En los Hauts-de-France: charlas itinerantes por Jean-Marc Rouillan

Formado en su suroeste natal en la escuela española de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), Jean-Marc Rouillan se convirtió en un marxista “orgulloso de su pasado anarco”.

 

El antiguo activista del grupo Acción directa, convertido en escritor militante, peregrina a los Hauts-de-France (región del norte que incluye Calais. NdT.). Su discurso seduce a un público heteróclito que se pregunta sobre los medios a poner en práctica para acabar con el “viejo mundo”. Un público que reivindica perspectivas innovadoras hoy bloqueadas “por los vigilantes del consenso y la amnesia”, según Jean-Marc Rouillan. O cómo poner la memoria de las luchas post-mayo de 1968, al servicio de los combates contemporáneos.

La voz es pausada. La mirada llena de malicia. El propósito desprovisto de sectarismo. El tono … polemista justo lo que hace falta, excusa para liberar la palabra de su interlocutor. Como en febrero pasado, durante su primer paso por Liévin (Pas-de-Calais), Jean-Marc Rouillan hizo lleno en el Lugar auto-gestionado (LAG) ese sábado, 22 de octubre de 2016. Y sedujo a sus huéspedes. El antiguo militante del grupo Acción directa fue invitado a presentar su última obra ‘Yo lamento’. Un libro escrito tras su reencarcelamiento en 2008 (1).

“En esa época, se me ha reenviado a prisión durante dos años y medio. El Tribunal de Casación argumentaba que no había lamentado nada. ¿Lamentar qué, de hecho? Yo no las tenía todas conmigo. Era necesario que eso saliera. De donde la idea de escribir un libro sobre el modelo del Yo me acuerdo de Georges Pérec”, subraya.

Y de recordar que la reciente aparición de ese opus no tiene nada que ver con su actualidad judicial. Esta narración no es pues la expresión de una negación cualquiera de un hombre comprometido con el frente de clase desde su adolescencia, “niño rebelde” que era de una “generación tomada por el hambre canina de los sans-culottes (revolucionarios de 1789. NdeT.)”.

 

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Jean-Marc Rouillan con Dominique Laneres, un antiguo de la Izquierda proletaria, que organiza asambleas en Lille de cara al boicot de las elecciones presidenciales.

No renegando pues de su pasado revolucionario, Jean-Marc Rouillan desgrana aquí sus recuerdos militantes, ciertamente contento de haber, entre la multitud de Mayo del 68, “vivido sobre la cresta de las olas tiempos apasionantes”. Tiempos “de exceso, de entusiasmo hasta el sacrificio, de amistad entre los combatientes y de la fraternidad proletaria enfrentada a la represión dirigida por los esbirros de la burguesía”. Una obra en la que lo expone todo, tanto una memoria carcelaria y amorosa como sus prejuicios culturales, especialmente musicales.

 

En la escuela del anti-parlamentarismo

 

En la sala: ecologistas, antiguos maoístas, anarcosindicalistas, los del decrecimiento, los que apoyan a los migrantes en Calais, militantes comunistas nostálgicos de la URSS, libertarios, un puñado de antifascistas, de demócratas… Incluso partidarios del RC Lens. Jóvenes y menos jóvenes, parados, precarios, jubilados, activos, ansiosos por levantar en alto la bandera de la resistencia, y cariñosos con el partido, fieles al espíritu internacionalista que animaba a los Comuneros con esperanzas de insurrección… Y todos cuestionándose la necesaria convergencia de las luchas para conseguir derrocar al “viejo mundo”.

Se ha hablado mucho de la prosecución del espíritu unitario de base nacido del desafío a la ley Khomri El, de la elección presidencial de 2017 en Francia, que “contamina la reflexión y dificulta la movilización”, del sentido de una llamada a la abstención a través de propuestas de boicot activo (sabotaje de los paneles electorales, perturbación de los mítines, establecimiento de un tribunal popular para denunciar los crímenes de la burguesía…), huelga general.

Pero también de la manera de pensar la autonomía política o el ilegalismo entre la multitud de la difusión, en preestreno, de Ni Dios, ni amo, historia del anarquismo, un documental realizado para Arte por Patrick Barbéris y Tancrède Ramonet. O aún de la fascistización de la sociedad francesa a través de los atentados a la separación de poderes o la aparición de un Estado policial bajo el pretexto de la lucha contra el islamismo. Y, en fin, la limitación de la libertad de expresión mediante las leyes antiterroristas.

 

Amordazar la palabra

 

Una limitación liberticida por la que Jean-Marc Rouillan ha pagado, como otros militantes -sindicalistas, huelguistas, luchadores de las ciudades, o autónomos estos últimos meses en Francia- un alto precio a través de una condena, el 7 de septiembre, de ocho meses de prisión, por una presunta “empatía” con los terroristas de Daesh (2). Una organización nacida de las intervenciones del imperialismo estadounidense y británico en Irak, de la que sin embargo él nunca ha cesado de denunciar la “ideología mortífera y reaccionaria”.

Un recurso de suspensión ha sido hecho de la decisión y, aquí en el corazón de la cuenca minera del Pas-de-Calais, un comité de apoyo “para exigir su liberación” estaría en vía de formación (3).

Esta velada ofreció así la oportunidad de expresar la solidaridad con un hombre al que el Estado francés, aliado de las dictaduras de Qatar y Arabia Saudita y hoy día culpable de crímenes de guerra en Yemen, trata de silenciar la voz disonante “insoportable para el poder”, como lo subraya la petición de apoyo lanzada por el Colectivo para la retirada de los cargos contra Jean-Marc Rouillan (4). Para este último, no es sin embargo cuestión “de aislar mi caso de las personas que han tenido problemas con la justicia”.

 

La “esperanza de la Revolución”

 

Formado en su suroeste natal, en la escuela española de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), Jean-Marc Rouillan se convirtió en un marxista “orgulloso de su pasado ‘anarco'”. El hombre busca menos convencer de la exactitud de su análisis que a reunir más allá de las generaciones y corrientes de pensamiento que alimentan la galaxia de esta izquierda rupturista.

Tras su paso por Amiens, dos días antes, en apoyo a los sindicalistas de Goodyear maltratados por el aparato del Estado y esa parada en Liévin aderezada con una etapa nocturna al pie de la estela puesta por los maoístas en homenaje a los “42 mineros enviados a la muerte” en las hulleras, una mañana de diciembre de 1974, Jean-Marc Rouillan debía proseguir su gira en los Hauts-de-France con un programa en la Radio del Campus en Lille, tras un encuentro con militantes de la CGT. Y llevar así la esperanza colectiva de un mañana mejor… por fin.

Una asociación de jueces, reprochándole su “obstinación” a permanecer fiel a sus ideales insurreccionales de juventud, le habría sugerido “tomar conciencia de que estás solo”. Y no, no parece “sólo” Jean Marc Rouillan …

 

Notas:

(1) Condenado en 1989 a cadena perpetua por la ejecución del general René Audran, Inspector General de Armamento en 1985 y del CEO de Renault Georges Besse en 1986, Jean-Marc Rouillan se benefició de un régimen de libertad condicional en 2007, después de veinte años de detención, antes de ser devuelto a la cárcel al año siguiente por comentarios hechos en el semanario L’Express.

(2) El Estado francés le reprochaba haber dicho, en una entrevista en Radio Grenouille (Radio Rana, un medio de comunicación marsellés sin embargo confidencial ), que los yihadistas “lucharon con coraje” a sabiendas de que había “dos o tres mil policías alrededor de ellos”. Durante su juicio en París, el 25 de junio de 2016, Gérald Pandelon, su abogado, ha recordado que era “más bien un juicio de valor lo que se le reprochaba, el de haber calificado de valientes a los autores de los atentados explicando, en varias ocasiones, su desacuerdo con los actos que habían cometido”. Un juicio de valor que “se basa en una base exacta de facto, a saber, las condiciones suicidas en las que los autores actuaron”. Una toma de posición “bajo la libertad de opinión”, insisten sus partidarios .

(3) Para más información, contactar con los amigos de Joseph Tournel: [email protected]

(4) El enlace: https://blogs.mediapart.fr/ibanez-martinez-amparo/blog/220616/apres-le-23-juin-le-24-juin-abandonner-les-poursuites-contre-jean- marc-Rouillan

(5) En Yo lamento, Jean-Marc Rouillan reivindica especialmente su pertenencia a la tendencia histórica llamada “comunismo de izquierda” y animada por bolcheviques como Alexandra Kollontai, Karl Radek o Herman Gorter.

Traducido por Carles Acózar para Investig’Action

Fuente: Investig’Action