América Latina en Resistencia: Fin del Macrismo

 

Editorial: ¿Nuevo ciclo progresista?

 

La experiencia de Macri comandando los destinos de Argentina llegó a un brusco final este domingo con una importante derrota en las elecciones presidenciales. 

El magnate argentino logró apenas 40,37% de los votos, contra 48,10% del binomio vencedor Alberto Fernández – Cristina Fernández.

Macri ganó las elecciones en 2015 con un mensaje (¡populista!) de “cambio”, prometiendo arreglar la economía y controlar la inflación, aunque también lo ayudó tener un contrincante oficialista tan poco carismático  (Daniel Scioli).

Lo que siguió fue efectivamente un “cambio”, pero no exactamente el que se le prometió a los electores. Con una agenda abiertamente a favor del grande empresariado, del cual Macri hace parte, el gobierno ni siquiera logró cumplir sus principales promesas de controlar la tasa de cambio y frenar la inflación.

Los problemas solo se agravaron y Macri recurrió a una “solución” que re-irguió fantasmas no tan lejanos en Argentina: el Fondo Monetario Internacional. El organismo multilateral otorgó el mayor préstamo de su historia, 56 mil millones de dólares, asociado a un paquete brutal de austeridad que golpeó la calidad de vida de los argentinos, principalmente de las clases populares, de forma muy acelerada.

Servicios como la electricidad y el gas sufrieron “tarifazos”, con aumentos en algunos casos por arriba del 1.000%, lo que llevó al quiebre de empresas y dejo a las familias sin capacidad de pago. La otra cara de la moneda fueron los despidos masivos en el sector público y los recortes gigantescos en las prestaciones sociales, educación y salud. 

Sin embargo, las medidas no lograron generar los objetivos pretendidos (como suele pasar con estos paquetes) de controlar la inflación y reducir el déficit a cero, mientras los diferentes sectores de la sociedad se movilizaron en rechazo a las medidas anti-populares, un descontento tan contundente que se evidenció en la votación.

Es de este país con altos niveles de empobrecimiento, una economía en recesión y endeudada, que ahora toman las riendas Alberto y Cristina Fernández. El gobierno de Cristina Fernández, a semejanza de otros de corte “progresista” de la región, había reaccionado de forma conservadora ante la crisis mundial del capitalismo, y eso precipitó el agotamiento del proyecto en ese momento. ¿Tendrá esta dupla la audacia necesaria para resolver la crisis en favor de las grandes mayorías?

La dupla Fernández-Fernández asumirá el 10 de diciembre con una economía en recesión, la tercera tasa de inflación más alta del mundo, una moneda que pierde su valor día a día y una reestructuración de deuda pendiente.

Para eso, Alberto Fernández cuenta entre sus colaboradores con Guillermo Nielsen, el exsecretario de Finanzas que llevó adelante la reestructuración de deuda de 2005, cuando el país acordó con 76% de los grandes bonistas la reestructuración de unos US$ 100,000 millones en deuda en default desde el 2001.

Además, el nuevo gobierno deberá apuntar a desacelerar la tasa de inflación y mejorar las cuentas fiscales pero sin descuidar los graves problemas sociales de Argentina, cuya pobreza trepó por encima del 35% de la población, sumado a niveles más preocupantes de pobreza infantil.

Todo esto en un país profundamente dividido pues si bien es cierto que el peronismo es apoyado por multitudes, el gobierno de los Kirchner también generó el rechazo de numerosos sectores, y hoy la oposición rebasa los diez millones de votos. Los acuerdos económicos también deberán de ser sociales, principalmente para fijar las diferencias hacia el proyecto macrista, que siempre puso el peso de la crisis sobre los hombros de los sectores populares.

Precisamente, la derrota de Macri, en un momento donde los proyectos neoliberales son fuertemente cuestionados en todo el continente, aparta definitivamente la teoría del fin del ciclo progresista regional.

Aunque el ciclo progresista merezca un análisis crítico para no caer nuevamente en los mismo errores, el agotamiento tan rápido del proyecto macrista en Argentina demuestra el rechazo que generan las políticas neoliberales (y el FMI en particular) en los pueblos de Latinoamérica. 

La victoria de Fernández-Fernández, y el incierto panorama político de naciones como Chile, Ecuador, Brasil, abre nuevamente una ventana de oportunidad para la integración de latinoamericana impulsada años atrás por el líder venezolano, Hugo Chávez Frías. Es un escenario que genera temor en las élites del continente, y una tremenda esperanza entre los pueblos.

 

Breves

 

Bolivia / Victoria de Evo

 

Evo Morales ganó las elecciones presidenciales en Bolivia. (Telesur)

Evo Morales ganó las elecciones presidenciales bolivianas en la primera vuelta. El actual presidente obtuvo 47.08% de los votos contra 36.51% de su principal opositor, Carlos Mesa.

Tras días de incertidumbre mientras se efectuaba el conteo de los votos, las zonas rurales que más tardaron en reportar dieron a Evo la ventaja decisiva de más de 10 puntos, lo necesario para evitar una segunda vuelta.

La esperada reacción de la oposición y de EEUU no se hizo esperar, desconociendo los resultados y gritando “fraude.” La Unión Europea y la OEA repiten que “sería mejor” hacer una segunda vuelta, mientras Evo les reta a auditar los resultados y probar que realmente hubo fraude. 

 

Uruguay / Una victoria amarga

 

En Uruguay, el gobernante partido de izquierda Frente Amplio (FA) y el opositor Partido Nacional (PN) tendrán que decidir los destinos de la nación durante una segunda vuelta electoral que se realizará el próximo 24 de noviembre.

En esta primera jornada, el candidato del FA, Daniel Martínez, obtuvo más del 40% de los votos, sin embargo, el partido ha experimentado un fuerte retroceso (6 puntos) en comparación con los resultados del año 2014.

Por esta razón, la  derecha unida, a la cabeza del candidato Luis Lacalle Pou, quien supera el 29% de los votos,  tiene muchas posibilidades de convertirse en presidente.

A partir de ahora empieza otra campaña, con una confrontación directa entre dos proyectos de país.

 

Colombia / Ni Uribe ni Petro, una ola de sorpresas

 

Claudia Lopez es la primera mujera sexodiversa electa alcaldesa en Bogotá. (Publinews)

La elección de Claudia López, del partido Alianza Verde, como la primera alcaldesa de Bogotá y la derrota del uribismo en las principales ciudades del país se constituyeron en los principales acontecimientos de las elecciones regionales colombianas.

López es la primera mujer sexo género diversa —como ella lo señaló— en llegar a este cargo, pero además superó el millón de votantes, sobrepasando el electorado que escogió hace cuatro años a Enrique Peñalosa.

Este triunfo intensificará la pelea política de los posibles Sergio Fajardo y Gustavo Petro, de cara a las presidenciales del 2022.

Fajardo apoyó la candidatura a la alcaldía de Bogotá de Claudia López, quien se impuso en las urnas por encima de Hollman Morris, el candidato por el que se la jugó Petro.

 

Haití / En la calle hasta el final

 

Las masivas movilizaciones populares siguen tomando las calles de las principales ciudades haitianas.

Lo que había empezado como una protesta contra la escasez de gasolina rápidamente se convirtió en una insurrección contra la corrupción y las políticas neoliberales responsables de la pobreza más extrema del hemisferio.

El gobierno de Jovenel Moise, amarrado a los Estados Unidos y al FMI, y plagado de acusaciones de corrupción, no ha logrado detener la furia popular. Sin respuestas, solo le queda la represión, y van más de 20 los muertos en las últimas semanas. El mandatario podría estar en sus últimas horas.

 

Ecuador / Diálogo suspenso

 

Los movimientos indígenas suspendieron el diálogo con el gobierno ecuatoriano. (Machala Movil)

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) suspendió el proceso de diálogo con el gobierno de Lenín Moreno, denunciando “persecución” en contra de sus líderes.

Jaime Vargas, líder de la plataforma, resaltó que la CONAIE había accedido al diálogo en buena fé, pero “en este momento no existe una atmósfera de confianza”. 

Los grupos indígenas ecuatorianos estuvieron a la cabeza de una serie de protestas que forzaron el ejecutivo de Moreno a derogar un “paquetazo” de medidas neoliberales, entre las cuáles estaba el fin de los subsidios al combustible.

Luego del primer round, Moreno y la oposición buscan reagruparse para un nuevo embate.

 

 

Entrevista

 

Chile / Matta: “Esto no tiene nada que ver con la actitud que teníamos en la dictadura”

 

Desde el 14 de octubre, el pueblo ha tomado las calles de Chile. El estallido se inició cuando el gobierno decretó un incremento del boleto del metro de 1,13 a 1,17 dólares. Sin embargo, con el paso de los días, salieron a flor de piel las verdaderas razones del descontento social: la creciente desigualdad y las múltiples dificultades para acceder a derechos básicos, como el agua, la educación o la salud. El presidente Sebastián Piñera declaró que estaban “en guerra”, mientras los medios se centraron en reseñar la violencia de las protestas para evitar abordar los verdaderos motivos de tanta rabia, justificando así la represión por parte del Estado. Hoy las autoridades intentan recular, pero el pueblo insiste en permanecer en las calles. María Pía Matta, ex presidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), cree que “los poderes del país apenas están tratando de entender qué pasa para saber cómo manejarlo”.

Hemos leído que el aumento del pasaje del metro es “la punta del iceberg.” ¿Cuál es el contexto en el cual surgen estas protestas tan masivas?

La protesta empieza con la evasión masiva del pasaje de metro por parte de los estudiantes secundarios y gente muy joven, quienes para no pagar el ticket pues saltaban las vallas del metro de Santiago. Pero luego el viernes 18 de octubre en la noche se inician unas manifestaciones permanentes muy masivas, de carácter inorgánico, sin conducción política de los partidos tradicionales ni tampoco del Frente Amplio, ni de los movimientos estudiantiles. Los manifestantes van desde la izquierda hasta la derecha, no hay claridad al respecto, ¿por qué? Porque han pasado 30 años desde que Chile retornó a la democracia y la distancia entre la clase gobernante y los sectores más pudientes frente a los más pobres es muy amplia. La política y los partidos dejaron de tener participación en los sectores populares, allí hay claves muy importantes para entender lo que está pasando hoy.

La escala de las movilizaciones tomó al gobierno de Piñera completamente de sorpresa. ¿Cómo calificaría la respuesta del Estado?

Realmente la protesta no solo pillo al gobierno de Sebastián Piñera de sorpresa sino a todos nosotros. Este pueblo estaba bastante apaciguado desde que volvimos a la democracia en el año 90, y además nadie se lo esperaba así, porque estas son movilizaciones de carácter no orgánico, y la gente se ha ido acoplando, ha ido sumando sus propios descontentos, como el rechazo a que las pensiones y la salud estén en manos de aseguradoras privadas, la educación también privatizada, porque en Chile la educación es un bien de consumo, no un derecho. Entonces, la respuesta del Estado ha sido errática porque el presidente pensó que sacando a los militares a la calle e imponiendo toque de queda esto se iba a calmar. Pero no fue así, al contrario, hay más efervescencia, la gente sale con más fuerza a las calles, ya van al menos 19 muertos, algunos durante saqueos y otros por agresiones militares y policiales, incluso en lugares donde no hay toque de queda. Es una situación muy complicada, las manifestaciones se prolongan hasta muy tarde, la gente desafía el toque de queda, no tiene nada que ver a la actitud que teníamos en la dictadura.

Los medios internacionales se han enfocado en la “violencia” de las protestas, de cierta forma justificando la represión. ¿Cómo ha sido la cobertura de los medios chilenos: estatales, privados y independientes/comunitarios?

Acá los medios no son estatales sino que tienen que ver con el gobierno de turno. La televisión partió teniendo una postura demasiado rígida y ridícula en torno a lo que estaba ocurriendo, no  tenían palabras para entender ni explicar el fenómeno, pero se han tenido que abrir un poco más porque mucha gente los ha enfrentado. Hay gente que se acerca a los periodistas a reclamarles que no dicen la verdad, que no reflejan lo que el pueblo exige. Están llenos de muletillas,  de estereotipos, de sentidos comunes. La cobertura de la radio ha tenido más calidad. Del resto, aquí vamos, como cuando cayó preso Pinochet en el año 98, todos los chilenos estábamos sorprendidos, los medios no se atrevían a decir que estaba “detenido” sino “retenido”. Ahora pasa algo similar, los poderes, todos los poderes del país, están tratando de entender cómo manejar lo que pasa.

 

Maurice Bishop junto a Fidel Castro

 

Venas abiertas: Revolución invadida

 

El 25 de octubre de 1983, tropas estadounidenses invadieron la isla caribeña de Granada. Tras cuatro días de combates contra reducidas fuerzas granadinas y un pequeño contingente cubano (mayoritariamente de trabajadores de construcción), EEUU logró tumbar el gobierno.

Granada estaba bajo la mira de Washington luego de la toma del poder por parte del Gobierno Revolucionario Popular liderado por Maurice Bishop en 1979. Bishop priorizó los derechos sociales y la lucha contra el racismo, además de estrechar relaciones con Cuba y otros países socialistas.

En octubre de 1983, disputas en el gobierno abrieron un conflicto entre los partidarios de Bishop y sus opositores. El líder granadino terminó capturado y ejecutado el 19 de octubre, después la inestabilidad fue el pretexto perfecto para la invasión norteamericana. 

 

¿Cuáles son los temas de América Latina que más te interesan o aquellos donde las coberturas mediáticas te generan más dudas que respuestas? Escríbenos tus sugerencias al [email protected]

Las opiniones expresadas son de los autores y no necesariamente se corresponden con las que poseen los miembros de la redacción de Investig’Action.

 

Fuente: Investig’Action