La cara oculta de la realidad venezolana

El pueblo chavista inundó los centros electorales este domingo 16 de julio, convocado por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) para participar en el ensayo de elecciones a constituyentes. La oposición por su parte había convocado para este mismo día al pueblo a manifestarse en una consulta improvisada, contra la Asamblea Nacional Constituyente y la continuidad del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

 

La cara oculta de la luna

 

Cuando se observa la cobertura de la prensa occidental sobre estos eventos, se comprueba que casi sólo habla de la movilización opositora, y nada se dice del ensayo electoral para poner a prueba el sistema de cara a las elecciones constituyentes del 30 de julio. La prensa internacional invisibiliza la gran movilización popular que participó del ensayo electoral del CNE, y exhibe a la oposición venezolana como única expresión del pueblo en las calles. Los grandes medios y agencias de noticias tienen una actitud recurrente sobre Venezuela, hay una cara del país que permanece oculta a los ojos de la opinión pública internacional. Por eso la censura de los medios de comunicación sobre la multitudinaria participación chavista en el ensayo electoral es algo que no sorprende.

La prensa occidental ha ocultado sistemáticamente los logros del chavismo, y en particular desde abril pasado los medios han redoblado sus esfuerzos para manipular la opinión pública internacional sobre Venezuela.

Recuerdo que el 19 de abril participé de una gran movilización convocada por el gobierno de Maduro, ese mismo día también la oposición había hecho lo propio, al regresar a casa y repasar los ecos de la jornada en la prensa internacional, vi que el periódico francés Libération sólo hablaba de la movilización de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), mientras que la masiva manifestación chavista parecía no haber existido para el periódico galo.

Por otra parte la contundente participación en el simulacro electoral, que superó las expectativas del propio gobierno, expresa el hartazgo de gran parte de la población de las guarimbas, expresiones violentas de los sectores extremistas de la oposición que impiden el libre tránsito y agreden intituciones públicas, privadas y a transeúntes.

La gran movilización bolivariana también demuestra el fracaso de esos mismos grupos terroristas en cuanto a su intención de infundir miedo y reducir la participación o inmovilizar por esa vía al chavismo.

El silencio sobre la participación del pueblo chavista en la jornada del 16 de julio confirma la agenda violenta e intervencionista elaborada por Washington, ejecutada por la derecha extrema de la oposición y sustentada por la campaña de propaganda masiva de los medios de comunicación occidentales.

 

La buena fe de la consulta golpista

 

La consulta de la oposición derechista venezolana no contó con el aval del Consejo Nacional Electoral, único órgano habilitado por la constitución nacional, capacitado y dotado de recursos técnicos y humanos para celebrar tales eventos. Los resultados, supuestamente votaron en su consulta más de 7 millones de ciudadanos, no se pueden verificar ya que quemaron los registros posteriores a la votación para proteger la identidad de los votantes, según argumentaron desde la oposición.

Los votos de los opositores fueron contados por ellos mismos, interesados en que la cifra fuera lo más abultada posible para demostrar músculo político. No obstante la prensa internacional cree en la buena fe de la MUD, a pesar de que no contaron con los diversos mecanismos que utiliza el CNE para garantizar el voto y su conteo en este tipo de consultas populares; y prefiere ignorar al pueblo que con su voto avaló la convocatoria de Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional Constituyente y demostró que el presidente cuenta con un sustancial apoyo popular.

 

Fuente : Investig’Action