Argentina. ¿Qué nos dejó el 21F?

Las jornadas de lucha de diciembre con los enfrentamientos callejeros y las lluvias de piedras determinaron el inicio de la resistencia del pueblo trabajador al proyecto macrista de gobierno.

 

Las masivas movilizaciones, paros y concentraciones que precedieron a aquellas jornadas mostraron la masividad de convocatoria con la que cuentan las organizaciones populares producto de años de construcción; sin embargo hasta ese momento no habían logrado más que mostrar su popular oposición. Salvo excepciones, como la conquista de la Ley de Emergencia Social por parte de los movimientos populares o el freno cívico al 2×1 que intento facilitar la liberación de los genocidas; la lucha popular no había logrado poner un freno al sensiblemente dañino ajuste macrista.

Fortalecido por la victoria electoral de octubre del año pasado, el gobierno nacional pretendió profundizar su política y a partir de una serie de reformas avanzar con su proyecto de país. La indignación popular de aquel diciembre caliente no pudo evitar el saqueo a los jubilados y beneficiarios de la AUH, pero puso un freno a la reforma laboral y en base a golpes defensivos debilitó al gobierno y con este a su proyecto. Los caga tinta de los medios hegemónicos del establishment todavía le recriminan la debilidad al gobierno.

En este contexto se da la primera gran jornada de lucha del año, el 21F convocó a cientos de miles de trabajadores y trabajadoras en la 9 de Julio. Exceptuando al convocante gremio de camioneros, el resto de las columnas fueron mayoritariamente coincidentes con aquellas que llenaron la Plaza Congreso en diciembre pasado. La coreada consigna de “unidad de los trabajadores” se hizo carne en la 9 de julio con esta nueva alianza que expresan los trabajadores formales y  los de la economía popular.

De hecho estos últimos, que en diciembre fueron parte de la primera línea de combate, aportaron la mayor columna del 21F con aproximadamente 150 mil laburantes. Los movimientos populares no pueden hacer paro, ya que no tienen patrón ni convenio colectivo, pero tienen un método de lucha que es poniendo el cuerpo en los caminos para frenar la circulación y la economía viaja sobre ruedas. Esa es su fortaleza, su debilidad es depender de los “subsidios” del gobierno.

Esta alianza, a la cual pocos le dan la importancia y el significado histórico que tiene, no es más que defensiva. Lo cual no es poco ni desdeñable. Las corrientes políticas que se expresaron este 21F y que representan a estos sujetos sociales tienen distintos objetivos y por ende distintas estrategias. Las mayoritarias son diferentes expresiones reformistas que anhelan un Estado que intervenga en defensa de los trabajadores ante la siempre voracidad empresaria y las minoritarias son diferentes expresiones que pretenden una transformación radical de las relaciones de producción capitalistas.

La experiencia colectiva que desarrollen los trabajadores en su lucha será la que determine, no solo la fortaleza que tendrá esta alianza defensiva en su resistencia, sino también la posibilidad que en su andar se vaya prefigurando un programa político que luego las organizaciones más audaces sepan motorizar.

El 21F nos deja una multitud de pueblo organizado que le opondrá su resistencia al gobierno. Seguramente, los grandes gremios de vocación oficialista de los “gordos” e “independientes” no serán parte de esta. Más aun, por los pocos gremios cegetistas que participaron del 21F poco se puede esperar lamentablemente de esta central que pareciese avanzar hacia una nueva conducción liderada por los dialoguistas.

Habrá que ver como continuará Moyano de cara al futuro, el cierre electoralista de su discurso parece tenerlo más preocupado en un armado partidario ligado a alguna expresión del peronismo que en armar una ruptura en la CGT que lo postule como líder de la resistencia, aunque una cosa no quite la otra.

El resto de los presentes de este 21F continuarán organizando la resistencia popular al proyecto macrista; estarán la Corriente Federal, la CTA de Yasky, la flaca CTA de Micheli, la CTA de Peidro y Godoy (ausentes este 21F), las regionales y las comisiones internas rebeldes, y los movimientos populares. Estarán los trabajadores formales y los de la economía popular… y al que no le gusta se joderá.

 

Fuente: Resumen Latinoamericano