“Brasil tendrá que desbolsonarizarse para preservar la democracia”

Con el 50,9% de los votos emitidos frente al 49,1% de su oponente, la victoria de Lula da Silva concluyó la elección presidencial más reñida desde la caída de la dictadura en Brasil. Esta brecha representa dos millones de votos en este continente dividido tras cuatro años de presidencia de Bolsonaro. ¿Cómo podemos interpretar estos resultados y el clima de tensión fomentado por Jair Bolsonaro? Inez Olude, artista brasileña y activista antifascista, nos responde para entender mejor la situación que vive actualmente Brasil.


 

¿Cómo gobernará Lula sabiendo que el parlamento es mayoritariamente de derecha? ¿Cuáles son los poderes del presidente y de su gobierno?

Sería una especulación decir cómo va a gobernar Lula, es muy prematuro. Este jueves, 3 de noviembre, comenzó la primera etapa postelectoral con la fase de transición. Ha creado un excelente equipo, que estará dirigido por el vicepresidente electo, Geraldo Alckmin.

Una cosa es cierta, Lula no va a gobernar solo, ha formado una coalición de izquierdas amplia y diversa, que incluye al centro pero también a los conservadores. Ya se han filtrado algunas propuestas, un plan de emergencia para los desempleados y los sin techo; lo más difícil será la limitación del presupuesto. Lula también habló de recuperar los derechos sociales perdidos en los últimos años: el programa Hambre Cero, la generación de empleos, el programa Mi casa mi vida, el aumento y la indexación de los salarios a la inflación.

Bolsonaro, el señor del caos, ha destruido todo: la educación, la cultura, la salud, los programas científicos, ha privatizado los bienes del pueblo brasileño. Una cosa muy importante, Lula prometió crear el Ministerio de Pueblos Originarios, un proyecto para el deslinde de las tierras de los indios y las comunidades. Habló de impedir las ocupaciones ilegales de tierras y de organizar la preservación de la Amazonia, ahuyentando a los buscadores de oro y a los invasores de la agroindustria.

 

Se pensó que los bloqueos policiales en el Nordeste eran un intento de golpe de Estado, pero al final Bolsonaro respetó la votación. ¿Se puede condenar a Bolsonaro por esto? ¿Cree usted que, como en el caso de Trump, existe el riesgo de que se produzcan exabruptos por culpa de los extremistas que quieren anular el Estado de Derecho?

Bolsonaro no respetó la votación, sigue sin respetarla, justifica las manifestaciones e insinúa el fraude electoral. Si hubo fraude, fue él quien lo cometió. Es parte de su acto escénico, es un gran comediante. No creo en el golpe de Estado; está haciendo terrorismo para mantener su nombre en los medios. Los militares brasileños están al servicio de su amo en la Casa Blanca, su enemigo imaginario es el pueblo brasileño y el eterno enemigo es el fantasma del comunismo, mero producto de la guerra fría. Un centenar de países, entre ellos Estados Unidos, ya han reconocido a Lula como presidente elegido democráticamente, mientras que Bolsonaro ya ha sido abandonado por sus aliados. Internacionalmente está aislado por su estúpida y agresiva política exterior.

En su sed de petróleo, los estadounidenses ya han conseguido nuestro petróleo del presal. Nuestras principales empresas estatales están privatizadas. El caso Lava Jato ha destruido nuestra industria, demoniza la política y persigue a los partidos de izquierda, principalmente al Partido de los Trabajadores, creado por Lula. Bolsonaro es un aliado de Donald Trump, por lo que Biden no tenía interés en su reelección. Pero en el fondo, a los estadounidenses no les importa nuestro bien, quieren nuestros recursos, y no son los únicos.

En cuanto a las manifestaciones post derrota, volvieron a las calles, pero más enfurecidas, más locas, más peligrosas: las dejó desbocadas durante dos o tres días. Es la moneda de cambio de Bolsonaro para las negociaciones con su partido (Partido Liberal), corrupto hasta la médula. Está chantajeando para mantener sus privilegios y escapar de la cárcel, por lo que exige a su partido muchas ventajas y abogados que le defiendan. De hecho, tiene 18 juicios en curso, 800 a su nombre, además de 150 procesos de destitución por delitos de responsabilidad, en particular por la mala gestión de la pandemia que provocó 685.000 muertes, y cinco juicios por crímenes contra la humanidad en la Corte Penal Internacional de La Haya. Va a ser difícil que salga de esta, sobre todo por sus ataques a los ministros del Tribunal Supremo.

Su imagen estaba quemada, estaba desmoralizado y debilitado por la derrota electoral. La estética fascista que adoptó en su vida parlamentaria le exigía ser valiente, aguerrido, guerrero y machista, y trataba de fingir que había sido elegido por Dios. Finalmente la realidad lo alcanza y lo pone en evidencia como un cobarde que manda a los demás a la mierda. Su aspecto andrajoso y desvencijado no le favorece, se escondió durante 45 horas sin decir una palabra y cuando abrió la boca se pronunció contra los bloqueos de las carreteras. Sus fanáticos neonazis y pentecostales, recibieron un golpe. Bolsonaro no saldrá indemne de este episodio. Sus aliados ya están abandonando el barco y haciendo un guiño a Lula. Estas protestas están llevando al colapso económico de su gobierno. Bolsonaro recuerda a Iznogoud, que quiere ser califa en lugar del califa, pero todos sus planes se desmoronan.

Pero no nos equivoquemos, está haciendo daño en todos los niveles, especialmente en las cabezas de sus fanáticos a los que se les ha lavado el cerebro con lejía tanto en los templos pentecostales como en los cuarteles. Su lema hitleriano “Dios, patria, familia” ha demostrado que el nazismo no prospera en ningún sitio. Estos fanáticos practican el vandalismo, hacen gestos nazis y matan. Será necesaria una verdadera desnazificación de Brasil, especialmente en la región sur, donde se han detectado más de 600 células neonazis en acción. Será necesaria la mano dura del Estado para detener esta violencia, de lo contrario el mandato de Lula será un infierno. Hay que evitar la destrucción de las estructuras del Estado. Hay problemas con el transporte de alimentos, los hospitales ya sufren escasez de equipos y medicamentos, se han pospuesto los trasplantes de órganos y el suministro de alimentos está comprometido.

 

La desbolsonarización, ¿un proyecto para Brasil?

Al igual que Alemania practicó la desnazificación, Brasil tendrá que desbolsonarizar para preservar la democracia y recuperar algo de paz social. La sociedad civil, los izquierdistas y los activistas progresistas de todo tipo deben ayudar al gobierno de Lula, porque la lucha será dura. Será necesario reconciliar a las familias y a los amigos, hacer un trabajo de base para sustituir el odio por el amor y la amistad. Habrá que concienciar, comprometerse políticamente, en el sentido griego de la palabra, “desidiotizar”, formar un espíritu crítico, entender las nuevas formas de comunicación, tratar la cuestión de los religiosos, que están muy implicados en el bolsonarismo, especialmente los pentecostales. Hay que mejorar el nivel de información para reducir los efectos de las noticias falsas. Un paso importante será democratizar los medios de comunicación social, los medios oficiales, que pertenecen a cinco oligarcas. Hay mucho trabajo por hacer. Será necesario dialogar con todos los partidos, para evitar que la extrema derecha ocupe espacios de poder. En otras palabras, construir puentes para la civilización y evitar la barbarie.

Afortunadamente, los bolsonaristas se autodestruyen, están en un mundo paralelo y devoran noticias falsas a través de grupos de WhatsApp, acusan a Lula de haber metido a Fidel Castro en su campaña y creen que Saddam Hussein financió el fraude electoral. En la galería de extravagancias: el rezo colectivo a una rueda de automóvil mientras se canta el himno nacional, las demandas de intervención militar… Más bien necesitan intervención psiquiátrica con sus ataques de histeria religiosa en las carreteras, por no hablar de los gestos nazis para saludar a la bandera. No tienen sentido común, son ignorantes, no tienen un plan de vida. Una mejor definición puede leerse en el 18 Brumario de Karl Marx, sobre el lumpenproletariado, contratado por Luis Bonaparte, para incendiar Europa… 

Los bolsonaristas están impregnados de casos psiquiátricos, sus acciones siguen el modelo de Steve Bannon de “echar mierda y culpar a los rivales de lo que haces y de lo que eres”. Entre ellos se encuentran violadores, pedófilos, asesinos, degolladores, ladrones, futbolistas como Neymar, que no paga impuestos, y Robinho, condenado por violación en Italia; Nelson Picquet, ex piloto de Fórmula 1, que acaba de insultar y amenazar de muerte a Lula. También hay pastores corruptos y millonarios que viven de los diezmos y libran una guerra del bien contra el mal y, por último, los militares en pijama, que han vuelto al poder para meterse en el fango y beneficiarse de la corrupción. Los métodos bolsonaristas son la homofobia, el racismo, la LGTB fobia, el machismo, la práctica de la violencia extrema. Son la imagen de su líder. Estas manifestaciones representan una conspiración contra el Estado de Derecho, los que las financian deben ser investigados y castigados.

 

En los medios de comunicación franceses y belgas, el hecho de que Lula haya sido absuelto es totalmente minimizado y raramente vinculado a la carrera del juez Sergio Moro que lo condenó (e inmediatamente fue nombrado ministro de Justicia de Bolsonaro). ¿Cree usted que Bolsonaro corre el riesgo de ser condenado?

Esta es una pregunta muy importante. La gente necesita estar mejor informada sobre lo que ha sucedido en Brasil desde 2003, los medios de comunicación en Francia y Bélgica son superficiales y sesgados, reproducen exactamente las mentiras y la desinformación propagada en los medios de comunicación brasileños, cuando no van a buscar en Wikipedia. Están totalmente al servicio del capital. Como los medios brasileños Globo, Veja, tienen un papel casi de partido político, tienen una ideología, y no es la nuestra, es la del dinero. Ven a la izquierda como un enemigo. Odian a los pobres, lucharán contra cualquiera que intente mejorar sus condiciones, o reducir la desigualdad. Ven a Brasil como una gran hacienda que tiene que alimentar al mundo mientras los brasileños se mueren de hambre. 

Todos estos periódicos han apoyado golpes de Estado, tanto en 1964 como en 2016. La Folha de S. Paulo, incluso ayudó a la dictadura, prestando sus coches de distribución de periódicos para hacer desaparecer los cuerpos de los activistas asesinados por los militares. Su principal misión es demonizar a la izquierda. En cuanto vuelva Lula, la prensa querrá iniciar su guerra informativa contra él y el Partido de los Trabajadores con las mismas patrañas de siempre.

La prensa apoyó en gran medida la operación Lava Jato, creando un falso héroe en la figura podrida del ex juez Sergio Moro y sus fiscales corruptos, que condenaron a Lula por “hechos indeterminados”, una aberración jurídica conocida como Lawfare, después de haber saqueado su vida y la de sus familiares, sin encontrar la más mínima prueba de corrupción. El juez se convirtió en ministro de Bolsonaro, fue elegido senador, y seguirá impune durante al menos los 8 años de su mandato. ¡Una vergüenza! Es el principal responsable de todo lo que vemos en Brasil desde 2018. El resultado fue Bolsonaro presidente, de quien se hace nuevamente aliado en 2022.

Lula es como el ave fénix que resurge de las cenizas, su partido está más fuerte que nunca, y está absuelto de los 26 procesos que el juez inició contra él por falta de pruebas, no hay delito. En el caso conocido como Mensalão [Escándalo de las mensualidades], los principales dirigentes del PT fueron condenados y encarcelados en base al muy controvertido método de denuncia utilizado por el caso Lava Jato y el ex juez Sergio Moro. Las publicaciones de The Intercept en Brasil muestran que la operación Vaza Jato puso al descubierto la mafia judicial de los fiscales y del ex juez Sergio Moro, que tenían un plan político para llegar al poder. Lula era el hombre que había que derribar para conseguirlo.

Bolsonaro hizo la campaña más sucia de la historia de la república, con la Oficina del Odio, comandada por su hijo: compra de votos, chantaje, terrorismo, agresiones, ataques a la prensa, a las instituciones, medidas contra las regiones que votaron por Lula, bloqueo del transporte por parte de la policía de tráfico para impedir que la gente fuera a votar. Iznogoud intentó todo tipo de planes para ser califa en lugar del califa, pero perdió.

Se necesita madurez, lucidez y un amplio frente antifascista para poner de nuevo a Brasil en la agenda mundial y reconstruir la democracia. Debemos alegrarnos y celebrar nuestra gran victoria, Bolsonaro ha sido derrotado pero los fanáticos aún lo siguen.

 

Foto de portada: Seguidores de los equipos de fútbol Corinthians, Gaviões da Fiel, Máfia Azul, Palmeiras y Fortaleza, haciendo el trabajo de la policía de despejar las carreteras ocupadas por los extremistas bolsonaristas que se niegan a aceptar los resultados electorales. (Crédito: @Fabio Soares)

Traducido por Edgar Rodríguez para Investig’Action

Fuente: Investig’Action