Cinco advertencias sobre la intervención contra Libia

1 ¿ « Humanitaria » ?
2 ¿Quién tiene el derecho de cambiar un régimen?
3 Los objetivos ocultados.
4 ¿Existe la « comunidad internacional »?
5 Aprender de los precedentes falsimedias

¿ « Humanitaria » ? ¡De eso nada!

¿Ustedes creen en la razones humanitarias de Obama, Cameron y Sarko, salvadores de Libia, cuando ellos mismos envían tropas  saudíes a masacrar a los demócratas de Bahrein? ¿Occidente preocupado por la democracia mientras protege la represión del dictador de Yemen? ¿Alguien cree que Bernard-Henri Levy se preocupa realmente de “salvar a los árabes”, él mismo que aplaudía los bombardeos sobre civiles en Gaza?: “Lo más extraordinario, lo verdaderamente  admirable, no es la ‘brutalidad’ de  Israel. Es, literalmente, que se haya contenido tanto tiempo”, – decía entonces B-H Levy.

¿Quién tiene el derecho de cambiar un régimen?

El pueblo libio merece sin duda un mejor líder y no un dictador que ha llenado las cuentas suizas de toda su familia y que también ha apoyado a algunos dictadores africanos detestables.

Pero por otro lado, también apoyó a los palestinos y nacionalizó el petróleo para asegurar servicios sociales de la población. Al contrario que Mubarak y Ben Alí. Por eso el Imperio lo quiere remplazar por una más perfecta marioneta.

Si mañana los libios estuviesen gobernados por un Chávez o un Evo Morales, por una verdadera democracia con una justicia social ¿quién no lo aplaudiría? Pero no,  es para remplazar a Gadafi por agentes  USA como Karzai o Al-Maliki y así hundir el país en  el caos durante decenios como Iraq o Afganistán… ¿Cómo se puede llamar a eso progreso?

Cada pueblo tiene el derecho de desembarazarse de dirigentes que no le convienen, pero este derecho no le pertenece a las grandes potencia imperiales, USA, Francia y Gran Bretaña, que no persiguen más que sus propios intereses. En realidad, los intereses de sus multinacionales.

Los objetivos ocultados

Si Libia no tuviera petróleo, Occidente nunca habría intervenido. No hay que olvidar que la mayoría de los dictadores africanos fueron puestos y protegidos por EE UU o Francia o por ambos a la vez.

El verdadero objetivo de esta guerra, como la de Iraq, es mantener el control del petróleo, a la vez que fuente de enormes recursos, instrumento de chantaje para controlar todas las economías. De hecho, EE UU no utiliza él mismo el petróleo del Oriente Medio, pero quiere controlar el oro negro en el mundo entero como instrumento de hegemonía. Para ello necesita salvar a toda costa a Israel. A este fin, le asegura un cordón protector de regímenes árabes corruptos, pero que tienen tres cualidades: a) docilidad a Washington, b) conciliadores con Tel Aviv, c) rechazo a la aplicación de la voluntad de sus pueblos de hacer respetar los derechos de los Palestinos.

¿Existe la « comunidad internacional »?

Manipulada por el dinero y los chantajes de USA, la ONU no es democrática y no representa a los pueblos. Las grandes potencias (neo)coloniales –USA, Francia, Gran Bretaña- pretenden hablar en nombre de la “comunidad internacional”

Pero su agresión no es apoyada ni por Rusia, ni por Alemania, ni por China. Además,  el Consejo de Europa había exigido que la Unión Africana diera su acuerdo para una tal intervención; pero ésta lo rechazó.

Toda América latina apoyó la idea de una mediación lanzada por Chávez. ¿Por qué los occidentales la rechazaron? Porque lo que les interesaba no era salvar a la gente sino apoderarse del petróleo. De hecho, los agresores son una minoría. Como por puro azar, se trata de potencias las más ricas y colonialistas, y el término “comunidad internacional” es un puro término de marketing. Porque la política de las multinacionales (robo de materias primas, sobreexplotación de la mano de obra, destrucción de la agricultura y sus recursos naturales, apoyo a las dictaduras, provocación de guerras civiles…) mantiene en la pobreza a una gran parte de la humanidad. Los interese son pues, los opuestos. Hablar de “comunidad internacional” es una auténtica impostura política. Y cuando los medios emplean esta expresión, se hacen sus cómplices.

Si un pueblo está unido y determinado contra un dictador, encontrará fuerza para derrocarlo. Pero si se trata de una guerra civil (y nadie niega que Gadafi tiene también apoyos muy importantes), la solución de este conflicto no es la agresión por parte de las grandes potencias. En cualquier sitio donde han intervenido  (Iraq, Afganistán, Yugoslavia), la situación se ha agravado. No persiguen más que sus intereses indignos; y si ahora ganan, el pueblo libio será empobrecido y encima, explotado.

En el Tercer mundo, todo esto se entiende perfectamente. Pero en los países ricos, no. ¿Por qué?

Aprender de los precedentes falsimedias

Incluso en la izquierda europea se constata una cierta confusión: ¿intervenir o no intervenir? El argumento ‘contundente’ “Gadafi bombardea a civiles” ha sido desmentido por fuentes occidentales y fuerzas de la oposición libia. Pero repetido centenares de veces, termina por imponerse.

¿Quién está en la certeza de saber lo que está pasando de verdad en Libia? Cuando el Imperio decide una guerra, ¿es neutral la información que viene de sus medios? ¿Acaso no hay que recordar que cada gran guerra ha venido precedida de una gran falsinformación para atraerse a la opinión? Cuando USA atacó Vietnam, pretendió que Vietnam habí a atacado a navíos. Totalmente falso, como se reconoció años más tarde. Cuando atacaron a Iraq, invocaron el robo de incubadoras, la presencia de Al-Qaeda, las armas de destrucción masiva. ¡Todo falso! Cuando bombardearon Yogoslavia, hablaron de genocidio. ¡Igualmente falso ! Cuando invadieron Afganistán, fue con la pretensión de su responsabilidad en el atentado del 11-S. ¡Otro camelo !

Si informar es la clave, es tiempo de conocer las mentiras que hicieron posibles las guerras precedentes.

 

Traduccion : Corriente Roja