«A los EE.UU. y la UE no les interesa un Tratado Vinculante, son «la sede» de las transnacionales»

Economista, especializada en desarrollo y cooperación internacional, Alicia Rodríguez es la responsable técnica de proyectos en Guatemala y El Salvador de la asociación de cooperación internacional solidaria Entrepueblos. Ha formado parte de la delegación catalana en la III sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre Empresas y Derechos Humanos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se celebró del 23 al 27 de octubre en Ginebra. Consciente de la dificultad de lo sucedido en Ginebra, con el permanente bloqueo de EEUU y la UE obstaculizando cualquier proceso que avanzara en la creación de normas vinculantes, la Campaña Global no se rinde y pone encima de la mesa las bases para elaborar un Tratado Vinculante hechas por un buen número de movimientos sociales, redes, comunidades y la sociedad civil de todo el mundo.
 
 
Vivimos en un mundo trastornado por la globalización neoliberal que está provocando un aumento de las desigualdades, alimenta las violencias sistémicas, con soberanías usurpadas y que pretende perpetuar una democracia de baja intensidad. ¿Estamos en un callejón sin salida?
 


Hemos llegado a un callejón sin salida, pero pienso que la clave está en la organización y en toda la lucha que hacen los movimientos sociales y las organizaciones en las calles y en dar voz a las comunidades y a las personas afectadas por la entrada masiva invasiva de las transnacionales en los territorios, en los países.


Lo están haciendo impunemente, sin respetar ningún tipo de derechos humanos, provocando desalojos de la gente de las comunidades, generando mucha violencia sexual contra las mujeres. Secuestran y roban los bienes naturales de las comunidades y de su manera de vivir y convivir con la naturaleza.


Todo el trabajo que se hace en el marco de la Campaña Global es precisamente dar voz a las comunidades afectadas, que puedan tener un espacio donde encontrarse, denunciar y exigir justicia. Hay miles de casos de abusos y todos bien documentados como las empresas de Florentino Pérez y la construcción de hidroeléctricas en Guatemala. Debería existir un Tribunal Internacional de los Pueblos donde se puedan juzgar estos casos de denuncias interpuestas por las comunidades.

 

Para desmantelar el poder de las transnacionales, además de las resistencias de pueblos y comunidades, las movilizaciones y corresponsabilidades de los movimientos sociales y la sociedad civil global, ¿qué crees que hay que hacer más?


 
Hay un Tratado Vinculante para que las empresas respondan obligatoriamente al respeto de los derechos humanos, y es preciso que se impliquen organismos internacionales, como la ONU, que les digan que no pueden seguir haciendo lo que están haciendo: una vulneración masiva de los derechos humanos y ambientales. Todo lo que hemos conseguido hasta ahora son códigos voluntarios o regulaciones de bajo nivel que permiten a las empresas que decidan si quieren contribuir con los derechos humanos o no.


Es evidente que se escudan construyendo la llamada «responsabilidad social corporativa» y fundaciones privadas para dar a entender a la sociedad que están haciendo algo, pero sabemos que todo esto no es suficiente y en muchos casos una mentira. Hay que avanzar mucho más que hasta ahora.


La Campaña Global ya ha demostrado su voluntad de participar activamente en las sesiones del Grupo de Trabajo intergubernamental de NNUU *, creando una red de representantes de diferentes movimientos sociales y organizaciones, desarrollando sesiones paralelas, talleres y poniendo sobre la mesa un borrador cumplido del Tratado Vinculante.


 
¿Es una lucha contra reloj?


 
Llegar hasta aquí ha sido complicado, y ha habido varios momentos durante la Sesión de Ginebra que pensábamos que el proceso no continuaría adelante. Tanto EEUU como la UE han intentado desde el inicio, por todos los medios, bloquear la elaboración del Tratado Vinculante. Finalmente no ha sido así, continuaremos, tenemos el poder de la convicción.


Es una lucha contra reloj contra unos poderes corporativos con unos lobbys muy potentes. Hay voluntades políticas que protegen los intereses de las empresas transnacionales, por encima de los Estados, por encima de las necesidades y las voluntades de los pueblos.


En este contexto, nuestro reto es conseguir que la Campaña Global se conozca cada vez más, para juntar fuerzas y enlazar luchas campesinas, sindicales, de las mujeres… en definitiva, de todos los movimientos y comunidades que están luchando por un mundo más justo.

 

Traducido del catalán por Investig’Action

Fuente: Revista Treball 

 

*Este Grupo Intergubernamental tiene el mandato de desarrollar un Tratado Vinculante para las empresas transnacionales y otras empresas, en materia de respeto de los derechos humanos. Entrepueblos también forma parte de la Campaña Global para reivindicar la soberanía de los pueblos, desmantelar el poder de las transnacionales y poner fin a la impunidad, una coalición de 200 movimientos sociales, redes, organizaciones y campañas.