América Latina en Resistencia: Coronavirus

Editorial / El coronavirus y los modelos políticos 

 

Tal como en el resto del mundo, el coronavirus llegó para dominar la realidad latinoamericana. Conflictos internos, elecciones, disputas diplomáticas fueron gradualmente desplazadas para un segundo plano mientras los gobiernos buscan enfrentar la pandemia. 

La pandemia llega al continente en condiciones diferentes a las de China o de Europa (ver entrevista), y los gobiernos latinoamericanos tienen las experiencias de países como Italia para saber qué políticas aplicar, o no aplicar. 

Pero, al mismo tiempo, crecen las dudas sobre la capacidad de los sistemas de salud para lidiar potencialmente con decenas de miles de casos, principalmente en los países pobres que han tenido gobiernos neoliberales o en aquellos fuertemente sancionados por EE.UU.

Las respuestas de las diferentes naciones hasta ahora también han también reflejado sus prioridades y orientaciones políticas. 

En Venezuela, el gobierno bolivariano reaccionó de forma inmediata y drástica, imponiendo una cuarentena en todo el país, cancelando vuelos internacionales, cerrando todo menos los servicios esenciales. La idea es controlar al máximo el contagio (inevitable) en la fase inicial. El sistema de salud venezolano se encuentra en condiciones muy complicadas, en gran parte debido a las brutales sanciones norteamericanas, y no tendrá capacidad para enfrentar un brote descontrolado del coronavirus.

En contraste, la reacción en países como Colombia o Brasil ha sido mucho más retrasada. Los vuelos solo se cerraron esta semana, y Brasil sigue recibiendo vuelos de Estados Unidos. Como consecuencia, son de los países con más casos tanto de contagiados como de muertos.

En Colombia, el gobierno de Duque revirtió cuarentenas y otras medidas de contención impuestas por alcaldes y gobernadores. Más aún, sólo después de la intermediación de la Organización Mundial de la salud (OMS) empezó a coordinar con el gobierno venezolano, luego de abandonar la ficción de que el autoproclamado Juan Guaidó tiene la capacidad de hacer algo en esta situación.

Por su parte, el derechista brasileño Jair Bolsonaro fue más lejos aún, refiriéndose al coronavirus como una “gripecita”, oponiéndose a las medidas de los gobiernos locales. La respuesta, o falta de respuesta, de las autoridades brasileñas ha sido duramente criticada en las redes sociales y con varios cacerolazos.

Mientras tanto, en EEUU el gobierno de Trump parecía más interesado en negar la situación y ganar puntos xenofóbicos que en enfrentar la pandemia. El resultado es que 5 % de todos los casos de coronavirus en el mundo se encuentran solamente en Nueva York.

Otro caso extremo es el de Chile, donde el gobierno neoliberal de Piñera se ha resistido a tomar medidas que puedan afectar la economía, y en particular a los grandes empresarios. Todo esto ha venido acompañado de una política comunicacional absurda. Por ejemplo, el ministro de salud chileno dijo que sería un error tomar medidas demasiado drásticas, ya que el virus podía sufrir mutaciones genéticas y volverse “buena gente”.

El “buen ejemplo”, como suele ser en este tipo de situaciones, es Cuba. 

Desde la década de 1960, brigadas médicas cubanas se han desplegado en decenas de países para enfrentar las más distintas amenazas y reforzar los sistemas de salud de países sobre todo del llamado tercer mundo. Hasta hace poco, Cuba tenía desplegados 37 mil médicos en 77 países del mundo.

Esta vez, los médicos cubanos fueron unos de los primeros que brindaron ayuda internacional en Wuhan para atender a los enfermos y asistir a las autoridades chinas en terreno. Además, llevaron medicamentos de producción nacional incluyendo una variedad de Interferón utilizado para tratar el cáncer. 

Los doctores de la isla también se dirigieron a España e Italia, países abandonados por su propia casa: la Unión Europea. Asimismo, ayudarán a prepararse para el brote en Nicaragua. También en Venezuela llegó un contingente para reforzar los más de 20 mil médicos que ya se encuentran desplegados en el territorio. Además del envío de médicos, Cuba tiene también mucho que enseñar sobre epidemiología y medicina comunitaria.

Lo que se avecinan serán tiempos difíciles dónde se exige mucha solidaridad y espíritu colectivo, todo lo contrario de lo que inculca el capitalismo. Y en algún momento la contradicción entre las ganancias del capital y la sobrevivencia misma del pueblo será insuperable. En este contexto recordamos lo que dijo Chávez: “ésta es una lucha de clases. Cada cual escoja su bando”.

 

Breves

 

Colombia / Ex-guerrillero participante del proceso de paz asesinado

 

Albeiro Gallego, ex-guerrillero de las FARC, fue asesinado (Twitter)

El senador por la Fuerza Alternativa del Común (FARC), Carlos Antonio Lozana, anunció el asesinato del excombatiente y participante del Acuerdo de Paz, Albeiro Antonio Gallego Mesa, dentro de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR).

«Al tiempo que masacraban prisioneros en cárceles, en Macarena asesinaban a Albeiro Antonio Gallego Mesa, exguerrillero y militante del partido FARC», expresó Lozana.

Las autoridades colombianas aún no ubican a los sicarios que acabaron con la vida del excombatiente.

De acuerdo con el senador, desde la firma del acuerdo y posterior proceso de reincorporación, 191 excombatientes han sido asesinados.

 

Chile / Plebiscito constitucional postergado

 

El Congreso de Chile postergó para el próximo 25 de octubre el plebiscito constitucional donde se decidirá si se redacta o no una nueva Constitución.

El plebiscito, pautado inicialmente para el 26 de abril, fue pospuesto por la pandemia de coronavirus.

De acuerdo con las autoridades, el pico de la enfermedad podría ocurrir entre las próximas ocho y doce semanas y el plebiscito sería al principio de ese período, convirtiéndose en un posible instrumento de propagación al movilizar a millones de personas.

Por otro lado, en Chile, el voto no es obligatorio, por lo que la abstención podría haber sido elevada, lo que socavaría  la legitimidad del proceso.

 

Venezuela / Rechazo a la reelección de Almagro

 

Venezuela rechazó la reeleción de Almagro. (AFP)

Venezuela consideró que la «apresurada e inoportuna» reelección de Almagro es el resultado de «una grotesca operación de chantaje y extorsión», dirigida por el gobierno de EE.UU. «al mejor estilo de las mafias del crimen organizado transnacional».

De acuerdo con una comunicado oficial, esta decisión busca mantener a la OEA como una «herramienta de unilateralismo colectivo destinada a hacer cumplir la voluntad imperialista de la Casa Blanca», en contra de la soberanía de los países del continente. 

En este sentido, señalan que Venezuela se mantendrá atenta «ante cualquier nueva agresión que provenga del seno de esta obsoleta organización».

 

Argentina / Atrás quedó la renegociación de la deuda

 

El gobierno de Argentina anunció un paquete de ayuda financiera para combatir los efectos nocivos del coronavirus en la economía, pero como resultado puso fin al frágil equilibrio fiscal que pretendía mostrar a los acreedores de la deuda.

Como resultado, la tasa de riesgo del país se disparó a más de 4.000 puntos.

En este sentido, las autoridades habían fijado el 31 de marzo como fecha límite para una renegociación de la deuda.

Ahora, no sólo no se cumplirá el plazo, sino que ni siquiera ha habido una oferta por parte del gobierno. 

 

Bolivia / Elecciones suspendidas

 

Salvador Romero, presidente del TSE boliviano, anunció la suspensión de las elecciones (EFE)

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia aplazó las elecciones de presidente, vicepresidente y parlamentarios previstas para el próximo 3 de mayo debido a la pandemia de coronavirus. 

Según el órgano electoral, la nueva fecha será consensuada con las fuerzas políticas del país. “Expresamos nuestro compromiso de reanudar con todas las actividades apenas se presenten las condiciones mínimas», apunta el comunicado oficial.

De igual forma, los partidos bolivianos han paralizado desde hace dos semanas sus movilizaciones de calle. En este sentido, los principales candidatos han recurrido a “telecampaña” o las redes sociales.

 

 

Entrevista

 

Coronavirus / Lucía Coronel: “La salud no puede estar en manos del mercado”

 

En América Latina, como en todo el mundo, el coronavirus domina la realidad política y mediática. ¿Qué podemos esperar en los próximos tiempos? ¿Cómo deben los gobiernos reaccionar? ¿Qué conclusiones sacar sobre lo que deben ser los sistemas de salud? Para abordar estas cuestiones, hablamos con Lucía Coronel, médica epidemióloga argentina, graduada del a Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba, y docente universitaria.

Después de miles de casos de coronavirus en China, Irán y Europa, la Organización Mundial de Salud clasificó el coronavirus como una “pandemia”. ¿Se justifica la clasificación?. ¿Qué podemos esperar en América Latina luego de la detección de los primeros casos?

Es correcto. Una pandemia está definida por la gran posibilidad de propagación, lo que en epidemiología llamamos transmisibilidad. Ya hemos visto el coronavirus extendiéndose en una gran área geográfica. Se trata de un virus respiratorio y nuevo, una cepa nueva de coronavirus. Siendo así, no existe población que ya haya estado en contacto con el mismo, por lo tanto la transmisibilidad es muchísimo más alta, más aún siendo un virus respiratorio.

En epidemiología hay que tener en cuenta que las situaciones climáticas, estacionales, no son iguales en todas partes. En países europeos como Italia, esto eclosiona en un momento climático determinado. Y hay que considerar también que estos países tienen una demografía determinada. 

En América Latina la situación todavía no ha eclosionado. El virus tiene un comportamiento particular según la temperatura, y estas épocas donde todavía hay calor, por ejemplo en Argentina, no son ideales para la mayor transmisibilidad del virus. Por eso es que todavía no hay transmisión autóctona. Todos los casos son importados, personas que han contraído el virus afuera. 

Nuestra situación tiene la ventaja de ir por atrás, y podemos prepararnos con las medidas que se van aprendiendo de otros países. China de hecho ya está bajando su curva epidémica. Los países de Europa están están en pleno pico de curva epidémica, y acá puede pasar lo mismo si no estamos preparados, principalmente cuando llegue la época fría.

Los gobiernos en el mundo han reaccionado de forma diferente, algunos priorizando impedir el contagio en la fase inicial, otros tardando más en actuar. ¿Cuál es la respuesta adecuada frente al coronavirus? 

Las medidas tienen que ver con la situación de cada país, y también con el momento estacional. Como decía, la situación en países como Argentina va a ser muy diferente cuando llegue el frío, ahí habrá otras condiciones para transmisibilidad autóctona, y no estamos en ese pico todavía. 

Al mismo tiempo, más allá de la evaluación que hacen los comités de expertos, infectólogos, epidemiólogos y sanitaristas, hay toda otra serie de factores y determinantes que tienen que ver con costos políticos y económicos.

En Argentina, por ejemplo, los comités de expertos estaban sugiriendo aún no apresurarse en suspender las clases el día viernes (13). Pero entre sábado y lunes el contexto cambió porque hay una situación de pánico, porque el momento que vivimos también es mediático, y la agenda mediática global se impone. Hay mucho pánico. Así que la decisión de suspender por 10 días las clases y todo tipo de eventos públicos, tranquiliza. Después quizás se normaliza y habrá que volver a hacerlo más tarde, probablemente de forma más drástica incluso. 

¿Qué lecciones se pueden extraer de esta crisis sobre lo que deben ser los sistemas y las políticas de salud (públicas)? 

Este es un tema muy importante. Hasta ahora, e insisto que todavía no sabemos todo ya que es una cepa nueva, el virus demuestra tener una alta transmisibilidad, y una letalidad no tan alta. Pero ha puesto en colapso los sistemas sanitarios del mundo. 

Ojalá se dé la oportunidad de dar el debate acerca de qué tipo de sistemas sanitarios se van a llevar adelante. Este es un debate que tiene años, principalmente entre sanitaristas, epidemiólogos, pero que es importante se lance a la sociedad. La gente debe discutir, reflexionar sobre qué salud quiere y qué papel le va a exigir al Estado. 

El debate es entre la lógica de la salud como derecho o como mercancía, con todo el modelo de aseguramiento que se está intentando imponer. O sea, que no exista la salud pública, que el Estado se retire lo más posible, que haya seguro de salud para quien puede pagar. Pudiera ser un ejemplo el sistema de salud en EEUU, o en América Latina en países como Chile. 

Yo creo que la lección es que los sistemas públicos, con su nivel de centralización y con importante intervención del Estado, tienen que permanecer. La salud no puede estar en manos del mercado. Los sistemas de salud tienen que estar preparados para estos nuevos panoramas epidemiológicos que van a seguir pasando, porque reflejan el modelo productivo en esta etapa del capitalismo. Tenemos coronavirus en gran parte por todos los sistemas nuevos de producción de alimentos, de feedlot. No nos olvidemos que estas son zoonosis, enfermedades que circulaban solo en animales y que ahora están pasando a los humanos debido a las nuevas formas de producción.

 

Ilustración de Óscar Romero (Utopix)

 

Venas abiertas: El arzobispo de los pobres

 

Óscar Arnulfo Romero fue un sacerdote católico y arzobispo salvadoreño. Romero se destacó por su incansable lucha por los derechos humanos y la defensa de los oprimidos. 

En medio de la dictadura salvadoreña, apoyada por EEUU, denunció las repetidas masacres cometidas por el ejército salvadoreño y por los “escuadrones de la muerte”. “Yo les pido, les ruego, humildemente que paren la represión. En el nombre de Dios les ordenó: dejen de matar”, dijo en una de sus misas.

Todo esto lo convirtió en una referencia para la teología de la liberación y en una figura incómoda para el gobierno salvadoreño y las autoridades episcopales. Fue asesinado por un francotirador el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba una misa en San Salvador. Su proceso de canonización fue propuesto en 1990, pero por razones ideológicas solo en 2018 se concluyó, aprobado por el papa Francisco.

 

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Fuente: Investig’Action