, concluye Addameer en su reciente informe sobre la violencia y la tortura sistemáticas de los presos. Violencia utilizada tanto durante las incursiones de las fuerzas de seguridad de las prisiones, como especialmente durante los interrogatorios de los prisioneros y las personas detenidas y puestas en detención administrativa.

El uso por parte de Israel de la detención administrativa es ahora una práctica masiva ordinaria como alternativa al tribunal militar, en particular cuando los palestinos detenidos se niegan a confesar durante los interrogatorios. En este caso, como afirman muchas ONG, “Palestina sigue siendo el único país del mundo en el que se encarcela a las personas sin cargos específicos y pueden permanecer en detención administrativa y sin el debido proceso durante años”.

En la actualidad, hay más de 4.500 presos políticos entre rejas, con 400 personas en detención administrativa, entre ellas muchos parlamentarios del Consejo Legislativo Palestino, como la vicepresidenta de Addameer y activista del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Khalida Jarrar. Se cuentan además 41 mujeres y 140 menores encarcelados en prisiones israelíes.

 

Traducido del francés por América Rodríguez para Investig’Action

Fuente: Investig’Action