Francia, balance de la 1era vuelta : ¡ es la hora de la batalla de las ideas !

Un terremoto político. Después de Estados Unidos, le toca a Francia. ¿Y luego? El fin del bipartidismo, la aparición de nuevas fuerzas políticas, y ¿la recomposición? Una cosa es cierta: saltó el cerrojo del Partido Socialista. No pudo anunciar impunemente que “su enemigo son las finanzas” y luego servir con docilidad esas mismas finanzas. ¡es demasiado ! Y ahora, ¿cómo continuar? ¿Cómo evitar que “todo cambie para que nada cambie”?

 

El Partido Socialista ha sabido vender su plan B

 

El colapso de Hamon (6%!) no tiene nada de imprevisto. Esta es la crónica de una muerte anunciada, que ya había tenido lugar en Grecia y España. Tres señales de que el PS estaba preparando su plan B: En primer lugar, el anuncio tardío y sin precedentes de la retirada de François Hollande a causa de su impopularidad; luego, la división irreconciliable de las dos corrientes principales en las primarias socialistas; y finalmente el apoyo a Macron del ala derecha del PS.

Sería ingenuo creer que una fuerza en el poder como el PS habría dejado tan fácilmente el camino abierto al Frente Nacional de Marine Le Pen y a los republicanos (ex UMP) en busca de una estrategia de marketing para olvidar los escándalos de Sarkozy.

Ante la inminente caída del PS, después de traicionar a su propio electorado y sus valores, el movimiento “En Marcha”, lanzado a principios de 2016 por Emmanuel Macron era la solución ideal para amortiguar el golpe.

 

El Sur muestra el camino

 

Una lección para las fuerzas progresistas europeas : abandonar cualquier complejo de superioridad y toda pretensión de ser un modelo universal. Tienen tanto que aprender de las experiencias de los pueblos del Sur que resistieron al FMI en 1990 y 2000. Estas personas se movilizaron (¿nos atreveremos a decir que se pusieron “En Marcha”?) con sed de justicia y una urgencia de vida o muerte. Debido a que la opresión del sistema capitalista es muy fuerte allí, sacrificando el futuro de millones de personas y destruyendo el medio ambiente sin la cual no podríamos sobrevivir.

Un recordatorio. Fue en España donde, por primera vez en muchos años, la posibilidad de una alternativa progresista a nivel europeo se ha afirmado con el fenómeno Podemos (lanzado a principios de 2014). Podemos no fue, como se ha dicho, solo la traducción política del movimiento del 15-M. De hecho, la ocupación de las plazas públicas había traído un mensaje de ruptura: “No nos representan”. Este rechazo de la casta política se hizo eco del “Que se vayan todos” de los argentinos en la crisis de 2000-2001. Un rechazo también muy presente en las revueltas árabes en Túnez y El Cairo, pero también en Bahrein y en Yemen, “Dégage!, Irhal!” (¡Largo !)

 

Límites del “¡Larguismo!”

 

Pero los años 2011-2013 han demostrado que las fuerzas sociales de la calle también necesitaban una expresión política concreta frente a la profunda crisis de las instituciones y valores. En España, se comenzó cuestionando el relato oficial de la transición democrática después de cuarenta años de dictadura franquista. Una nueva fuerza ciudadana, el “Frente Cívico” comenzó a criticar abiertamente el “Régimen del 78”. creando así las condiciones para un debate sin tabúes que ha politizado amplias capas de la sociedad, abandonadas por demasiado tiempo al derrotismo.

Ahora, la arrogancia de los dominantes se volvía muy evidente. El pueblo iba a poder expresar su hartazgo. Ya fuese adhiriendo a una falsa impugnación del sistema, ya fuese mediante el avance de las visiones progresistas. La situación era propicia para un amplio debate de ideas. Las posiciones sectarias aparecían como contrarias al sentido común y el interés general humano.

 

La audacia de las Revoluciones Ciudadanas

 

Asi pues, en España Podemos ha sido a la vez la expresión política de las luchas sectoriales en defensa del derecho a la salud, la educación o la vivienda y de la puesta en marcha de grandes sectores de la sociedad en búsqueda de una vía radical.

Francia tiene una historia diferente y una tradición republicana. Sin embargo, hay puntos comunes. Al igual que en España, el final de la legislatura socialista se caracterizó por una amplia toma de conciencia de los límites y traiciones hacia su propio programa. Esto ha favorecido la aparición de un movimiento de protesta en las principales ciudades, “Nuit Debout”, con métodos y demandas muy cercanas al 15-M.

Pero en Francia esta expresión popular se ha desarrollado en un contexto diferente: en primer lugar, con la fuerza impulsora del sindicalismo de combate de la CGT, el movimiento en contra de la ley El Khomri revivió una fuerte conciencia política en defensa de los derechos de los trabajadores. Luego, a diferencia de España entre 2011-2014, la fuerza dirigida por Jean-Luc Mélenchon podía contar con su experiencia en las elecciones anteriores del 2012. Logró construir una campaña basada a la vez en las redes sociales y la educación popular en el terreno.

Mélenchon ha llegado al borde de la victoria en la primera vuelta, presentando un programa coherente y radical, elevando el nivel de conciencia de sus electores y desarrollando su madurez política. Compartir y buscar juntos las vias de la emancipación no es una política “populista”, sino una forma de democracia participativa. Nada que ver con la democracia formal, donde el votante solo tiene derecho a un voto en las urnas después de haber sufrido un lavado de cerebro mediático.

 

Los medios, cordón sanitario del sistema

 

¿Todavía hacia falta probarlo? Esta elección ha demostrado el papel estratégico de los medios de comunicación en nuestra sociedad. En sólo un año, una prensa en manos de algunos multimillonarios ha fabricado a partir de nada el candidato de multimillonarios. El hombre adecuado, el salvador de Francia, el títere de François Hollande, pero sobre todo del banco Rothschild y el CAC 40 (equivalente francés del IBEX 35). El hombre que descaradamente anuncia su verdadero programa : “Más vale ser pagado a 3,5 euros la hora por Uber, que ser ‘dealer’ (traficante de drogas).

Es la misma prensa que, en el último momento, ha saboteado a Mélenchon con una campaña masiva e histérica : “Mélenchon : el delirante proyecto del Chávez francés”, “Maximilien Illitch Mélenchon”, “Mélenchon: el Apóstol de los dictadores revolucionarios de América del Sur”, “Mélenchon no es democráta, sino un dictador. Votar Mélenchon es como votar a Chávez “; ” Mélenchon : un duro golpe fiscal sin precedentes “; “Mélenchon: un bing bang social de otro tiempo”; “Mélenchon: la Paz…del Kremlin”…Cualquier alternativa debe ser satanizada, se debe asesinar la esperanza.

No habrá justicia social sin verdadera democracia, pero no habrá verdadera democracia mientras que los ciudadanos no puedan informarse correctamente. Portales como Investig’Action, Mision Verdad y otros se han dado por misión el librar esta batalla de la información: frente a los medios del dinero, están los medios de la gente. Nosotros luchamos para aportaros las informaciones ocultas, para detectar las causas de las guerras y otros saqueos, para descodificar los discursos políticos fabricados por los especialistas de márketing. Esto sólo es posible con su participación y su apoyo.

 

Es la hora del debate de ideas

 

Frente a la negación de la democracia que representa el monopolio de los medios de comunicación, si es que realmente se quiere luchar contra las ideas de extrema derecha, es urgente construir un verdadero debate de ideas. Para ello, hay que combatir el sectarismo. Demasiado a menudo en Francia, sólo se debate con quienes uno está más o menos de acuerdo.
Con demasiada frecuencia se sataniza, por ejemplo, a movimientos radicales que denuncian las guerras.

Mélenchon se ha opuesto valientemente a las guerras de la OTAN. Pero, ¿cuántos hay todavía, en una izquierda que le apoya y se pretende radical, quienes rechazan cuestionar las mentiras mediá ticas de la OTAN? ¿cuántos hay quienes aprueban sus guerras, o al menos no se oponen e incluso se niegan a debatir ? ¿Cuántos han rechazado defender a Chávez, alegando que era mejor no enfrentarse demasiado a la corriente mediática?

Este rechazo de la solidaridad con los pueblos agredidos, oculto bajo diversos pretextos, este rechazo le hace el juego a las potencias que se pretenden combatir. ¿Cómo se puede a la vez pedir más dinero para el desarrollo social y dejar pasar todo ese dinero para los bombarderos, misiles y portaaviones? ¿Cómo se puede combatir aquí a las multinacionales que empobrecen a los trabajadores y dejar que esas mismas multinacionales agredan alli a los pueblos que les resisten?

La lucha por la paz y la solidaridad internacional, no es un suplemento secundario o demasiado arriesgado en la lucha para defender al pueblo francés. Es la misma guerra aquí y allá. Son las mismas multinacionales que ponen a los trabajadores y los pueblos a unos contra otros a golpes de mentiras mediáticas para fabricar el miedo. El miedo es un instrumento decisivo para dividir y debilitar a los explotados.

No hay que tener miedo de lanzar el debate sobre las guerras, sobre Israel, sobre el terrorismo. Cuando los franceses descubran cuánto se les ha manipulado, cómo se han utilizado sus impuestos para cometer crímenes contra la humanidad, esa rabia se añadirá a la que ya existe y fortalecerá la lucha de la tercera vuelta social.

Porque esta falsa elección entre un banquero y una racista no es el fin de la Historia, es sólo un episodio más para intentar desviar las revueltas. El debate de ideas, sin tabúes, sin miedo y sin sectarismo, es un arma decisiva para prepararse para librar la batalla que se avecina.

 

Fuente : Investig’Action

 

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