Entre la cobertura occidental de la ofensiva contra Kadafi, unos consejos anti-manipulación

Como en este momento no estamos in situ, no podemos ofrecer información de primera mano. En cambio, escribimos este artículo después de haber recibido algunos mensajes que fuentes seguras nos envían desde Trípoli.

También recordamos las mentiras mediáticas de guerras anteriores. Por eso, apelamos a la prudencia y señalamos los siguientes cuatro puntos.

 





1
) Toda foto puede ser manipulada.

Desde el momento en que una imagen no dice automáticamente quién hace qué, cuándo, dónde y porqué, estos datos pueden ser interpretados y deformados por un anclaje verbal que no podemos verificar y/o por una edición que impone cortes, collages, amalgamas a la realidad retratada.

 

 

Ejemplo: cuando la invasión a Bagdad, los medios difundieron el plano general de una “multitud” empecinada en derribar una estatua de Saddam Hussein. Un plano más amplio demostró luego que no había más que una decena de personas, que además eran agentes de los Estados Unidos.

 

2) ¿Se informa con fundamento o bien se propaga rumores?

¿Cuáles son las fuentes? ¿Conocemos la otra versión? ¿Correctamente presentada? En caso negativo, ¿por qué le retacean espacio?

Ejemplos: otra vez en Irak, nunca se probó la existencia de armas de destrucción masiva. En cuanto a Afganistán, tampoco se probó la culpabilidad talibana en los atentados de las Torres Gemelas. En Libia, ¿qué pruebas hay del bombardeo de Kadafi a la población y de las seis mil víctimas libias?

Por el momento, todos los periodistas de las agencias de noticias occidentales como AFP o Reuters se encuentran atrincherados en un hotel. Los comunicados provienen de la oposición libia y de la OTAN.

3) ¿Los medios se refieren a los intereses en juego?

¿Replican la propaganda de una de las partes involucradas o revelan los verdaderos intereses económicos y estratégicos del enfrentamiento?