América Latina en Resistencia: Elecciones en Venezuela

Editorial / ¿Cómo queda el tablero político venezolano?

 

Con una participación de 30,5 % en las elecciones, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados conquistaron el 91,34 % de los escaños para la Asamblea Nacional (AN), que se renovará el próximo 5 de enero y ejercerá funciones en el período 2021-2026. 

La cifra se traduce en 253 curules (de los 277 existentes) bajo el control de la alianza pro-gobierno en la AN. El Chavismo se impuso de forma imparable en las 87 circunscripciones locales y en las 24 listas regionales que se encontraban en disputa.

En segundo lugar, se ubicó la agrupación opositora Acción Democrática, que alcanzó 11 diputados (3,97 %). Por su parte, Avanzada Progresista obtuvo tres curules, al igual que El Cambio (1,08 % cada uno). Mientras, Primero Venezuela conquistó dos (0,72 %). Asimismo, el órgano electoral informó sobre la selección de un diputado (0,36 %) de COPEI y otro del Partido Comunista de Venezuela (PCV), con 2,7 %.

El mismo sector de la oposición radical que llamó a la abstención criticó la cifra de participación en el proceso. La baja afluencia a las urnas había sido vaticinada por algunas encuestadoras, lo que habría provocado que el presidente Nicolás Maduro, cinco días antes de los comicios, prometiera abandonar la presidencia si triunfaba la oposición como forma de estimular el voto.

Históricamente, la participación de los venezolanos en las parlamentarias no es tan alta como en otros procesos electorales. Aunque las elecciones de 2015 tuvieron una participación récord de 74 % (y el resultado fue una contundente victoria opositora), en el año 2005, por ejemplo, sólo 25 % de la población asistió a los comicios. En esta ocasión la oposición decidió en bloque no participar en los comicios.

La reacción internacional no trajo sorpresas. EE.UU., por la Unión Europea y un grupo de 21 países de la Organización de Estados Americanos no reconocieron los resultados, repitiendo acusaciones de “fraude” que ya se habían posicionado antes del voto mismo. Es un patrón que ese viene repitiendo desde 2017, cuando fue electa la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Del otro lado, países como China, Cuba y Rusia respaldaron el proceso, mientras la misión internacional del acompañamiento electoral certificó la fortaleza del sistema electoral venezolano.

En el plano interno, el gobierno salió con una posición más fuerte aún en el escenario político, reconquistando el único poder que quedaba en manos de la oposición. 

La cada vez más baja participación, en una sociedad tan politizada como la venezolana, es una señal preocupante, pero el gobierno de Maduro tiene condiciones para avanzar en su agenda política casi sin oposición. E incluso en el plano internacional, si eventualmente la nueva administración Biden decide tomar el camino del diálogo, el gobierno llega a esa mesa con una posición reforzada.

La oposición alineada con Washington, con Guaidó a la cabeza, se encuentra en una encrucijada. El llamado a no participar en las elecciones, con el plan de “prolongar indefinidamente” el mandato de la actual AN, son reveladores de la ausencia total de rumbo. El autoproclamado “presidente interino” es una figura cada vez menos creíble en las filas opositoras y EEUU podrá decidir simplemente que este plan de cambio de régimen se agotó.

La “nueva” oposición destrabó el juego político al romper con el sector extremista, pero al final no logró movilizar el voto opositor. Su reto es mantener alguna relevancia y esperar que un clima de estabilidad le permita crecer para disputar elecciones venideras, como las regionales de 2021.

Mientras tanto, las atenciones seguirán enfocadas en la economía. Las brutales sanciones norteamericanas han bloqueado todos los aspectos de la economía venezolana, y la escasez de gasolina es el síntoma más reciente. Cuando crecen las denuncias a nivel internacional, el gobierno y todos los venezolanos esperan (y exigen) algún alivio de las medidas para que la economía, y la industria petrolera en particular, se pueda reactivar.

El gobierno venezolano ha reaccionado frente al bloqueo ofreciendo más y más ventajas a la inversión privada, nacional y foránea. Sin embargo, la estrategia no ha funcionado, ya que las sanciones de Washington hacen que el “costo” de invertir sea potencialmente muy alto. Al mismo tiempo, el giro en política económica ha generado fuertes debates en el seno del chavismo, con voces críticas alegando que se desdibuja el proyecto del Comandante Hugo Chávez.

Los próximos meses serán determinantes para ver como termina de asentar el polvo en el panorama político venezolano. La única certeza es que sigue la agresión imperialista y la resistencia bolivariana.

 

Breves

 

Colombia / 287 líderes sociales asesinados en 2020

 

Protesta contra la violencia en Colombia (Reuters)

El líder social Julio Velásquez fue asesinado a balazos el lunes 7 de diciembre en el departamento de Casanare, al este de Colombia. 

Con el homicidio de Velásquez, ya son 287 los líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados durante 2020 y suman 688 desde que Iván Duque asumió la Presidencia de Colombia, el 7 de agosto de 2018.

Desde la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), son 1.086 los asesinados.

 

 

Perú / Deuda por cien años 

 

Perú realizó una operación de endeudamiento, con la colocación de bonos por 4.000 millones de dólares, uno de ellos con vencimiento en 2021, con lo que se une al club de los pocos países en tener estos bonos centenarios.

Según el ministerio de economía peruano, estos fondos se destinarán a financiar gastos relacionados con la prevención y contención del covid-19 así como la reactivación económica.

La operación de endeudamiento tiene, además, un contexto particular, porque se hizo luego de una crisis política que llevó al país a tener tres presidentes en sólo ocho días, para dejar un interino por algunos meses.

 

Bolivia / Impuesto sobre las grandes fortunas

 

El parlamento boliviano aprobó un impuesto sobre las grandes fortunas (Twitter)

El parlamento boliviano aprobó una ley para cobrar impuestos sobre las grandes fortunas del país. Se estima que la medida afectará cerca de 150 personas con patrimonio superior a 4,3 millones de dólares.

El Movimiento al Socialismo (MAS), que conquistó la mayoría en la cámara en las recientes elecciones, defiende que la medida permitirá financiar programas sociales. 

El presidente Luis Arce derogó también siete decretos aprobados por la ex-presidenta de facto Jeanine Áñez, argumentando que se destinaban a establecer un modelo económico neoliberal en Bolivia.

 

Venezuela / Tragedia en el mar

 

El hallazgo de los cuerpos de 28 venezolanos en las costas del estado Sucre, en circunstancias que aún se encuentran en proceso de investigación, ha generado conmoción en el país suramericano.

Las investigaciones preliminares apuntan a que las víctimas pretendían reunirse con sus familiares en Trinidad y Tobago, en una embarcación que no cumplía con las condiciones de seguridad mínimas para tal viaje.

El suceso ha motivado a la detención de varias personas por su presunta participación en actividades de «delincuencia organizada transnacional», vinculadas con el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas. 

 

Argentina / Paso importante para la despenalización del aborto

 

Manifestantes celebran la aprobación del aborto en Buenos Aires (El País)

La Cámara de Diputados argentina aprobó una propuesta de legislación para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14.

La propuesta, apoyada por el presidente Alberto Fernández, tuvo 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. Afuera del Congreso y en varias ciudades del país el resultado motivó manifestaciones celebratorias. La despenalización del aborto ha sido una de las prioridades para los movimientos feministas argentinos.

La decisión pasa ahora para las manos del Senado. En 2018, una propuesta también aprobada por la cámara baja fue rechazada por los senadores durante el mandato de Mauricio Macri.

 

Entrevista 

 

Brasil / Boito: “El panorama para Bolsonaro es muy negativo”

 

Armando Boito, profesor titular de Ciencias Políticas en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y editor de la revista Crítica Marxista, cree que Bolsonaro enfrentará un año difícil: segunda ola de coronavirus, récord de desempleo y el adiós de Trump.

¿Las recientes elecciones locales representaron un revés para el presidente Jair Bolsonaro? 

Jair Bolsonaro salió disminuido de la elección pero quien hizo mayor número de prefecturas y quien tuvo mayor suma de votos fueron los partidos de la derecha tradicional y de la derecha neoliberal. Entonces el presidente salió desgastado porque en las principales ciudades en las que él apoyó candidatos la gran mayoría fue derrotada. Pero quien venció la elección igual fue la derecha. La izquierda quedó estancada en el cómputo general porque el PC do Brasil (PCdoB) tuvo su votación reducida a la mitad, el PSOL creció y el PT disminuyó un poco. 

¿Cómo evaluar la posición del gobierno de Bolsonaro en la actualidad?

La posición actual de Bolsonaro es estable. Es decir, él venía en una ofensiva golpista entre abril y mayo, con manifestaciones que pedían el cierre del Congreso Nacional y del Supremo Tribunal Federal. Pero sorprendentemente el presidente de la Cámara de Diputados ni así se convenció de abrir un proceso de impeachment contra Bolsonaro. Entonces él se subió en una ofensiva autoritaria pero fue obligado a recular por la resistencia de la propia derecha tradicional, la neoliberal, la fisiológica, los políticos profesionales de la burguesía y de las instituciones de Estado. 

Bolsonaro retrocedió haciendo un pacto con la derecha tradicional y mejoró su popularidad gracias al auxilio emergencial que fue concedido a los trabajadores durante la pandemia, el cual efectivamente fue alto y abarcaba cerca de 63 millones de brasileños y era más de medio salario mínimo por mes. Hoy está en una situación relativamente estable. Pero, la perspectiva para su gobierno es muy negativa, porque estamos en una segunda ola de la pandemia que está siendo muy grave y el desempleo es récord en la historia del capitalismo brasilero. 

¿Cómo evaluar el panorama político de la izquierda, y de Lula y el PT en estos momentos?

La izquierda quedó estancada en las municipales pero en las presidenciales todo puede cambiar. La izquierda y la centroizquierda de Brasil son muy fuertes en la elección presidencial, tanto así que en las últimas cinco elecciones el PT ganó 4 de las 5. Pero en elecciones municipales y a congreso nacional la izquierda es electoralmente muy débil. Durante los 4 gobiernos del PT, el año en el que el PT hizo el mayor número de diputados fue en el 2002 y consiguió 91 diputados, ese fue su número récord, de 513 diputados. No es nada… Y con las elecciones municipales ocurre el mismo fenómeno.  La centro-izquierda brasileña representada por el PT puede llegar con un candidato competitivo en el 2022 y triunfar. En especial porque acá la situación se va a agravar mucho en el 2021. 

Trump fue un aliado importante para líderes como Bolsonaro. ¿El cambio en la Casa Blanca tendrá repercusiones en Brasil?

La derrota de Trump hará que Bolsonaro pierda una retaguardia muy importante. Desde que Bolsonaro asumió el gobierno, él y su hijo (presidente de la comisión de relaciones exteriores en la cámara de diputados), así como los ideólogos fascistas aliados a su gobierno, fueron interpelados sobre el hecho de que el gobierno de Bolsonaro estaba negociando con China y países de Oriente Medio. Él respondió que esa crítica tenía mérito porque a escala mundial las relaciones estaban cambiando. Ellos sencillamente querían seguir creciendo en sus relaciones exteriores. Pero con la derrota de Trump hasta la posibilidad de hacer ese tipo de políticas se ven disminuidas. Además, Biden declaró que ejercerá presión contra el gobierno de Bolsonaro por permitir una deforestación mayor en la Amazonía así que se vienen presiones fuertes. Eso es otro factor que demuestra que para el 2021 la perspectiva para el gobierno de Bolsonaro es bastante negativa. 

 

Monumento a las víctimas de El Mozote

 

Venas abiertas / Masacre de El Mozote

 

La masacre de El Mozote fue uno de los episodios más sangrientos de la guerra civil en El Salvador que opuso la dictadura militar (apoyada por EEUU) al frente guerrillero Farabundo Martí (FMLN).

El 11 de diciembre de 1981, el ejército salvadoreño ejecutó a 800 civiles, incluyendo mujeres y niños, en el pueblo de El Mozote, acusándolos de complicidad con la guerrilla. Fue la masacre más grave en la historia reciente de América Latina.

El episodio generó titulares en la prensa internacional y expuso la complicidad de EEUU con las cruentas dictaduras centroamericanas, ya que la masacre fue ejecutada por el batallón Atlacatl, entrenado en la Escuela de las Américas.

 

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Fuente: Investig’Action