Drones, los sicarios robóticos del presidente Barack Obama (3/3) por Roberto Montoya

En este tercer fragmento del libro “Drones, la muerte por control remoto“, editado por la editorial Akal y de próxima aparición en las librerías argentinas, su autor, Roberto Montoya, revela la complicidad de la NSA en los ataques letales con drones, y la polémica provocada en EE.UU. tras revelarse que cuatro de las víctimas mortales eran estadounidenses.

 

Contra el ideario de los Padres Fundadores

 

(…) Barack Obama, como todos los presidentes estadounidenses, invoca a menudo en sus discursos a los Padres Fundadores, un término cuya sola invocación inspira respeto y solemnidad para todos en EE.UU. y que es utilizado para referirse tanto a los líderes políticos y hombres de Estado firmantes de la Declaración de Independencia de 1776, como para quienes elaboraron y aprobaron la Constitución de 1787. Sin embargo, cada vez son más los que en EE.UU. critican que sus gobernantes abusen de esas invocaciones para justificar políticas muy diferentes a los principios que defendieron esos próceres.

 

Esa discusión volvió a darse con motivo de la polémica abierta por la ejecución extrajudicial con drones de ciudadanos nacidos en Estados Unidos. ¿Hubieran aprobado una medida como ésa los Padres Fundadores, matar sin derecho a juicio a uno de sus ciudadanos?, se preguntan tanto constitucionalistas como miembros de organizaciones defensoras de los derechos civiles. Y la mayoría considera que no, rotundamente no. Tom Hartman, periodista, politólogo y escritor, explicaba por qué no lo hubieran aprobado los Padres Fundadores. “Los redactores de la Constitución nunca quisieron que el presidente o el Ejecutivo tuviesen el poder para declarar la guerra en cualquier lugar, en cualquier momento y contra cualquiera, menos aún contra un ciudadano estadounidense”.

 

Según Hartman “de hecho, ellos hicieron todo lo posible para restringir tanto el poder militar como la capacidad del presidente –jefe del Ejecutivo– para usar a los militares para lanzar una guerra sin fin”. “Los Fundadores creían que un militar es a veces necesario para la autodefensa, pero no querían un ejército estable, del tipo que ellos habían visto derrocando gobiernos en Europa una y otra vez a lo largo de la historia”. Y recordaba que a través del Artículo 1, Sección 8 de la Consitución, “los Fundadores dieron al Congreso –los representantes elegidos de nosotros el Pueblo– poder para crear ejércitos pero solo por plazos de dos años”.

 

“Es la única vez en la Constitución que se establece explícitamente que el poder del Congreso para aprobar un presupuesto tiene unos límites de tiempo concretos, y eso fue así porque los Fundadores estaban preocupados con el poder de un ejército en tiempos de paz”. Por eso, según Hartman, los Padres Fundadores decidieron que el comandante en jefe del ejército de EE.UU. fuera alguien elegido por el pueblo y no un militar.

 

Los Fundadores le dieron el derecho de declarar la guerra exclusivamente al Congreso, no al presidente, por eso no figura en el artículo 2 de la Constitución. “Ninguna nación puede preservar su libertad en medio de la guerra continua”, decía, en una carta a un amigo, James Madison, uno de los Padres Fundadores, y cuarto presidente de EE.UU. Y Hartman acotaba: “Hoy en día es obvio que las peores pesadillas de James Madison se han vuelto realidad”.

El analista Nick Gillespie, editor de un medio radical, Reason, sostenía que a pesar de la gravedad que suponía la politica antiterrorista de Obama, era criticado menos por los medios de comunicación, por la “intelligentsia” estadounidense, que lo que había sido criticado Bush, a pesar de que los crímenes en los que incurrieron eran en realidad similares. Gillespie hablaba de “hipocresía ideológica” y de “corrupción intelectual” de sectores supuestamente progresistas. No es el único medio que hizo ese tipo de críticas.

El conservador Andrew C. McCarthy escribía también en el sitio web de la National Review que era llamativo que los grandes medios hubieran dado tan poca importancia al “White Paper”, el memorando secreto revelado por la NBC en el que se describían los criterios para dar cobertura legal a las ejecuciones extrajudiciales de estadounidenses, siendo los mismos que habían dado tan amplia cobertura a los memorandos internos de la Administración Bush sobre las torturas. Y a esa polémica se unió hasta uno de los principales protagonistas de esos memorandos de la era Bush, precisamente, John Yoo, fiscal, profesor de Derecho en la Universidad de California, Berkerly. (…)

 

Yo, autor de algunos de los principales memorandos de aquella época en los que justificaba la tortura a los prisioneros y la no aplicación de las Convenciones de Ginebra a los prisioneros talibán, se atrevió a polemizar sobre las ejecuciones llevadas a cabo en el exterior por la Administración Obama. Desde las páginas del conservador Wall Street Journal aseguraba en febrero de 2013 que los asesinatos con drones eran una grave violación de los derechos humanos y sostenía que ni siquiera reportaba los beneficios de someter “a un puñado de prisioneros” al “waterboarding” (“submarino”, ahogamiento simulado) para extraerles información.

 

El libro:
Drones, la muerte por control remoto
Roberto Montoya Editorial Akal,
Colección A Fondo, Madrid 2014

Fuente: sur.infonews.com/notas/drones-los-sicarios-roboticos-del-presidente-barack-obama