Afganistán, el cementerio de los imperios

Hace poco más de una semana, los talibanes tomaron Kabul, poniendo fin a la guerra iniciada hace veinte años por Estados Unidos. No es la primera vez que una gran potencia se estrella en las montañas afganas. En el libro “La estrategia del caos”, Mohamed Hassan recorre la historia de este cementerio de grandes imperios, desde las expediciones británicas para proteger la colonia india o el atolladero en el que se sumergieron los soviéticos, pasando por las problemáticas alianzas de la CIA con los muyahidines y Bin Laden. Un largo extracto muy instructivo para comprender mejor la situación actual.


 

En última instancia, no conocemos esta sociedad, los afganos son presentados como “salvajes” sin ninguna historia particular…

Sin embargo, es una historia original e instructiva. Por ejemplo, los pastunes crearon la “Loya Jirga” (en español: Gran Reunión) para aplicar la democracia. Los líderes tribales vienen de todo el país para hablar sobre la paz y la guerra. Esta asamblea se reúne cada vez que hay que tomar decisiones importantes.

En 1747, el nacimiento de Afganistán se logró desde dentro. No fue una creación extranjera de las potencias coloniales. Su primer rey, Ahmad Shah Durrani, colaboró con la Jirga para el establecimiento de Afganistán dentro de los límites que aún le son propios.

 

Un poder feudal, sin embargo, muy concentrado y centralizado…

Cuidado, los pastunes supieron integrar a las diferentes etnias en su país, no las colonizaron. Y en este sistema, ciertamente feudal, los campesinos tienen derechos. No se puede matarlos impunemente.

Por supuesto, hay un Estado que supervisa al pueblo. Pero es muy diferente del Estado burgués europeo altamente centralizado con su código napoleónico, su policía y su ejército. El Estado se basa en un sistema que deriva de la asamblea tradicional. Aquí, el ejército está formado por campesinos. En caso de guerra, el poder central hace un llamamiento y el pueblo responde tomando las armas para defenderse. Los afganos necesitaban un Estado en 1747, así que lo crearon. Y unos años después de su creación, desempeñó un papel muy importante cuando los colonialistas se acercaron…

 

¿Estaban interesados en Afganistán?

 Hay que recordar que el El Dorado de los países colonialistas en aquella época era la India y sus riquezas controladas por los británicos. Sin embargo, el imperialismo ruso se estaba fortaleciendo. Derrotó al Imperio Otomano en 1840 y se hizo con el control del Cáucaso y Asia Central. Las tropas rusas se dirigieron entonces a la India. Gran Bretaña tuvo miedo y quiso proteger su colonia. Así, la primera guerra anglo-afgana estalló de 1838 a 1842.

 

¿Qué querían los británicos?

Usar a los afganos contra los rusos. Pero no se puede manipular a los afganos. Por mucho dinero que reciban, no se dejan influir. Se negaron a ser acosados por los británicos y trataron como iguales a los rusos. Así que Gran Bretaña invadió Afganistán y llegó a las puertas de Kabul. Pero las personas que pusieron en el poder no tuvieron éxito y las tropas británicas se encontraron rodeadas y sin suministros. Su derrota fue amarga. ¡Sólo trescientos soldados lograron salir del país!

 

¿Pero esto no impidió que Londres iniciara la segunda guerra anglo-afgana en 1878?

El objetivo era siempre el mismo: contener la expansión rusa en Asia Central para proteger los intereses coloniales británicos. Esta nueva guerra fue dirigida por Sir Durand, un gobernador británico. Un cuerpo de cuarenta mil hombres tomó el control de Kabul y Rusia no intervino. Pero un levantamiento popular masacró al cónsul y reabrió las hostilidades.

Incapaz de eliminar la resistencia, Sir Durand finalmente se retiró. Pero utilizando la tradicional estrategia británica de “divide y vencerás”, dividió el territorio pastún en dos. Esta Línea Durand se convirtió en la frontera entre Pakistán y Afganistán, una frontera que los pastunes siguen sin reconocer. En 1947, la primera nación que se opuso al reconocimiento de Pakistán por la ONU fue Afganistán.

 

¿No era el actual Pakistán parte de la India?

No, la mayor parte pertenecía a Afganistán. Fue ocupada por los británicos tras la primera guerra con Afganistán.

 

Tras la derrota de Alemania en 1918 llegó la tercera guerra anglo-afgana…

Los afganos querían la independencia total, pero el año 1918 supuso un salto cualitativo en el arte de la guerra. Por primera vez, el petróleo se convirtió en un elemento decisivo en la lucha. Muy “primitivos”, los afganos nunca habían visto artillería pesada, tanques o aviones. Gran Bretaña había reunido 740.000 hombres. A pesar de esta superioridad numérica y armamentística, Gran Bretaña fue derrotada, sorprendida por la estrategia de guerrilla de los afganos. La independencia fue finalmente aceptada. Londres abrió una embajada y estableció relaciones diplomáticas con su antiguo enemigo.

 

En 1919, los afganos se independizaron. El Imperio Ruso había desaparecido y se estaba creando la Unión Soviética. Es un vecino totalmente diferente. ¿Cuáles eran las relaciones de los afganos con la URSS?

Al principio, los británicos intentaron manipular a los afganos y ponerlos en contra de los soviéticos. Pero los afganos se acercaron a su vecino comunista, las relaciones mejoraron y, por primera vez, Afganistán se modernizó. Se construyeron carreteras, se abrieron escuelas y universidades. Algunos estudiantes se fueron a la URSS.

De hecho, Afganistán y la Unión Soviética se enfrentaron a problemas similares. Ambos países tenían múltiples grupos étnicos, algunos de los cuales se veían oprimidos. El modelo internacionalista soviético resultó atractivo para muchos afganos y los lazos entre ambos países se hicieron muy fuertes. La influencia de los soviéticos en la modernización y el desarrollo de Afganistán será mayor que la de Occidente.

 

¿Cómo eran las relaciones entre el Estado afgano y los países occidentales?

Había vínculos diplomáticos. Occidente tenía embajadas allí. En aquella época, surgían en el país elementos de modernización y desarrollo capitalista. La lección de las guerras anteriores es clara: no se puede jugar con el destino de los afganos y no se les puede utilizar como peones al servicio de potencias externas. Quienes quieran esclavizarlos, serán combatidos. Pero se puede negociar y comerciar con ellos. Aceptan que los países extranjeros construyan sus embajadas en Kabul, pero aspiran a seguir siendo los amos en su casa.

 

¿Y cuáles eran las relaciones con el resto del mundo?

 Toda África y Asia seguían bajo dominio colonial. Sólo unos pocos países de Sudamérica habían conseguido su independencia. Afganistán fue una excepción en la región con su régimen independiente. Estableció relaciones diplomáticas con muchos países. Fue miembro fundador de la Sociedad de Naciones en 1919 y luego de la ONU en 1945.

 

¿Dice Ud. que la sociedad afgana se estaba modernizando?

Sí, estaba evolucionando en contacto con estas corrientes internas y externas. Apareció una pequeña clase obrera y surgieron clases educadas, pero el país seguía siendo esencialmente rural. Esta clase educada fue a estudiar a la Unión Soviética, a Francia, a Inglaterra… Se formó una burguesía mercantil y compradora. Los agentes comerciales extranjeros aportaron nuevas tecnologías. Finalmente, se creó un ejército moderno. Se convertiría en un pilar del Estado. De hecho, el ejército reunió a personas de todos los grupos étnicos y clases sociales: en este sentido, contribuyó a formar al pueblo afgano.

 

En 1965, se creó el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), un partido comunista, que cambiaría la situación…

Sí, la creación del primer partido político moderno fue un acontecimiento crucial para el país. Fue creado por la pequeña burguesía, no por la clase obrera. Sin embargo, aunque daba la imagen de una estructura única, siempre estuvo dividida en dos bandos políticos con el Khalq por un lado y el Parcham por otro. Para lograr una revolución democrática, el primero sostenía que la clase obrera debía desempeñar el papel de vanguardia, mientras que el segundo abogaba por una alianza igualitaria de todas las clases sociales favorables a la revolución.

Esta disensión, similar a la de muchos movimientos comunistas, no impidió que el Khalq y el Parcham formaran un frente común en las elecciones celebradas en 1965 y 1969 bajo la monarquía de Zaher Shah. Pero las diferencias cristalizaron en la estrategia desarrollada por estas dos tendencias para conseguir un cambio en Afganistán. Mientras que el Khalq, fiel a su visión ortodoxa, construyó una base social entre el pueblo y mantuvo a raya a la élite, el Parcham trató de infiltrarse en el gobierno reclutando miembros entre la jerarquía militar y los burócratas. El Parsham logró sus objetivos acercándose al Príncipe Daoud. En agosto de 1973, la monarquía fue derrocada y el príncipe se convirtió en presidente de la nueva república.

Sin embargo, el nuevo jefe de Estado no estuvo a la altura de las esperanzas depositadas en él. Respondió a la ansiada democratización con la represión de sus opositores. Considerando inicialmente el golpe de Estado de 1973 como un mal menor, el Khalq llegó rápidamente a la conclusión de que debía reanudar la lucha por una revolución democrática. Por su parte, el Parcham, que había participado en el ascenso al poder del príncipe Daoud, consideró la operación un fracaso. Las dos corrientes decidieron volver a hacer causa común para derrocar el régimen: el PDPA se reunió en 1977. Un año después, el príncipe Daoud fue derrocado y el PDPA tomó el poder con Mohamed Taraki a la cabeza.

Este fue el mejor momento para el pueblo afgano. Este gobierno llevó a cabo amplias reformas agrarias para ayudar a los agricultores pobres. Construyó carreteras, escuelas e instalaciones sanitarias. También fue la mejor época para las mujeres, con un gran programa de alfabetización. Por supuesto, estas reformas contaron con la fuerte oposición de las capas más reaccionarias del país.

 

Se suele decir que el problema comenzó con la invasión soviética en 1979, que cohesionó a la población…

No, el problema empezó antes. Incluso antes de que la URSS entrara en Afganistán para apoyar al gobierno, Estados Unidos utilizó a los afganos. Para contrarrestar la revolución, la CIA armó a varios señores de la guerra locales con financiación saudí. Cada dólar estadounidense era igualado por un dólar saudí.

 

¿Qué señores de la guerra fueron armados y financiados?

El pastún Hekmatyar, el tayiko Massoud, el general kazajo Dostom e Ismail Khan de Herat. Todos los representantes de la antigua sociedad feudal y tribal. Los elementos más reaccionarios, ¡en ellos se apoyaron los Estados Unidos!

 

¿Estaba Estados Unidos tendiendo una trampa a la URSS?

 Sí, y de hecho Zbigniew Brzezinski, que entonces dirigía la política internacional de EE.UU. bajo la presidencia de Jimmy Carter, se jactó más tarde de ello… EE.UU. acababa de sufrir una dura derrota en Vietnam tras dos décadas de guerra costosa e impopular. Brzezinski desarrolló la teoría de la “trampa del oso”: aprovechar la oportunidad para meter a la URSS en su propio Vietnam. Así que los estadounidenses enviaron a los “mosquitos” para que fueran a molestar al oso.

 

¿Qué hicieron los Estados Unidos y los “mosquitos” en la práctica?

 En los años 70, estas personas estudiaban en la Universidad de Kabul. La mayoría de ellos se volvieron anticomunistas, opuestos al partido. Tras la revolución de 1979, huyeron a Pakistán, donde fueron reclutados por el servicio de inteligencia pakistaní, ISI, que les suministró armas a través de la CIA y del dinero saudí. El vecino Pakistán estaba entonces gobernado por el general Zia-ul-Haq, que acababa de ahorcar al primer ministro Bhutto (padre de Benazir). Pakistán se convirtió en un Estado títere de Estados Unidos y fue utilizado para organizar el liderazgo y el apoyo de los muyahidines.

 

¿Por qué quería Estados Unidos esta guerra?

Occidente estaba sumido en una grave crisis económica desde 1973. Para salir de ella, buscaba abrir nuevos mercados y vencer a la Unión Soviética. Además, Estados Unidos acababa de perder el control de Irán en 1979. Por todo ello, tuvieron que ser muy agresivos.

 

Usted dice “Occidente”. ¿Este deseo de derrotar a la Unión Soviética era compartido por otras potencias?

En ese momento existía un frente anticomunista mundial que apoyaba el programa del presidente Reagan. Todos los partidos demócrata-cristianos europeos se comprometieron plenamente con ello, así como ONGs como Médicos Sin Fronteras.

Pero un papel importante lo desempeñaron los saudíes, que querían extender su contrarrevolución islámica. Utilizaron esta situación que existía en Afganistán. Contrataron a jóvenes árabes y africanos en países europeos para ir a la guerra en Afganistán. Incluso en Bruselas, en ese momento, los saudíes estaban reclutando abiertamente en las mezquitas para apoyar a los muyahidines. Era necesario mostrar “solidaridad con los musulmanes” y “derrotar al imperio del mal”. El enemigo a derrotar era la Unión Soviética. Esta liga anticomunista incluía también al servicio secreto surcoreano, a la secta Moon, a organizaciones islámicas radicales creadas por los saudíes, al Mossad israelí y a la CIA.

 

¿Por qué se involucró Pakistán en este conflicto?

 Desde el final de la segunda guerra anglo-afgana, el territorio pastún se había dividido en dos. Al no haber aceptado nunca esta frontera, el Estado afgano se encontró en una lucha con su vecino pakistaní. Tras la independencia de Pakistán en 1947, Afganistán se alió con India para luchar contra el nuevo país.

La burguesía pakistaní quería expandirse en el mercado de Asia Central. Por lo tanto, necesitaba un Estado afgano débil que se adaptara a sus necesidades. Zia-ul-Haq señaló entonces a los pastunes como  únicos responsables de suministrar armas a los muyahidines antigubernamentales. Sin embargo, los muyahidines no abarcaban una, sino cuatro corrientes étnicas: pastún, kazajo, tayiko y persa.

 

De nuevo “divide y vencerás”…

Obviamente. La élite pakistaní no podía permitirse reunir estas cuatro corrientes en un único movimiento afgano. Por ello, favoreció la política de división y balcanización de Afganistán para hacer imposible cualquier alianza entre ellos. No los armó de manera similar, sino que favoreció a algunos y debilitó a otros.

 

La URSS abandonó Afganistán en 1988 y los comunistas propusieron un gobierno de coalición, que los muyahidines rechazaron. Estos últimos continuaron la guerra durante cuatro años para conquistar las ciudades. Finalmente, el comandante Massoud toma Kabul, pero no por eso llega la tranquilidad…

 La destitución del presidente Najibullah en 1992 fue seguida por el establecimiento de un gobierno islámico interino. Los señores de la guerra dividieron el territorio en función de las etnias. El presidente interino Rabbani y el comandante Massoud, al frente de unidades tayikas, lucharon contra el líder pastún Hekmatyar por el control de la capital. En cuatro años, estos combates costaron la vida a varios miles de afganos y provocaron el éxodo de más de 200.000 civiles.

 

Sin embargo, los señores de la guerra habían acordado asumir la presidencia por rotación cada seis meses, pero eso no funcionó…

El primer presidente fue el tayiko Rabbanii, al que Reagan le puso la alfombra roja en la Casa Blanca. Le sucedería el pastún Hekmatyar. Pero tras seis meses al frente del país, se negó a entregar el mando. La guerra civil estalló y Kabul fue destruida. La capital de Afganistán estuvo sin agua corriente, teléfono y electricidad durante varios años.

 

Los resultados de esta gran cruzada anticomunista de Occidente no fueron muy positivos sobre el terreno…

 Estos señores de la guerra destruyeron doce mil escuelas. Todo el sistema agrario resultó desarticulado. Todos los servicios públicos esenciales fueron destruidos porque aquello era “comunismo”. En realidad, los afganos destruyeron su potencial de desarrollo al embarcarse en la cruzada anticomunista que Estados Unidos había fomentado.

 

Y tampoco le hizo ningún bien a la región…

 Los EE.UU., después de haberlos utilizado, echaron a los señores de la guerra como un preservativo usado. El vecino Pakistán estaba muy debilitado. Destruido por la guerra y obligado a acoger a muchos refugiados, no se benefició de la situación.

 

Pero al final, tampoco los Estados Unidos…

Sí, los imperialistas no previeron la creación de Al Qaeda. Sólo veían lo que querían ver: sus intereses inmediatos. Pero la situación mundial cambió radicalmente tras la caída de la URSS, con la invasión de Irak y también con el debilitamiento de las economías occidentales…

 

¿Cómo es que en ese “Afganistán liberado” los talibanes llegaron al poder?

Debido al caos creado por Occidente. Estados Unidos había manipulado a Pakistán y a Afganistán, y ambos países estaban en ruinas. La India había ganado poder. La burguesía pakistaní se dió cuenta de que el mundo había cambiado. Quería desarrollar su industria y decidió que el nuevo mercado de Asia Central era el suyo. Para fortalecerse, tuvo que exportar más productos a estos países. Esto requería un Afganistán pacificado, porque no se puede comerciar en un país en guerra. Así que apoyaron a los talibanes.

 

¿Quiénes eran esos “talibanes”? En la actualidad, Estados Unidos lucha contra ellos, pero en 1996, la ex secretaria de Estado Madeleine Albright saludó su ascenso al poder como “un paso positivo”…

Eran jóvenes afganos (“talibán” significa “estudiante”) que habían huido a Pakistán a causa del conflicto. El pueblo afgano estaba cansado de la guerra y de la miseria que esta provocaba. Estaban cansados de los señores de la guerra que sólo pensaban en sus propios intereses egoístas.

En este contexto surgieron los talibanes, apoyados por diversos actores. La primera ministra pakistaní, Benazir Bhutto, resumió la operación de la siguiente manera: “La idea era británica, la financiación era saudí, la supervisión era paquistaní y el armamento era estadounidense”.

Los talibanes volvieron a Afganistán, acogidos por la población, que les pidió que eliminaran a los señores de la guerra. En muy poco tiempo, conquistaron el 90% de Afganistán. Su ideología es muy primitiva, pero son buenos guerreros.

 

¿Cuáles eran los intereses de las potencias que apoyaban a los talibanes?

 Los saudíes pensaron que apoyando a los talibanes podrían exportar su particular visión del Islam wahabí a Asia Central. Mientras que Estados Unidos pensaba instalar un oleoducto entre Pakistán y Afganistán, un oleoducto que habría llevado el petróleo del Mar Caspio al sur de Asia, que se estaba desarrollando rápidamente, y que iba a reportar grandes beneficios a la empresa de Texas, Unocal. Pero para desarrollar ese proyecto, la empresa petrolera necesitaba que el país estuviera en paz. Pakistán también quería que volviera la estabilidad a su vecino afgano para abrir nuevas rutas comerciales hacia el mercado centroasiático. Así que cada uno tenía sus propias motivaciones. Pero estos planes no tenían en cuenta el espíritu independiente de los pastunes y la imposibilidad de manipularlos. Así que los talibanes rechazaron los planes preparados por otros.

 

¿Por qué rechazaron la construcción de este oleoducto?

Los Estados Unidos querían darles el 10%, los talibanes querían el 90%. Son difíciles de abordar y obstinados: en mayo de 2001, sólo seis meses antes del atentado contra el World Trade Center, el gobierno estadounidense concedió una subvención de 43 millones de dólares al régimen talibán con la esperanza de que el proyecto de Unocal tuviera éxito. Con el 11 de septiembre, el proyecto se vino abajo y Washington decidió tomar el camino más difícil.

 

Traducido del francés por Edgar Rodríguez para Investig’Action

Fuente: Investig’Action (extracto del libro La Estrategia del Caos)